"En su momento, David fue adúltero y asesino intelectual y, sin embargo,
lo veneramos como un santo porque tuvo el coraje de decir 'he pecado'.
Se humilló ante Dios. Uno puede hacer un desastre, pero también puede
reconocerlo, cambiar de vida y reparar lo que hizo. Es verdad que entre
la feligresía hay gente que no sólo ha matado intelectual o físicamente,
sino que ha matado indirectamente por el mal uso de los capitales,
pagando sueldos injustos. Por ahí forma parte de sociedades de
beneficencia, pero no les paga a sus empleados lo que les corresponde o
los contrata ‘en negro'. [...] A algunos les conocemos el currículum,
sabemos que se hacen los católicos pero tienen estas actitudes
indecentes de las que no se arrepienten. Por esa razón, en ciertas
situaciones no doy la comunión, me quedo detrás y la dan los ayudantes,
porque no quiero que estas personas se acerquen a mí para la foto. Uno
podría negarle la comunión a un pecador público que no se arrepintió,
pero es muy difícil comprobar esas cosas. Recibir la comunión significa
recibir el cuerpo del Señor, con la conciencia de que formamos una
comunidad. Pero si un hombre, más que unir al pueblo de Dios, sesgó la
vida de muchísimas personas, no puede comulgar: sería una contradicción
total. Esos casos de hipocresía espiritual se dan en mucha gente que se
cobija en la Iglesia y no vive según la justicia que pregona Dios.
Tampoco demuestran arrepentimiento. Es lo que vulgarmente decimos que
llevan doble vida".
“Esta fue la culpa de su hermana Sodoma: ella y sus hijas tenían orgullo, exceso de comida y próspera tranquilidad, pero no ayudaron al pobre y al necesitado”. (Ez 16, 48-49)
jueves, 9 de mayo de 2013
domingo, 28 de abril de 2013
IGUAL QUE YO. UN AMOR EN ARCOIRIS.
Domingo 5 º de Pascua.
Para vivir esta comunión como gracia y nunca transformarnos en usurpadores de comunión, es necesario vivirla en esa perspectiva de gracia, de regalo y comprender nuestro amor fraterno como parte de nuestra comunión que nace en la cruz de Jesús de Nazaret. Somos personas justificadas, no por ser ni lindas o lindos, ni limpitos o limpitas, ni por simpáticos o simpáticas. La pura gracia nos ha llamado a ser miembros de este Cuerpo vivo y resucitado, sin derechos, sin títulos de propiedad.
PRIMERA LECTURA
Hech 14, 21b-27
SALMO
Sal 144, 8-13a
SEGUNDA LECTURA
Apoc 21, 1-5a
EVANGELIO
Jn 13, 31-33a. 34-35
En la comunidad cristiana el modelo de amor es el de Jesús y ese amor alcanza su mayor visibilidad en la cruz. En consecuencia todo amor que se vive en esa comunidad tan especial que llamamos cuerpo de Cristo pasa siempre y tiene como modelo el amor de Cristo. Este mandamiento nuevo que no tiene nada de mandamiento ya no es autoreferencial y no toma como paradigma al amor que yo tenga por mi mismo sino que su indicador es el amor de Jesús de Nazaret por aquellos que en el bautismo se han hecho parte de su cuerpo resucitado. El amor en la comunidad cristiana nace de los estigmas que la coherencia de vida y de sueños producen en aquel que ama hasta dar su vida por todos aquellos y aquellas que son profundamente diferentes a él.
El amor que nace de los estigmas de la cruz es el amor en la diversidad reconciliada, el amor al que es paradójicamente diferente a mí porque yo he dejado de ser el referente y modelo del amor. El mandamiento nuevo que no es mandamiento me pide que nos amemos unos a otros y otras tal como nos amo Jesús de Nazaret. Y ese es el amor más extraño y difícil porque la comunidad cristiana ya nunca más podrá ser un club de semejantes e iguales. Es el fin de las comunidades homogéneas unidas por intereses especiales, por color de piel, por idioma semejante, por nivel económico, por cultura parecida. Nunca más una sola voz en la comunidad cristiana, nunca más un solo color, nunca más una sola profesión, nunca más un idioma universal. La comunidad que nace de la cruz es la comunidad del arcoiris, es la comunidad de aquellos que se contemplan a través de la cruz y se aceptan en esa cruz.
Vivir bajo la Palabra es asumir ese desafío del amor que nace en la cruz y que reconoce que su lugar teológico ya no es junto a los iguales, parecidos y semejantes, sino que es en comunión con aquellos que son diferentes, y que a semejanza del amor expresado por Jesús de Nazaret en la cruz, es amor aún por aquellos que pueden ser enemigos y blasfemos.
Para formar parte de la comunidad cristiana el único requisito es confesar que Jesús de Nazaret es el Señor de la vida y de esa misma comunidad. Las mesas y la cruz de Jesús de Nazaret son nuestros modelos de comunidad y por ese modelo estamos llamados a dar nuestras vidas. La comunidad cristiana se forma y se reconoce cuando amamos como Jesús de Nazaret amo a los distintos, es decir a nosotros mismos. Si queremos ser simientes del Reino y servir al Dios del Reino, es necesario reconocer que la comunidad es siempre una gracia que no nos pertenece. El amor en la comunidad cristiana es siempre un milagro porque no podemos explicar porqué amamos a nuestros hermanos y hermanas que son tan diferentes a nosotros. La única explicación y la única razón es porqué Jesús amó incondicionalmente de la misma manera. La comunidad cristiana es pura gracia. Quien se sienta dueño de decidir quién pertenece y quién no es, para decirlo en pocas palabras, un traidor.
El centro alrededor de la cual esa comunidad, cuerpo del Cristo resucitado, siempre es alrededor de la Palabra que produce siempre sacramentos: a los que escuchan por primera vez les conduce al bautismo de muerte y vida renovada. Los que ya han aceptado el compromiso bautismal de Cristo les lleva a la mesa de comunión para hacer visible esa unidad con Jesús de Nazaret que es el camino de unidad y comunión con el hermano y la hermana diferente que está visiblemente a mi lado.
Esa presencia, toda presencia en la comunidad cristiana, es fuente de alegría, agradecimiento y esperanza. Alegría por la presencia de la Palabra que anuncia “paz sea a todas y todos ustedes” mostrándonos sus estigmas para que podamos tomar conciencia de todos los estigmas y en especial lo nuestros propios. Es fuente de agradecimiento porque sabemos que ninguno de nosotros y nosotras es digno de participar de esa comunidad y de esperanza, porque como desterrados, esperamos que se ponga de manifiesto la razón de nuestra unidad.
En la escucha comunitaria de la Palabra , en el compartir el mismo agua y el mismo pan, reconocemos al Cristo que se nos revela y revela a nuestro lado a un pecador reconciliado igual a nosotros y nosotras. Esa es nuestra fuente de alegría y de esperanza. Somos una comunidad de desterrados reconciliados, de diferentes unidos por aquel que nos hace iguales. “Comunión cristiana significa comunión a través de Jesucristo y en Jesucristo. No existe una comunión cristiana que sea más ni ninguna que sea menos que ésta. Desde el encuentro breve, único, hasta la larga convivencia de muchos años, la comunión cristiana es sólo esto: nos pertenecemos unos a otros únicamente por medio de Jesucristo y en El”.
Hijitos míos, estoy todavía con vosotros, pero por poco tiempo.
Os doy este mandamiento nuevo:
Que os améis los unos a los otros.
Así como yo os amo, debéis también amaros los unos a los otros.
La señal por la que conocerán todos que sois mis discípulos
será el amor que os tengáis unos a otros.
Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Buenos Aires. Argentina
jueves, 21 de marzo de 2013
¿Será?
Cuando Jorge Mario Bergoglio fue dado a conocer con el título de Su Santidad Francisco tuve muchas dudas, especialmente porque los titulares que corrían por la web dejaban muy en claro la postura homofóbica del nuevo Papa, pero nuestro amigo Diego me hizo un comentario al respecto con el cual decidí darle el beneficio de la duda. En tanto a todo lo demás, no podemos ser ciegos, me parece más que claro, a primera vista que la elección de Francisco ha sido inspirada realmente por el Espíritu Santo. Como quiera que sea... ¡BIENVENIDO, SU SANTIDAD!
Por José Manuel Rodríguez y Catherine E. Soichet
BUENOS AIRES (CNN) — Poco menos de una hora después de enviar una carta a los líderes de la Iglesia católica argentina en 2010, donde criticaba cómo estaban manejando el debate sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo, sonó el teléfono de Marcelo Márquez.
Le sorprendió escuchar la voz al otro lado de la línea. Era Jorge Mario Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, y ahora el papa número 266.
Lo que Bergoglio dijo en la reunión que tuvieron poco después lo sorprendió más. Habían transcurrido meses de críticas públicas de parte de funcionarios de la iglesia sobre la presión para legalizar los matrimonios homosexuales en el país sudamericano.
“Me dijo, 'estoy a favor de los derechos de los homosexuales y en cualquier caso, también apoyo las uniones civiles de los homosexuales, pero creo que Argentina no está lista para el matrimonio legal'”, dijo Márquez, un activista a favor de los derechos homosexuales, y quien se describe como un devoto católico y exprofesor de teología en un seminario católico.
Como arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio era uno de los líderes de la Iglesia católica en contra de la legalización del matrimonio homosexual en Argentina. El arzobispo se involucró una notoria guerra de declaraciones con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, quien apoyaba la medida.
Francisco se puso en medio de la discusión al llamar a la propuesta legislativa “un plan para destruir el plan de Dios”.
Con un contragolpe de primera página, el presidente dijo que la iglesia tenía “actitudes reminiscentes de los tiempo medievales y la inquisición”.
Algunos señalan esta discusión pública como evidencia de los puntos de vista conservadores de Bergoglio.
Pero a puerta cerrada, según Márquez, el hombre que se convertiría en papa parecía estar más abierto a discutir el tema.
En otra reunión, Bergoglio le dijo que siempre había tratado a las personas homosexuales con respeto y dignidad.
“He acompañado a muchas personas homosexuales durante mi carrera para atender sus necesidades espirituales”, decía Bergoglio en esa época, según Márquez.
Bergoglio habría hecho eco de su apoyo a las uniones civiles en otros círculos.
De acuerdo con una historia publicada por el New York Times este miércoles, Bergoglio también le dijo a obispos reunidos en 2010 que la iglesia debería apoyar las uniones civiles de las parejas homosexuales.
CNN no pudo confirmar de forma independiente ese reporte.
Un funcionario del Vaticano dijo que no podía confirmar ni negar el reporte en este momento, y añadió que en caso de que el papa Francisco hubiera expresado esa opinión como cardenal, se le debe dar tiempo para desarrollar su posición política como pontífice.
Argentina aprobó una ley que legalizó el matrimonio de personas del mismo sexo en julio del 2010.
A pesar de que Bergoglio fue uno de los mayores oponentes, Márquez dijo este miércoles que espera que el pontífice siga abierto al debate, justo como parecía estarlo hace algunos años en Buenos Aires.
“Vamos a tratar de dialogar con el Papa”, aseguró Márquez. “Es atemorizante, pero creo que se debe hacer”.
José Manuel Rodríguez reporteó desde Buenos Aires y Rafael Romo desde Atlanta. Catherine E. Shoichet, de CNN, escribió la historia en Atlanta. Hada Messia y Mariano Castillo contribuyeron con la historia desde Atlanta.
El Papa apoyó la unión civil entre homosexuales: activistas argentinos
Por José Manuel Rodríguez y Catherine E. Soichet
BUENOS AIRES (CNN) — Poco menos de una hora después de enviar una carta a los líderes de la Iglesia católica argentina en 2010, donde criticaba cómo estaban manejando el debate sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo, sonó el teléfono de Marcelo Márquez.
Le sorprendió escuchar la voz al otro lado de la línea. Era Jorge Mario Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, y ahora el papa número 266.
Lo que Bergoglio dijo en la reunión que tuvieron poco después lo sorprendió más. Habían transcurrido meses de críticas públicas de parte de funcionarios de la iglesia sobre la presión para legalizar los matrimonios homosexuales en el país sudamericano.
“Me dijo, 'estoy a favor de los derechos de los homosexuales y en cualquier caso, también apoyo las uniones civiles de los homosexuales, pero creo que Argentina no está lista para el matrimonio legal'”, dijo Márquez, un activista a favor de los derechos homosexuales, y quien se describe como un devoto católico y exprofesor de teología en un seminario católico.
Como arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio era uno de los líderes de la Iglesia católica en contra de la legalización del matrimonio homosexual en Argentina. El arzobispo se involucró una notoria guerra de declaraciones con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, quien apoyaba la medida.
Francisco se puso en medio de la discusión al llamar a la propuesta legislativa “un plan para destruir el plan de Dios”.
Con un contragolpe de primera página, el presidente dijo que la iglesia tenía “actitudes reminiscentes de los tiempo medievales y la inquisición”.
Algunos señalan esta discusión pública como evidencia de los puntos de vista conservadores de Bergoglio.
Pero a puerta cerrada, según Márquez, el hombre que se convertiría en papa parecía estar más abierto a discutir el tema.
En otra reunión, Bergoglio le dijo que siempre había tratado a las personas homosexuales con respeto y dignidad.
“He acompañado a muchas personas homosexuales durante mi carrera para atender sus necesidades espirituales”, decía Bergoglio en esa época, según Márquez.
Bergoglio habría hecho eco de su apoyo a las uniones civiles en otros círculos.
De acuerdo con una historia publicada por el New York Times este miércoles, Bergoglio también le dijo a obispos reunidos en 2010 que la iglesia debería apoyar las uniones civiles de las parejas homosexuales.
CNN no pudo confirmar de forma independiente ese reporte.
Un funcionario del Vaticano dijo que no podía confirmar ni negar el reporte en este momento, y añadió que en caso de que el papa Francisco hubiera expresado esa opinión como cardenal, se le debe dar tiempo para desarrollar su posición política como pontífice.
Argentina aprobó una ley que legalizó el matrimonio de personas del mismo sexo en julio del 2010.
A pesar de que Bergoglio fue uno de los mayores oponentes, Márquez dijo este miércoles que espera que el pontífice siga abierto al debate, justo como parecía estarlo hace algunos años en Buenos Aires.
“Vamos a tratar de dialogar con el Papa”, aseguró Márquez. “Es atemorizante, pero creo que se debe hacer”.
José Manuel Rodríguez reporteó desde Buenos Aires y Rafael Romo desde Atlanta. Catherine E. Shoichet, de CNN, escribió la historia en Atlanta. Hada Messia y Mariano Castillo contribuyeron con la historia desde Atlanta.
viernes, 15 de marzo de 2013
HABEMUS PAPAM
Annuntio vobis gaudium magnum;
habemus Papam:
Eminentissimum ac Reverendissimum Dominum,
Dominum Georgium Marium
Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio
qui sibi nomen imposuit Franciscum
Miserando atque eligendo.
"Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna."
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna."
San Francisco de Asís
sábado, 2 de febrero de 2013
¿Y si un trozo de madera descubre que es un violín?
JESÚS PASÓ EN MEDIO DE ELLOS ...
... ¡ CONTINÚA CON SU CAMINAR !.
El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres,
a anunciar la liberación a los cautivos.
¡Aleluia!.
Continúa caminando y siendo ese Evangelio que tal vez las gentes sólo en ti puedan leer.
... ¡ CONTINÚA CON SU CAMINAR !.
El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres,
a anunciar la liberación a los cautivos.
¡Aleluia!.
Continúa caminando y siendo ese Evangelio que tal vez las gentes sólo en ti puedan leer.
jueves, 20 de diciembre de 2012
LOS PASTORES DE BELÉN: VIAJEROS EN TRÁNSITO
Podían haber sido otros los primeros testigos del Nacimiento. Los pastores, en cambio, contemplan todo un fastuoso despliegue (los Magos de Oriente sólo tuvieron derecho a una estrella) ellos tuvieron prioridad absoluta.
Los demás no vieron a los ángeles porque no supieron mirar.
Cualquier excusa vale cuando el egoísmo es más fuerte que el amor y la caridad. Pero Dios escribe derecho con renglones torcidos. El establo de Belén se convierte en una cátedra de humildad, de pobreza santa, de amor y comprensión y la gloria del cielo se abre para los humildes que creen dentro de su tosquedad.
Aquel solitario lugar sirve para que el nacimiento virginal se realice en la soledad.
Pero Dios no quería que quedase sin anuncio el nacimiento del Mesías y de su divinidad. Para ello utilizará dos vías para darlo a conocer a los hombres: los pastores de Belén y los magos de Oriente.
Había unos pastores por aquellos contornos que dormían al raso y vigilaban por turno su rebaño durante la noche. De improviso un ángel del Señor se les presentó y la gloria del Señor los rodeó de luz y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: no temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría que lo será para todo el pueblo: hoy os ha nacido, en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo, el Señor; y ésto os servirá de señal: encontraréis a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre. De pronto apareció juntó al ángel una muchedumbre de la milicia celestial, que alababa a Dios diciendo:
Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
Luego que los ángeles se apartaron de ellos hacia el cielo, los pastores se decían unos a otros: vayamos hasta Belén, y veamos este hecho que acaba de suceder y que el Señor nos ha manifestado. Y vinieron presurosos, y encontraron a María y a José y al niño reclinado en el pesebre. Al verlo, reconocieron las cosas que les habían sido anunciadas acerca de este niño. Y todos los que escucharon se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho. María guardaba estas cosas ponderándolas en su corazón.
Y los pastores regresaron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según les fue dicho.
El relato asombra por su sencillez y grandeza.
Los pastores fueron también partícipes de este glorioso nacimiento, ante todo debemos destacar que al momento de que el ángel le anunciara, ellos se encontraban TRABAJANDO, estaban cumpliendo su tarea, cuidando al rebaño, es decir, hacían lo de todos los días, y desde allí el Señor los llama a adorar a Cristo y ellos, respondiendo al llamado, se acercaron a él con HUMILDAD, algo que caracteriza la tarea pastoril, por su condición de siervos no de dueños del rebaño; son los que tienen la misión de cuidar del rebaño, protegerlo de cualquier peligro, por esto tienen que estar VIGILANTES, y justamente por esto pudieron darse cuenta del llamado del Señor e ir a su encuentro con prontitud y alegría.
La enseñanza de la elección de los pastores como los primeros que fueron avisados del nacimiento del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, nos habla de la conexión con las raíces del Pueblo de Dios. Va a surgir un nuevo rebaño espiritual guiado por el mismo Dios.Los pastores anunciarán al Pastor del nuevo Pueblo de Dios que acaba de nacer.
Hay prisas que son fruto del alocamiento y de la precipitación. Los que así actúan van con rapidez, pero sin saber bien adonde van, piensan poco, aunque vayan deprisa a ningún sitio. No es esa la prisa la de los pastores, ni la de la Virgen Santísima, pues les mueve el amor y la fe. Les sucede lo que a San Pablo cuando exclama el amor de Cristo nos urge. Los pastores debieron sentir una luz y un entusiasmo difíciles de explicar, pero fácilmente comprensibles. Primero la aparición de un ángel, después sentirse rodeados de una luz fruto de la gloria del Señor, luego las palabras que les llenan de temor y de asombro. Después, como si no pudiesen contenerse, la aparición de una multitud de ángeles que alababa a Dios con las palabras tantas veces repetidas por los cristianos en la Navidad: Gloria a Dios y paz a los hombres. Si este clamor fue musical no lo sabemos, pero desde luego estuvo lleno de alegría, con el entusiasmo propio de ver el misterio de amor que se acaba de consumar.
Este es el caso de los pastores. Lucas nos dice que al ver al Niño en el pesebre junto a su Madre reconocieron las cosas anunciadas acerca de este niño, además lo anunciaron a otros en el pueblo que se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho, el entusiasmo debía ser más que notable. Por fin, volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto.
Pero ¿qué habían visto y oído?: un establo, un niño precioso, pero muy semejante a cualquier otro recién nacido y una madre joven que les sonreiría con agrado junto a su esposo. Ciertamente este espectáculo no basta para confirmar en la fe. Sus ojos veían algo que la mirada terrena no acierta a descubrir. Ven que es cierto lo que los ángeles anunciaron con entusiasmo. Ya es bastante motivo. Pero es muy fácil que hubiese algo más. Sí, ciertamente hubo algo más. La gracia de Dios es la luz y la fuerza que hace que vean más allá de las apariencias.
La gracia les llenó de regocijo nada disimulado. Y luego, con el corazón lleno de alegría, volvieron a sus ovejas.
En medio de un mundo adormecido e indiferente, estos primeros evangelizadores están abriendo una brecha y roturando los caminos que conducen al niño. Como Moisés o Josué, se convierten en «acompañantes de tránsitos», en descubridores de la nueva tierra que mana leche y miel, en conocedores del código de señales que, como en un juego de pistas, conduce hasta ella.
Es toda la trayectoria de la fe la que queda insinuada: para llegar a Dios hay que pasar por ese niño débil y sin poder y por cada hombre, tan limitado, tan concreto. Porque a partir de ahora este tejido frágil de nuestro destino humano se ha convertido en el destino mismo de Dios.
Hay un desvío, un rodeo inevitable en el camino hacia él: hoy pasa por un pesebre, y mañana pasará por una cruz. Dios, hecho «como uno de tantos» (Flp 2,7), ha quedado expuesto al peligro de no ser reconocido.
Hay que dejarse arrastrar por el movimiento descendente de ese Dios «pasajero», sabiendo que aún no ha llegado la hora del «cara a cara» con él. Y aceptar el escándalo de que haya querido manifestar, en la asombrosa proximidad de un niño, la gloria que proclamaba el ejército del cielo.
Hay que aprender a traducir «lo que cuentan los ángeles» (la Biblia, la teología, la tradición...), no sólo al lenguaje de los sabios y entendidos de Jerusalén, sino al «dialecto de Belén», el que habla «todo el pueblo» al que está destinado.
Hay que tratar de ser «portadores de evangelio», como lo son tantas personas que, sin saberlo, nos están transmitiendo algo del «bien parecer de Dios», de su ternura y su amor gratuito, y que se ponen a nuestro lado como compañeras de travesía.
Lo encontraremos si nos vamos haciendo, como ellos, soñadores despiertos, visionarios con los pies en el camino, barqueros entre dos orillas, viajeros en tránsito.
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