“Esta fue la culpa de su hermana Sodoma: ella y sus hijas tenían orgullo, exceso de comida y próspera tranquilidad, pero no ayudaron al pobre y al necesitado”. (Ez 16, 48-49)
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lunes, 4 de julio de 2016

"Debe"

Los discursos son la forma en que las ideas se materializan en nuestro plano de existencia provenientes desde el mundo ideal, pues por el Verbo fue creado el mundo. Y nosotros somos copartícipes de ese poder creador. Nuestras palabras tienen el poder de crear, recrear y destruir todo nuestro contexto.

Confieso que en un primer momento, las declaraciones de Su Santidad después de su viaje a Armenia respecto a que la Iglesia debe pedir perdón a los gays, a los pobres, a las mujeres explotadas, a los niños explotados en el trabajo, por haber bendecido muchas armas, por no haberse comportado muchas veces, me causaron mucha alegría. 

Pero en un segundo momento me causaron confusión. Sé que esta declaración viene como consecuencia de una previa que hizo el cardenal Marx respecto a que la Iglesia debe ofrecer disculpas a los gays por habernos marginado de forma escandalosa y terrible. También sé que en más de un cuarto de siglo, Francisco es el primer Papa que ha puesto la colegialidad de los obispos sobre la Infabilidad Papal.

Es aquí en donde surge mi duda, pues a pesar de las acertadas declaraciones, no parece haber un conjunto de acciones específicas para habilitar una pastoral dirigida al sector lésbico gay de la Iglesia Universal y del que formamos parte. Todavía no hay unidad en el camino de la Iglesia en ese sentido

Mientras que el catecismo obliga a no discriminar a los homosexuales, sino que a tratarnos con respeto, en muchos lugares del mundo, hoy mismo, después de las declaraciones del Papa, hay obispos que olvidan este punto de catequesis y están en discordancia con los dichos de  Marx y Su Santidad, no se diga la comunidad católica de a pie. Tampoco ha habido un enérgico llamado al orden desde el Vaticano para calmar la ola de homofobia que se ha desatado en el mundo tras la masacre de Orlando y que en gran medida tiene su origen en los púlpitos y los altares.

¿A qué me refiero? Lo aclaro.

 Escribo pensando en que es muy fácil dar este tipo de declaraciones desde la cabina de un avión, y son palabras que se agradecen, por cierto. Pero hace mucha falta complementarlas con acciones específicas que empiecen, primero, por recordar a la feligresía que la discriminación por cualquier causa es pecado, por que es excluir de la familia del Padre a un hijo de Dios. Y posteriormente a trabajar en conjunto para asegurar que todas las personas homosexuales que quieran encontrar refugio espiritual en la Iglesia, puedan hacerlo sin temer ser atacadas física o psicológicamente, porque el temor no es un fruto del Espíritu Santo y por tanto, no debería emanar de las acciones de la Iglesia.

Sí. Está claro. La Iglesia debe pedir perdón a los gays por habernos marginado y seguir marginándonos. ¿Cuándo será esto? No sé. Ejemplifico con el caso de los hermanos judíos, a quienes la Iglesia pidió perdón más de treinta años después del concilio Vaticano II y más de cincuenta años después de que terminó la Segunda Guerra Mundial. Signo claro de que no hay prisa para ejecutar acciones tan importantes.

Sin embargo, ahí están dos declaraciones emitidas por un Sumo Pontífice que ha sido instrumento de los nuevos vientos del Espíritu Santo en el Siglo XXI. Las cimientos de algo renovado se están construyendo y seguramente Dios Misericordia tiene algo muy bueno preparado para nosotros dentro de la Iglesia y en nuestra vida personal. Oro por que así sea.

martes, 6 de septiembre de 2011

El Papa que hasta un ateo desearía

Sin temor a equivocarme. Ayer leí esto y hoy, nadamás de pensarlo, todavía se me enchina la piel ante esta utopía.

Por Feliciano Mayorga

La semana pasada, un hermoso sueño me quitó la paz. Desde ese día, todas las mañanas, al oír el despertador, me abalanzo a la TV y los diarios con la esperanza de ver una nota de prensa que diga algo así como lo siguiente:

17 de Agosto de 2011. «El papa Benedicto XVI ha desaparecido del Vaticano. Los servicios de inteligencia de todo el planeta se afanan en hallarlo con vida. La OTAN está en estado de máxima alerta por temor a que se trate de un magnicidio, tal vez de un secuestro por parte de Al Qaeda. El catolicismo al borde de la guerra».

18 de Agosto de 2011. «Desconcierto internacional. Benedicto XVI ha sido hallado sonriente y sudoroso en Mogadishu, capital de Somalia. Desde un campo de refugiados, acaba de anunciar que iniciará una huelga de hambre en solidaridad con la población hambrienta. Su determinación es mantenerla hasta morir si la comunidad internacional no toma medidas urgentes para acabar con la miseria que asuela el planeta. El mundo escucha atónito la declaración».

19 de Agosto de 2011. «Todo es caos, preocupación e incertidumbre. Se suceden las reacciones oficiales. Nadie sabe cómo interpretar un gesto que viola los protocolos diplomáticos. Las autoridades de las cancillerías europeas y norteamericanas, a la vez que saludan tímidamente el gesto, lo desautorizan como un chantaje inadmisible por parte del líder de una Iglesia. De admitirse podría dar lugar a una serie indefinida de injerencias por parte de otros dirigentes religiosos en el orden político internacional. Le exigen el cese inmediato de la huelga de hambre».

20 de Agosto de 2011. «El Vaticano, presionado por los gobiernos occidentales, ha convocado un conclave urgente y extraordinario para dar respuesta al insólito y perturbador acontecimiento. Se filtra la idea de que el Papa podría haber perdido sus facultades mentales y debería ser incapacitado como legítimo sucesor de Pedro».

21 de Agosto de 2011. «Los mercados han entrado en un estado de pánico generalizado. Las bolsas se desploman. Las multinacionales temen una intervención de la ONU que pudiera limitar sus beneficios a escala global. Los principales centros financieros exigen a los gobiernos una respuesta urgente a la crisis provocada por Benedicto XVI, al que califican abiertamente de comunista e irresponsable».

22 de Agosto de 2011. «Se espera una acción inminente por parte de la OTAN, como respuesta a la demanda de la curia romana, para capturar al sumo Pontífice, devolverlo con vida al Vaticano y realizarle un exhaustivo diagnóstico de salud mental por parte de eminentes psiquiatras. Se especula con un brote de demencia senil. El derecho canónico admitiría in extremis la posibilidad de nombrar un nuevo sucesor si se verifica la grave enfermedad mental del actual Vicario de Cristo».

23 de Agosto de 2011. «La imagen de un Papa despojado de sus pomposas vestiduras, ataviado con las raídas ropas de los nativos y dispuesto a llevar hasta el sacrificio final su compromiso con los más pobres del planeta, ha conmocionado a la opinión pública mundial. Es como un delirio colectivo. La gente se echa a la calle presa de un sentimiento de júbilo, ocupando calles, plazas y parlamentos».

24 de Agosto de 2011. «Todo parece irreal, es como si el mundo hubiera perdido de pronto su gravedad y flotara en un estado de gracia y ligereza. Hay gente por todas partes. Unos lloran de emoción, otros cantan salmos, otros rezan tomados de las manos, otros comparten lo que tienen con los más pobres, otros se abrazan sin motivo, los enemigos se declaran la tregua. Un sentimiento de hermandad surca la tierra. Es indescriptible. Nadie recuerda algo semejante».

25 de Agosto de 2011. «Ante el riesgo de captura del santo Padre, el Dalai Lama, el patriarca de Constantinopla, numerosos imanes y rabinos, y los principales líderes protestantes han decidido sumarse a la huelga de hambre de Benedicto XVI. Se añade cada día una marea de niños, mujeres y ancianos, en cuyo rostro se refleja el orgullo de saber que, al menos por una vez, Dios está de su parte».

26 de Agosto de 2011. «Filósofos e intelectuales afirman que lo que está ocurriendo, tanto si el Papa muere o logra derrotar al hambre, supondrá un punto de inflexión en la humanidad. Su importancia ya se compara con el final del imperio romano, el descubrimiento de América o la derrota del nazismo. Sectores izquierdistas, ateos y liberales se movilizan a favor de los cristianos y el parlamento de Israel ha acordado devolver los terrenos ocupados a Palestina. La historia parece haber perdido su racionalidad. Ningún estudio sociológico, económico o político había previsto un suceso tan enorme ¿Qué está pasando? ¿El mundo se ha vuelto loco?, ¿de amor?».

Conclusión: el Papa es uno de los pocos seres humanos capaces, por su estatus, de realizar tan hermosa quimera. Por eso cada día, apenas me despierto, me lanzo a los kioscos para ver si es hoy está la gran noticia, el día en que el Papa de mis sueños realizará la gesta que salvará al mundo.

viernes, 19 de agosto de 2011

Carta abierta a los integrantes de la JMJ2011

A los integrantes de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid:

Adopto el saludo franciscano para dirigirme a ustedes, Paz y bien hermanos.

Ser católico es una bendición inestimable. La belleza y profundidad de nuestras liturgias y rituales; la claridad de las interpretaciones de las Sagradas Escrituras, la siempre clara aplicación práctica de los Concilios, desde el de Jerusalén hasta el Vaticano II, nos dan una increíble y clara guía al respecto del Camino de la Salvación en la imitación del ejemplo de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, y la Virgen María, su Santa Madre.

Mi deseo es expresar una clara felicitación a todos los jóvenes que ayer impidieron el acceso a la Plaza del Sol en Madrid a todos los manifestantes de la llamada Marcha Laíca. Y hago esta felicitación a esos jóvenes católicos porque supongo y espero que su objetivo fuera vilipendiar a nuestra amada madre Iglesia y meterla en un escándalo tan grande como lo han hecho algunos de nuestros sacerdotes con sus pésimos testimonios.

“Por sus frutos los reconocerán” (Mt. 7, 16), nos dice el Evangelio. Y hoy, cuando me levanté y vi la noticia en Internet sentí tanta vergüenza por ser católico como nunca había sentido en la vida. Mas en poco tiempo la Luz del Espíritu Santo me hizo mover a no sentirme así por mi catolicismo, que como ya dije es una bendición inestimable, además de ser una cuestión de gran orgullo. Lo que realmente me dio un bochorno terrible fue pensar que gente como ustedes se autodenominan católicos, pero actúan de forma que un ateo o un judío por su propia dignidad jamás harían.

¿Debo recordarles que la Fe cristiana está regada por la Sangre preciosísima de Cristo y nuestros mártires? La Fe católica nunca ha necesitado valentones agresivos, sino de corderos que van silenciosos al matadero. Los mártires romanos hicieron crecer el número de los fieles cristianos. Pero actitudes como las que ayer se vieron reflejadas en Madrid son reprobables, pues atentan contra el espíritu del Evangelio y las enseñanzas del Magisterio, que en el 28 de la constitución pastoral Gaudium et Spes nos habla clarísimamente sobre nuestra forma de actuar con aquellos que son diferentes a nosotros en materia social, política e incluso religiosa.

Pero lo que más tristeza me da es que se comportaron peor que los soldados romanos en el tiempo de la ocupación de Palestina. Queriendo defender al Papa añadieron patadas, escupitajos, insultos y más dolores a la ya de por si dolorosísima Pasión de nuestro Señor. Recordemos que “cuando lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo.” (Mt. 25, 40) Y me pregunto ¿Qué necesidad había de que un sacerdote tirara la bandra del colectivo LGBT para pisotearla? O peor aún, ¿Qué necesidad había de patear al manifestante que se arrodilló para recogerla, según indica la prensa española?

Espero se convenzan del mal que han hecho a nuestra Iglesia y pongan en práctica una de las más altas enseñanzas de nuestro Señor: perdonar y pedir perdón. En este caso a los manifestantes españoles de la Marcha Laíca a fin de evitar que se propague más el escándalo provocado con su actitud anticristiana y antievangélica.

Finalmente, ruego a la Virgen María para que interceda ante Dios por ustedes y nosotros a fin de que seamos cada vez más capaces de encontrar el punto de equilibrio con las distintas ideologías que se desarrollan en el mundo sin perder el sentido cristiano de nuestra fe, y se nos facilite así la conservación del Reino de Dios que Jesús instauró con su muerte y resurrección a través del Espíritu Santo en nosotros.

Con esperanza cristiana:
Arturo.

lunes, 15 de agosto de 2011

Carta abierta de un homosexual católico al Papa

Querido Padre:

Dentro de unos días estará en mi país encontrándose con jóvenes católicos de todo el mundo. Su venida no me deja indiferente. Yo, como cristiano católico reconozco en su persona “el fundamento perpetuo y visible de la unidad de la fe y de la comunión” (L. G. 18). Por eso, para mí como creyente y español, su venida es un motivo de gozo y de afianzamiento en la fe que hemos recibido de los apóstoles y que sigue anunciándose a todos los hombres a través de su Iglesia.

Perdone el atrevimiento en mis palabras, al querer hablarle con sinceridad y franqueza. Creo firmemente como dice el Concilio que “es función de la jerarquía eclesiástica apacentar al pueblo de Dios y llevarlo a los mejores pastos” (L. G. 45) y que, “es deber de los fieles, acoger con prontitud lo que los sagrados pastores, representantes de Cristo, decidan como maestros y jefes en la Iglesia” (L. G. 37). Pero de la misma manera no olvido otro párrafo que dice que los laicos “hemos de manifestarles nuestras necesidades y deseos con la libertad y confianza que deben tener los hijos de Dios y hermanos en Cristo… tienen el derecho e incluso algunas veces el deber de expresar sus opiniones en lo que se refiere al bien de la Iglesia… siempre con sinceridad, con valentía y prudencia, con respeto y amor, a aquellos que por su función sagrada representan a Cristo” (L. G. 37).

Querido padre, yo soy homosexual, se lo digo con franqueza pero sin vergüenza. Desde hace unos años, ningún debate después de los debates de la esclavitud en el siglo XIX se ha visto la Iglesia en una cuestión tan problemática, candente y divisoria como la orientación sexual. Usted mismo no ha cesado de pronunciarse siempre que tiene ocasión contra nuestros derechos, convirtiendo este tema, según muestras sus palabras en una de las preocupaciones más importantes de su pontificado. Yo he escuchado con dolor sus palabras y por eso voy a hablarle con sinceridad y valentía, porque me perece que en sus manifestaciones está representado todo el miedo eclesial hacia un cambio social, cultural casi me atrevería decir, al que la Iglesia actual no sabe como hacer frente. Durante siglos la Iglesia ha sido la principal institución que ha legitimado la discriminación contra las lesbianas, los gays y las personas bisexuales en la cultura occidental. Pero al mismo tiempo la Iglesia ha representado a través de la vida clerical y de la vida religiosa la alternativa “oficial” al matrimonio heterosexual impuesto como normativo y exclusivo en Occidente.

Usted, es un intelectual, y yo, que soy un aficionado, un creyente, que busca la voluntad de Dios quiero compartir algunos puntos de vista distintos. Creo que no me negará que las fuentes principales de la Revelación cristiana son la Escritura, la Tradición, la razón y la experiencia.

Respecto a la Biblia sólo hay que decir que la Biblia no podía conocer la orientación homosexual, sino simplemente los actos homosexuales, pues la orientación sexual es algo que se empieza a descubrir en el siglo XIX.

Pero la Escritura va más allá del ofrecimiento de normas de conducta específica, sino que nos empuja hacia la transformación de nuestras vidas sexuales de forma que respondan a la irrupción del Reino del Dios de la Gracia. Respóndame, padre, como teólogo, como papa, y como cristiano, ¿es pecado amar? ¿Porque entonces se me condena cuando no llevado por la lujuria, sino como respuesta a mi naturaleza que me lleva a buscar la complementariedad afectiva en un semejante, me abro a un amor puro, generoso y también fecundo? Sí, fecundo, porque la fecundidad no sólo está en la “producción”, sino también en los frutos espirituales del amor, pues el amor es siempre fecundo.

La tradición de la Iglesia, que supuestamente siempre nos ha condenado, ha de ser revisada desde una valoración positiva de la sexualidad. Los que no son célibes, saben muy bien, que la procreación no encierra la plenitud ni agota el significado cristiano del sexo genital. Eso sucede en los animales, pero no en la sexualidad humana, que es mucho más rica por deseo expreso del mismo Creador. Cuando se ve en el sexo tantas sospechas, el sexo no procreador se convierte en la cumbre de un instinto pecaminoso. Piensan los que así ven el sexo, entre ellos, usted, padre, que el sexo de los homosexuales es el incumplimiento deliberado del orden natural que, a su vez, socava la sociedad. Pero esto no es más que la expresión del miedo que los heterosexuales y la ética patriarcal, de la que la Iglesia es la mayor garante y la más beneficiada, tienen hacia las relaciones homosexuales, que son puramente gratuitas, basadas en el amor, y la entrega mutua, en la que dos varones o dos mujeres pueden entregarse sin los estereotipos de dominación- sumisión, sino como reciprocidad gratuita. Los nuevos conocimientos sobre la sexualidad humana, y concretamente sobre la orientación homosexual invitan a una revisión de los antiguos principios, a un mayor esfuerzo de coherencia en su aplicación y a un recurso más frecuente y creativo, a la virtud de la prudencia. A fin de cuentas, esta virtud moral ha de considerar los matices aplicables al juicio concreto de discernimiento sobre los valores que entran en conflicto en cada situación.

Usted es de la opinión que somos enfermos, personas que no han llegado a una madurez plena de su personalidad. Pero las ciencias humanas han clarificado de un modo significativo la naturaleza compleja de la orientación sexual. Llamarnos enfermos hoy día, es como seguir creyendo que la tierra no es redonda o que el sol gira alrededor de la Tierra, aunque la Biblia haga entenderlo así, y la Iglesia así lo defendió para ser, según creía, aunque erróneamente, fiel a la Palabra de Dios.

Mi propia experiencia personal me ha llevado a sentirme y saberme amado y querido por Dios en mi condición sexual. Y por otro lado, he tenido la suerte de acompañar a muchos hermanos míos, que después de haber durante años intentado vivir según la doctrina de la Iglesia en esta materia, han terminado destruidos, profundamente heridos, cuando no, aborreciendo de Dios e incluso intentado acabar con su propia vida. Seguir a Jesucristo siempre es fuente de vida, pero cuando un homosexual quiere vivir de acuerdo a la doctrina de la Iglesia termina en la muerte, la desesperación y el resentimiento. Esto, padre, no puede venir de Dios. Gracias a Dios, cada día más homosexuales católicos, pasan de la experiencia del infierno a la vida, cuando se descubren amados por Dios, y bendecidos por la Él en la realización de sus vidas como creyentes homosexuales y experimentan el poder amar a otra persona de su mismo sexo, sin remordimientos y sin angustias.

Yo soy hijo de la Iglesia, pero no puedo dejar de decirle esto. Le anuncio lo que he visto y oído, lo que he vivido. Soy homosexual, es mi natural, y estoy absolutamente feliz de serlo. Soy católico y sufro sus palabras, y creo que también sus equivocaciones. No nos tenga miedo, padre, con nosotros, viviendo nuestra sexualidad como un don de Dios puede entrar en la Iglesia un sano escepticismo frente a una interpretación rígida de la naturaleza y a favor del valor del sentimiento frente a esas mentes cuadriculadas que sólo ven al hombre de un color, secándoseles así el corazón, incapaces de reconocer la diversidad y la diferencia como un don del Dios Trinidad y diverso. NO siga, padre, cerrando la Iglesia a la maravillosa creatividad de Dios, Padre de todo lo que existe, también de nosotros, los homosexuales. Voy a ser duro, pero muchas veces el amor sano y puro, que Dios pone en el corazón de dos hombres y dos mujeres, es emponzoñado, ensuciado, y convertido en impuro por sus palabras. A cuantos jóvenes homosexuales, he tenido que anunciar el amor de Dios en sus vidas, y a cuantos he visto salir de la muerte cuando han podido amar a Dios y a sus parejas, sin sentirse culpables, sucios, manchados. No siga, Padre, manchando el amor; llamando pecado a lo que es don de Dios; extendiendo el miedo a los que quieren ser libres para amar.

Quiero ser hijo de la Iglesia; en ella he nacido y en ella quiero morir. En la carta que nos escribió a los jóvenes con motivo de la JMJ, nos dice algo muy bello: “Cuando comenzamos a tener una relación personal con ÉL (Jesucristo), nos revela nuestra identidad, y con su amistad la vida crece y se realiza en plenitud”. Así lo he vivo yo como homosexual. Cristo ha iluminad mi vida, me ha revelado mi identidad como un don de su amor, y va creciendo a su plenitud”. Seguir la doctrina de la Iglesia, la que usted nos propone, muchas veces es un camino más fácil; así no tenemos que sufrir las incomprensiones sociales, la discriminación ni el rechazo, ni soportar el dolor de nuestras familias, y así se cumplen sus mismas palabras cuando dice: “os presentarán caminos más fáciles, pero vosotros mismo os daréis cuenta de que se revelan como engañosos, no dan serenidad ni alegría”. Pues eso es lo que pasa, cuando un homosexual quiere vivir según la doctrina de la Iglesia. Su vida se convierte en un infierno, y Dios en un juez terrible que ha condenado a una persona a vivir siempre sola, sin amor, y sin realizar su vida al lado de otra, en una complementariedad auténtica de donación mutua.

Santo Padre, usted vive fascinado por el mundo de las ideas platónicas, de las esencias de un mundo ilusorio creado para evadirnos de nuestra propia realidad. Es hora de que baje de ahí y así pueda bajar la Iglesia dejando así de tener miedo a la modernidad. Podría así ayudar a evitar tantos prejuicios que se han ido acumulando en la religión cristiana acerca del hombre considerando en él sólo lo que la cultura o la religión han definido como su esencia, un hombre teórico, ideal, en vez de comprender al hombre natural, completo, con todas sus complejidades.

No es mi intención ofenderle, sino expresarle con respeto y confianza lo que siento. Y manifestarle desde la realidad que es muy fácil creer que hacemos el bien, cuando lo que hacemos es hacernos cooperadores del mal y enemigos del Reino de Dios. Así lo hicieron en su día los Sumos sacerdotes, auténticos ministros de Dios, que llevaron a la muerte al Hijo de Dios, creyendo que así cumplían y hacían cumplir la Ley del mismo Dios.

Los homosexuales católicos necesitamos y queremos seguir viviendo nuestra fe en la Iglesia. Queremos que sus pastores nos propongan un camino de vida, en la que viviendo nuestra realidad podamos llegar a la plenitud en Cristo. La experiencia, padre, nos ha enseñado que el camino propuesto hasta ahora, de renunciar a vivir el amor, en una castidad para la que muchos no son llamados, sólo engendra muerte, pero no sólo muerte espiritual, sino también el suicido o el sinsentido que a veces es peor. Necesitamos que la Iglesia nos proponga un camino de realización cristiana que nos lleve a una vida plena.

Beso su mano, santidad, y pido por los frutos espirituales de estos días, sin dejar también de pensar en tantos hermanos nuestros, que en África están viviendo una situación de muerte. Espero de corazón, que así como se compromete por activa y por pasiva en la negación de nuestros derechos, se comprometa de la misma forma en clamar contra esta injusticia que está sucediendo ante la pasividad de no sólo de tantos gobiernos, sino también de tantos cristianos.

domingo, 1 de mayo de 2011

No tengan miedo, ¡Abran las puertas a Cristo!

La Curia Romana nos quiso dar un nuevo beato en la Iglesia Universal. Está bien, ellos tienen el poder para hacerlo y ahora quien quiera podrá solicitar oficialmente de Dios algún milagro a través de la interseción del beato padre. Sin embargo, me uno a todos aquellos católicos de base y teólogos que le rezarán ni, como dicen en el blog de "católico libre", lo llamarán santo de su devoción. Me imaginaba a San Pedro y a San Pablo revolcándose en su tumba mientras Benedicto XVI lo elevaba a beato.

Sé que hizo muchas cosas buenas, yo mismo le conocí y me deslumbré de su carisma. Sin embargo, quien se fotografió con dictadores, quien dió la comunión al sanguinario General Pinochet, quien benefició al obseso sexual Marcial Maciel mientras reprimía a los teólogos de la liberación, consideraba pecadores a quienes usaran anticonceptivos y aplastaba con mano de plomo a los homosexuales, no debería ser considerado un santo.

Esta fue la beatificación de la Iglesia poderosa, del templo y de la curia. Se autosatisfizo un capricho de un sector de la iglesia de forma imprudente e irresponsable. Pero me suscribo a las palabras del mismo Juan Pablo II, "no tengan miedo, ¡abran las puertas a Cristo!" Por que una Iglesia más católica, más cercana al mensaje de Jesús y María, al estilo de prédica de los Apóstoles, que nunca pensaron siquiera en gastar €3,5000,000.00 en una ceremonia religiosa es posible. Más unida, más santa, más católica y más apostólica por Cristo y su santa Madre.

Las puertas tienen bisagras, y normalmente en nuestros templos están hechas de forma par. Se ha abierto una hoja de la puerta, la de la Iglesia oficial con su pomposo y hermoso (eso sí) ceremonial. Pero aún se ignora a la iglesia de los pobres, los que permanecen crucificados en espera de un José de Arimatea que solicite bajar su cuerpo de la cruz para participar con la Iglesia entera de la gloria de la resurrección.

Por eso, reconociendo que Juan Pablo II es ya beato, y dando gracias a Dios por ello, porque solo Él conoce sus caminos, nos unimos también a esta "llamada ecuménica para conmemorar la canonización de San Óscar Romero del Salvador, Mártir".


Llamada Ecuménica para el primero de mayo del 2011:
 “Conmemorar la canonización del mártir San Oscar Romero por parte de los pobres de nuestro mundo"
Queridas hermanas y hermanos en el ecumenismo:

Con esta llamada les pedimos recordarse de la beatificación del mártir San Oscar Romero por los pobres de Latinoamérica y por las amigas y los amigos en toda la tierra. Esta conmemoración debe fortalecernos en nuestro camino del evangelio y llamarnos a la conversión dentro de las iglesias de los ricos.
Poco después de ser designado arzobispo de San Salvador en 1977 este sacerdote conservativo Óscar Arnulfo Romero fue confrontado con una persecución sangrienta de los cristianos en El Salvador. En las tumbas de catequistas y sacerdotes asesinados se convirtió en el obispo defensor inquebrantable de los pequeños, maltratados y perseguidos. Desde este momento Oscar Romero tenía en su contra el régimen de su país, el aparato de seguridad del presidente de los Estados Unidos y cardenales poderosos de la curia romana.

En la primavera de 1979 el obispo Romero en su visita al papa Juan Pablo II no encontró ninguna comprensión o apoyo en sus grandes conflictos. Con profunda decepción dijo más tarde: “No creo que otra vez iré a Roma. El papa no me comprende.” Juan Pablo II no prestó atención alguna a la fotografía de un sacerdote indígena recién asesinado y a otros documentos presentados sobre la persecución de cristianos por los verdugos de la oligarquía del país. En vez de esto le exhortó a Romero a la armonía con el gobierno salvadoreño.
Advirtiendo claramente las consecuencias para su propia seguridad, Romero levantó su voz contra la injusticia, excomulgó a los políticos de este régimen y recordó a la resistencia pacifica de Jesús de Nazaret. Después de uno de los innumerables asesinatos predicó: “No llamamos a la venganza; roguemos con Jesús: Padre perdónales, porque no saben lo que hacen.”

Reconociendo en cada ser humano un hijo e imagen de Dios, para San Oscar Romero el servicio religioso era vinculado inseparadamente con la defensa de la dignidad humana. A los asesinos encargados y cómplices de la junta militar dirigía las palabras: “También el que tortura es un asesino… nadie tiene el derecho de levantar la mano contra otro ser humano, porque es una imagen de Dios.” Un día antes de su propia ejecución el 24 de Marzo de 1980 Romero públicamente llamó los soldados a la desobediencia al orden de matar: “En el nombre de Dios y en el nombre de este pueblo sufriente les pido, les ordeno: terminen con la represión!” la bala mortal del asesino encargado lo alcanzó en el altar durante la celebración de la eucaristía.

La beatificación de San Oscar Romero por el pueblo no es una arrogación. Sabemos que solo Dios mira al corazón de un ser humano y nosotros solo podemos ver en forma parcial con los ojos de Dios. Pero esta “beatificación” sin un procedimiento costoso de la curia dispersa una buena nueva entre el soplo del Espíritu de Dios: El ejemplo de nuestro hermano San Oscar Romero nos muestra como nosotros seres humanos podemos coger ánimo si comenzamos a escuchar la buena nueva de Jesús.

viernes, 28 de enero de 2011

El Celibato cuestionado

Desde que el 1o de enero de este año fue creado un ordinariato para aceptar a sacerdotes anglicanos casados y con hijos que quisieran formar parte de las filas de la Iglesia Católica, el tema del celibato perdió toda su fuerza. No entinedo la necesidad de discutirlo, todo caerá por su propio peso. De todas formas es interesante ver cómo nuestro actual Papa alguna vez abogó por su revisión.

El Papa firmó en 1970 un documento que cuestionaba el celibato
28/01/2011   Religión Digital

Benedicto XVI tuvo dudas sobre el sentido de mantener la regla del celibato sacerdotal cuando era un joven profesor de teología en Alemania. Así lo indica un documento, que hasta ahora se había mantenido inédito y que ha sido publicado por la revista 'Pipeline', órgano de difusión del Círculo de Acción de Ratisbona (AKR) -grupo de católicos críticos- del que se hace hoy eco el diario 'Süddeutsche Zeitung'.

Joseph Ratzinger, el actual Benedicto XVI, aparece entre los firmantes de aquel documento, fechado el 9 de febrero de 1970 y enviado a la conferencia episcopal alemana.

Un borrador del documento quedó en el archivo del teólogo Karl Rahner, uno de los firmantes del mismo, y un antiguo colaborador suyo lo puso a disposición de la AKR.

"Nuestras reflexiones apuntan a la necesidad de una urgente revisión y un tratamiento diferenciado de la regla del celibato para la iglesia alemana y para la iglesia universal", dice el documento entre cuyos firmantes están, además de Ratzinger, personalidades como Karl Lehman, posteriormente cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, y Walter Kasper, actualmente cardenal en la curia romana.

Ratzinger y los otros teólogos expresan su preocupación de que la regla del celibato no sólo lleve a una escasez de candidatos al sacerdocio sino también a una disminución del talento de aquellos que optan por la vida sacerdotal. Los teólogos apuntan a la dificultad de vivir el celibato en el mundo actual.

Por una parte, la vida en solitario lleva muchas veces a la pérdida de reconocimiento de los sacerdotes en sus comunidades. Por otro, el ejercicio de la continencia sexual en un mundo lleno de estímulos eróticos resulta cada vez más difícil.

El documento advierte que si el tema del celibato no es discutido al más alto nivel, éste tarde o temprano estará siendo discutido en un nivel más bajo, y expresan sus temores acerca de una pérdida de autoridad de los obispos y de una deserción masiva de sacerdotes.

El documento recuerda que el celibato no es un dogma y dice que si no es posible reclutar suficientes sacerdotes jóvenes entonces la Iglesia está obligada a una modificación.

Ratzinger tenía 42 años cuando fue redactado el documento y era profesor de teología en Ratisbona.

viernes, 21 de enero de 2011

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

Desde el pasado martes nos encontramos en plena oración por la unidad de los cristianos de todos los ritos y todas las denominaciones. Ya estamos unidos por Cristo, pero aún hay muchas asperezas que limar aquí abajo en la tierra para que desaparezcan los odios y pretensiones a gobernar a los cristianos. Para quien lo desee, puede tomar los materiales para la oración por la Unidad de los Cristianos, que además contienen una breve explicación sobre el espíritu de esta semana.

En cuanto a los LGBT cristianos, creo que somos uno de los sectores más ecuménicos de las iglesias, pues ponemos un énfasis muy grande en la Unidad, la Oración, la lectura del Evangelio y el Testimonio. Tal vez existan más cosas, pero en nuestras pequeñas comunidades existen personas de todas las denominaciones, y por supuesto los católicos estamos presentes. Sin embargo, es nuestro deseo poder participar en el marco de todas las celebraciones de la Iglesia y ser tratados sin recelos por nuestra condición.

Que toda la Iglesia sepa que los LGBT exisitimos, y que deseamos la Unidad de los Cristianos bajo un solo pastor, que es Cristo.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Fin de año homofóbico en el Vaticano

Esta es la homofobia que desde agosto hemos denunciado, esta es la homofobia que aunque sea la época navideña de amor y paz no nos deja en paz, y esta es la homofobia que hasta que 'la luz ilumine a la oscuridad' seguiremos denunciando en pro de un verdadero actuar de Iglesia Cristiana. Y mientras tanto que Dios bendiga al Papa, porque sólo con sus bendiciones él se convertirá y dejará de hacer este tipo de declaraciones que en vez de fortalecer la autoridad papal la minan.

Benedicto XVI y sus obispos cierran el año como empezaron… con un nuevo mensaje contra las personas LGTB.
27 de diciembre de 2010   Universo gay

El Papa Benedicto XVI ha decidido “cerrar” el 2010 con un nuevo mensaje contrario a las minorías sexuales, remarcando en su último discurso en Plaza San Pedro que un niño “necesita el amor de un padre y una madre más que comodidades exteriores”.
 
En alusión a los países que legalizaron el matrimonio y la adopción para parejas del mismo sexo, el líder de la Iglesia Católica destacó: “Es muy importante que cada niño que viene al mundo se le de la bienvenida con la calidez de una familia. No importan las comodidades exteriores. Jesús nació en un establo y su primera cuna fue un pesebre, pero el amor de María y José le hizo sentir la ternura y la belleza de ser amado".

Otras declaraciones de 2010

Durante 2010, Benedicto XVI se ocupó varias veces de reafirmar la postura antigay de la Iglesia Católica. En enero, comparó el matrimonio entre personas del mismo sexo con el cambio climático porque ambos son “una amenaza”.

En mayo, calificó de “peligroso” e “insidioso” al matrimonio gay. En noviembre último, declaró que la homosexualidad es contraria al “plan original de Dios” y que esto debe sostenerse “aún cuando esto no le guste a la época”.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La Iglesia Católica frente al SIDA

Por padre Alberto Redaelli

Así como esta nueva y peculiar enfermedad provoca un impacto en la sociedad en general, sucede lo mismo en la Iglesia, para la cual, la aparición del Sida no ha sido un acontecimiento indiferente, La Iglesia se ha sentido interpelada y ha dado una respuesta en distintas direcciones. Con sus pronunciamientos, mediante la solicitud asistencial y pastoral.

“Para la Iglesia todos los días del año son días del enfermo de SIDA, porque más allá de fechas y lazos rojos en el calendario, la Iglesia se ocupa a diario de las personas que sufren. El 26.7% de los centros para el cuidado de enfermos de SIDA en el mundo son católicos”, afirmó en un artículo publicado por el diario El Mundo, titulado “La Iglesia y el Sida. La solución y el problema”, el director de la Oficina de información de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Isidro Catela (Diciembre 01/ 2005).

“Yo he venido para tengan la vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10)

¿Cuáles son las necesidades que se plantean a la Iglesia como reto, de modo especial a la teología pastoral de ayuda?

I. ESCUCHAR LAS NECESIDADES

1. La caridad como tarea de la Iglesia.

A lo largo de la historia, la Iglesia ha estado atenta a las nuevas necesidades en el campo de la salud y de las enfermedades, realizando así su misión evangelizadora y su anuncio y realización del Reino de Dios. En algunos momentos particulares de la historia, en los que han azotado a la humanidad calamidades nuevas, la Iglesia ha dado señal de especial solicitud ante tales necesidades, acudiendo con recursos humanos y materiales, creando instituciones específicas, asociaciones, Órdenes Religiosas.

De hecho “el amor necesita también una organización, como presupuesto para un servicio comunitario ordenado”(DCE,20).

Desde el principio, a ejemplo de Jesús, los apóstoles se ocuparon de la atención a los enfermos, como nos narran los Hechos. Asimismo los obispos, que se rodearon de diáconos para ser ayudados especialmente en esta tarea.

“La Didascalia Apostolorum (siglo II) divide el territorio de los obispos por zonas y designa para cada una un diácono que sea «el oído, el ojo, el corazón y el alma del propio obispo» para los enfermos y los pobres. Teniendo constantemente el modelo de Cristo, «que vino no para ser servido sino para servir», los diáconos tenían que hacer eso mismo con los enfermos y los pobres, visitar a todos los indigentes e informar al obispo sobre quienes se encontraban en necesidad”.

“Al lado de los despachos del obispo había locales llamados diaconías, verdaderas instituciones de asistencia pública, con un evidente carácter médico asistencial. Es lícito ver en estas diaconías a los primitivos hospitales cristianos, encargados del socorro caritativo de los enfermos. Anexa a las diaconías existía una especie de escuela para adiestrar a los diáconos a sus tareas sanitarias y hacerles técnicamente capaces de desempeñar su oficio”. Podemos resaltar como desde los primeros siglos la acción caritativa se acompañaba siempre con la formación de sus ministros y consejeros.

“La Iglesia no puede descuidar el servicio de la caridad, como no puede omitir los Sacramentos y la Palabra” (DCE,22)

En tiempos de la peste de Cartago (251) el obispo Cipriano desplegó y movilizó fuerzas para la asistencia a los apestados. El concilio de Nicea (325) estableció que en cada ciudad hubiera un lugar para los peregrinos y los pobres bajo la dirección de un monje. Posteriormente fueron las cofradías las que construyeron hospitales y más tarde surgieron en torno a las catedrales y a los barrios cristianos, algunos de los cuales se llamaron “Hotel-Dieu”. Surgieron órdenes y asociaciones, fruto de esta sensibilidad eclesial, dedicadas al servicio a los enfermos.

Personas de gran relieve en la historia de la salud contribuyeron en el Renacimiento a la constante reforma de la misma, movidos por el espíritu evangélico, como S. Juan de Dios, S. Camilo de Lelis, S. Vicente de Paúl, en el siglo XVI y XVII.

En este periodo de particulares calamidades, por ejemplo, es interesante que la Orden de Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos (Religiosos Camilos), asuma el servicio a los enfermos como carisma específico, pero emitiendo un cuarto voto solemne que se convierte en “única razón de vida de la Comunidad” y que, surgiendo en un momento de pestilencia, “compromete totalmente al Ministro de los Enfermos, incluso con peligro de la propia vida”.

Se trata de un importante elemento característico de este Instituto, que surge como contraposición a los mercenarios, proponiendo una modalidad de servicio a los enfermos “no por paga, sino voluntariamente y por amor de Dios… con el amor y el afecto que suelen tener las madres con sus hijos enfermos”.

Después de la crisis que supuso la Revolución francesa para la asistencia sanitaria fueron numerosas las congregaciones religiosas surgidas en el siglo XIX para la asistencia sanitaria.

El Sida, como nueva epidemia, en un nuevo contexto socio-cultural y eclesial, no deja indiferente a la comunidad de los creyentes en Cristo, sino que desencadena una respuesta múltiple de naturaleza moral, social, económica, jurídica y organizativa, al sentirse interpelada por el fenómeno y sus características concretas.

2. La comunidad cristiana es interpelada hoy por el SIDA.

Somos testigos en nuestros días de la propaganda de unas intervenciones iluminadas por la cultura dominante: la consideración del SIDA como una estricta cuestión sanitaria, las monotemáticas campañas informativas que mantienen la tesis de que el preservativo es la solución, y la presentación, ante la opinión pública, de la Iglesia como problema.

Los motivos por los cuales el Sida interpela a la Iglesia son numerosos:
  1. Es fenómeno nuevo de los últimos 25 años que azota y asusta a la humanidad.
  2. Se corre el riego de evocar latentes actitudes estigmatizantes.
  3. El Sida alcanza a la persona en su “desnudez” e “impotencia”.
  4. Presenta problemas de fondo: la muerte, la vivencia de la propia sexualidad, los derechos del hombre.
  5. Pone en discusión la imagen de Dios y el sentido de la relación religiosa.
  6. Interpela a la Iglesia en su ministerio de reconciliación entre los hombres y en su servicio a los últimos.
  7. “La juventud es la que más está afectada por el SIDA. La amenaza que se cierne sobre las jóvenes generaciones debe llamar la atención y comprometer la atención de todos, pues humanamente hablando, el futuro del mundo está fundado en los jóvenes” (Juan Pablo II, 1989).
  8. El Sida en su última connotación preocupante está involucrando siempre más a mujeres y a víctimas inocentes sobretodo en los niños.
En la respuesta que la Iglesia dé a tal fenómeno está en juego su misma identidad como “pueblo de la vida y para la vida” que ama y sirve a ejemplo de Cristo, aportando a una visión constructiva de la dignidad de la persona humana y de su destino trascendente.

Son diversos los retos que se le plantean a la Iglesia ante el Sida: “Una de las necesidades más urgentes es un programa educativo de mayor alcance y más ambicioso que haga accesible al público las investigaciones médicas. La Iglesia tiene al respecto una tarea especialmente importante que hacer. En primer lugar, los miembros de las comunidades eclesiales, adecuadamente informados, deberían desarrollar una función de mediación en sus comunidades. Esto puede significar oponerse a una información equivocada, formular una respuesta global a la crisis en oposición al clima prevalente de incomprensión y de histeria y ofrecer un servicio pastoral a personas que están asustadas y airadas a causa de la transmisión del virus, y ayudar a quienes están ya luchando con la realidad del Sida.

En segundo lugar, el pueblo de Dios está llamado a ser un pueblo ‘único’ en la sociedad. Su tarea se caracteriza en términos de comunidad, de servicio y de seguimiento, de encarnación de la buena nueva del amor de Dios y de la primicia del reino de Dios, así como de la finalidad de reconciliación en el amor de Dios. Cuando la Iglesia cumple estas funciones, existe, según los términos de algunas imágenes bíblicas, como signo, como luz que brilla en las tinieblas, como sabor que da gusto a la vida, como anticipo del reino.

En tercer lugar, la crisis creada por el Sida supone para la Iglesia un desafío especial que brota de la naturaleza misma de la enfermedad y de la naturaleza de la población que vive a nivel de riesgo. La Iglesia no puede legítimamente descuidar su mandato divino de amar y defender a los oprimidos y los marginados”.

Otro reto específico que el Sida significa para la Iglesia es el de la prevención. Un enfermo expresa este reto interpelando de modo directo y simbólico a la vez: “La Iglesia podría ayudar a las personas con Sida si quisiera. Bob querría que la Iglesia educara a la gente sobre el problema del Sida, que formara la opinión pública, que ayudara a las familias que tienen estas dificultades y ayudara a los pacientes a afrontar la enfermedad y la muerte. (…) Este es exactamente el momento de no cerrar la puerta a la gente. Abrid las puertas. Abrazad a la gente, no solamente en sentido físico. Quien es abrazado tiene necesidad de ello y lo merece. Y al mismo tiempo los que abrazan aprenderán que significa ser humanos”.

La Iglesia es interpelada para dar una respuesta a distintos niveles: Teórico y practico, verbal y asistencial y para integrar los aspectos positivos y crecer y desarrollarse en su humanidad. Y es la comunidad entera, el “pueblo de Dios” el que está llamado a dar una respuesta, desde la jerarquía con sus pronunciamientos a las instituciones religiosas mediante la creación de estructuras para estos enfermos, a los agentes de pastoral, a todo cristiano. El mayor reto pues, es que cada cristiano considere a los enfermos de sida como hermanos, dignos de respeto y atención como todos los demás y en especial por su condición de sufrientes.

II. DISCERNIR LA SITUACIÓN

“Los pueblos de América Latina y de El Caribe viven hoy una realidad marcada por grandes cambios que afectan profundamente sus vidas. Como discípulos de Jesucristo, nos sentimos interpelados a discernir los ‘signos de los tiempos’, a la luz del Espíritu Santo, para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengan vida y para que la tengan en plenitud” (Jn 10,10).

Veamos el fenómeno del Sida tal y como puede ser leído desde la reflexión teológico-pastoral. Nos preguntamos en qué sentido puede ser un signo de los tiempos y en qué medida constituye un reto para la teología pastoral sanitaria.

1. El SIDA, ¿un signo de los tiempos?

La expresión “signo de los tiempos” procedente del evangelio (Mt 16,1-4) y retomada en la constitución Gaudium et Spes se presta para interpretar el Sida en un contexto teológico-pastoral. En el documento “Llamados a la compasión” de la Conferencia Nacional de los obispos católicos de los EEUU leemos: “Según vamos entrando más profundamente en el debate público sobre el SIDA, nos damos cuenta de la responsabilidad social de todos los miembros de la Iglesia. El Papa Juan Pablo II nos habla en estos términos en la encíclica «Sollicitudo rei socialis»: Merecen subrayarse: la conciencia del deber que tiene la Iglesia, ‘experta en humanidad’ de escrutar los signos de los tiempos y de interpretarlos a la luz del Evangelio; la conciencia, igualmente profunda, de su misión de servicio”.

Entendidos en sentido teológico, los signos de los tiempos revelan los caminos que Dios abre a la Iglesia, manifestando lo que Dios quiere aquí y ahora para ella. Este criterio se verifica para el caso del Sida. El fenómeno es suficientemente provocatorio, significativo, revelador de una cultura que vive consecuencias de la crisis de valores y a la vez la solidaridad con los afectados; y por último manifiesta con suficiente vigor el rostro de Cristo que sigue sufriendo hoy en cada afectado. Así se descubre el Sida como “lugar” de la presencia de Dios.

Cuando se afirma que el Sida es un signo de los tiempos hay que liberarlo de posibles malas interpretaciones. Que han atribuido la enfermedad etiólogicamente a Dios, haciendo coincidir el surgir de la misma con la ira de Dios que se desencadena para castigar ciertos comportamientos morales favorables a la transmisión del virus. Angelini F. subraya:

“Como signo de los tiempos, el Sida puede tener, de hecho, un significado que lleva a una reacción negativa, pero también a una reacción positiva. Interpela especialmente a la sociedad del bienestar para advertir sobre los límites de una libertad degradada en lo licencioso; a su vez, la pesadilla generalizada por este mal y por sus causas inmediatas y conocidas de transmisión, puede por una parte solicitar nuevas formas de solidaridad humana y, por otra, exigir una conducta moral más severa”. De consecuencia diría que la principal señal de los tiempos se halla en la presencia entre nosotros de los enfermos de Sida, abandonados a la soledad de un desconsuelo que humanamente parece sin remedio. El amor al hermano debe hacerse creativo para percibir los numerosos sufrimientos causados por la enfermedad. Se trata de acoger una invitación a la solidaridad y al amor. El Sida puede ser una señal para descubrir a Dios en el sufrimiento y para descubrir al hombre en el sufrimiento.

2. El SIDA: un reto a la teología pastoral sanitaria

¿Cómo transmitir un mensaje de salvación a estas personas concretas en esta situación específica?

“Yo no soy un virus. No soy una infección: No soy una toxoplasmosis o un sarcoma de Kaposi. Ni siquiera soy un homosexual, un heterosexual, un bisexual, un hemofílico o un drogadicto. Yo soy mucho más de lo que tú puedas poner en cada una de estas palabras. Mira desde más cerca: ¡me verás a mí! Nací, impotente y lleno de promesas, un sol que nace al inicio de cada día, un proyecto de futuro como cualquier otro niño. He amado y he jugado. He trabajado y he tenido éxito. He luchado y me ha equivocado. He perdido y he llorado. He fracasado y he esperado. Mírame y verás el entero drama humano, representado sobre mi nombre y particularidad, así como se representa nuevamente en cada uno. Mírame desde más cerca: me verás a mí, te verás a ti mismo”.

“La Iglesia debe reexaminar continuamente todos los aspectos de su vida (…) en esta única gran perspectiva: ¿Revela a Cristo, Sacramento de la Esperanza, a toda la humanidad teniendo en cuenta las esperanzas del género humano? ¿Es realmente un gran signo de esperanza para quienes el mundo querría proscribir como ‘casos sin esperanza’?”

Cada agente de pastoral tiene la oportunidad de descubrir, pues, que la historia de la Salvación sigue escribiéndose con la sangre enferma de los afectados por el Sida.

“En la sociedad del futuro, el SIDA podrá además producir cambios profundos en dos aspectos centrales de la realidad antropológica: el amor y la muerte. Será preciso saber vivir con el sida. Y amar. El amor no se deja reducir a los expedientes técnicos del “sexo seguro”. La educación sexual que necesitamos tendrá que dejar desarrollar nuevas formas de ternura que concilien la aceptación de la corporeidad y del placer con el sentido de responsabilidad para la vida del compañero. Y con el SIDA habrá que saber morir. El convencimiento de la precariedad de la vida y de la amenaza que se cierne constantemente sobre ella nos hiere como un latigazo en el rostro, justamente cuando los progresos de la medicina tecnológica nos ofrecen casi la ilusión de la posible inmortalidad. La amenaza del final que acecha a una edad joven o madura nos obliga a recuperar el sentido de la muerte, algo que nuestra edad reprime tan pertinazmente. Y a atribuir a la vida el valor que le corresponde, independientemente de sus límites de tiempo” (Revista Jesús, Supplemento, Junio 1988).

III. LA IGLESIA SE PRONUNCIA

La Iglesia no ha permanecido impasible al reto del Sida. Su respuesta está siendo rica y en diversas formas: desde los pronunciamientos por parte del Magisterio eclesial sobre el tema, al servicio pastoral, a la creación de centros asistenciales acomodados a las necesidades de los enfermos de SIDA.
  • Mensaje de los obispos de Australia: La crisis del Sida, 20 de mayo de 1987.
  • Orientaciones pastorales de los obispos españoles: Pensamiento cristiano sobre el SIDA, 12 de junio de 1987.
  • Orientaciones de la Conferencia Episcopal Católica de Nueva Zelanda: 24 de mayo de 1987.
  • Comisión social de la Conferencia Episcopal Francesa: “Del miedo a la solidaridad”, 23 de junio de 1987.
  • Orientaciones de la comisión especial de los obispos americanos: Las muchas caras del SIDA: una respuesta evangélica, 11 de diciembre de 1987.
  • Orientaciones de la Comisión Nacional Suiza “Iustitia et Pax”: El SIDA, desafío de todos, 9 de noviembre de 1987.
  • Alocución de S.S. Juan Pablo II a la IV Conferencia Internacional sobre SIDA “Vivir, ¿para qué?” propiciada por el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, Vaticano 13-15 de noviembre de 1989.
  • CELAM, La Iglesia Católica latinoamericana y del Caribe frente a la pandemia del VIH y SIDA, Bogotá, Diciembre 01/2005.
  • V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Aparecida (13-31 mayo/2007). 
Todos estos documentos tienen en común la preocupación de que la voz de la Iglesia se oiga sobre un problema que no se puede reducir a la simple intervención sanitaria sobre una enfermedad epidémica. En todos los pronunciamientos está presente el llamado a la solidaridad, a la atención a los afectados y a la prevención de la expansión de la pandemia. Esta enfermedad, por sus características, por las modalidades de transmisión y por las reacciones que provoca, tiene reflejos morales y religiosos de gran importancia. No cabe duda de que en el espíritu de las declaraciones realizadas puede intuirse también una tendencia a exhortar ante lo que Juan Pablo II ha llamado “una especie de inmunodeficiencia en el plano de los valores existenciales que no se puede dejar de reconocer como una verdadera patología del espíritu”. El horizonte específico de los pastores es eminentemente teológico, más allá de cualquiera polémica con las autoridades sanitarias sobre las estrategias que es necesario privilegiar.

El SIDA no es un castigo de Dios. Obispos francéses.

“El SIDA ataca al hombre en aquello que es la fuente de la vida: la sangre y la sexualidad. No es, sin embargo, un castigo de Dios. Es una enfermedad que tiene sus propias causas. Dios no es un ‘sádico’. Dios es amor. No quiere ni el sufrimiento ni la muerte del hombre”.

“La sangre que permite vivir es susceptible de contaminación si es portadora del virus. Las abundantes y precisas precauciones que se deben tener en cuenta dependen de las decisiones humanas. El SIDA nos transmite una señal de alarma: cada uno compromete su propia libertad y responsabilidad en su modo de vida y cada persona tiene necesidad de puntos éticos de referencia.

No acusar al enfermo de SIDA. Comisión suiza “Iustitia et Pax”.

“El SIDA es una enfermedad infecciosa cuya transmisión puede ocurrir por relación sexual o a través de la sangre o de células de la sangre (…).

Con estas consideraciones no pretendemos ni dar una zancadilla al riesgo de transmisión ni minimizar la peligrosidad de la enfermedad. Queremos solamente recoger en sus propios límites las exageraciones de miedo al SIDA y del despliegue desmedido que se ha venido dando a los problemas que alimentan ese miedo.

Esto no quiere decir de ninguna manera que estamos discutiendo el deber ético de cada uno en la defensa de la propia salud y de la salud de los demás con relación al SIDA. Esta toma de conciencia de que es necesario defendernos del SIDA no debe, sin embargo, inducir sin más a acusar sumariamente a los portadores del virus y a los enfermos del SIDA de haber tenido conductas incorrectas o declararlos más propiamente culpables. Como lo muestra más claramente el ejemplo de niños enfermos de SIDA, hay la posibilidad de infección sin comportamientos éticamente negativos”.

Ni segregaciones ni cuarentenas. Obispos australianos.

“El SIDA no hay que presentarlo como un castigo de Dios a una sociedad permisiva en el campo sexual. Es equivocado juzgar a las personas que están enfermas. Cualquier criterio que se adopte en esto, hay muchos inocentes que sufren (…).

Los médicos especialistas sostienen que el SIDA no es contagioso si se toman las medidas sanitarias normales. Aceptamos esta afirmación. Rechazamos las sugerencias de segregación y de cuarentena para los enfermos de SIDA. Los padres no tienen que retirar a sus hijos de las escuelas en las que haya algún alumno con SIDA. Los médicos especialistas rechazan tales miedos como infundados. Una discriminación de este tipo podría fácilmente convertirse en la negación de una justicia fundamental y del amor cristiano, en un momento en el cual se tiene especial necesidad”.

Momentos para cuestionamientos. Comisión Suiza “Iustitia et Pax”.

“El SIDA nos amenaza, nos desencadena los miedos –miedo a la muerte- y cuestiona nuestra actitud ante la amistad, el amor, la sexualidad. Por eso, el SIDA puede ser el momento oportuno para reconsiderar de nuevo los caminos que demos a nuestra vida íntima.

¿Existe aún la conciencia de que la sexualidad no se compone exclusivamente de placer y éxtasis, sino también de amor, de fidelidad y de confianza, de renuncia y responsabilidad, y que en un contexto cristiano estos valores les son completamente irrenunciables?

El hecho de que el SIDA pueda transmitirse mediante la relación sexual no autoriza, ciertamente, a nadie para sacar la conclusión de que un determinado comportamiento sexual sea bueno o malo, justo o equivocado. La tendencia a imponer exigencias ético-sexuales (fidelidad, renuncia), mediante el miedo a la infección no es correcta, porque la fidelidad es y fue siempre más que un simple medio de evitar enfermedades sexuales. Fidelidad y renuncia tienen que nacer del corazón y del sentido de responsabilidad. Diversamente, la necesidad de ser fieles y continentes desaparecería con la preparación de una vacuna eficaz o de una medicina segura”.

Un comportamiento sexual responsable. Conferencia Episcopal de Canadá.

“Para que la información sea eficaz, se debe dar en un contexto de educación sobre el valor humano de la sexualidad y el ligamen íntimo entre salud y ética (…)

Si nuestro objetivo es velar por la salud pública tenemos que entregar mensajes que inviten a un comportamiento sexual responsable. Esto abarca el autocontrol, el respeto a la vida humana en su integralidad y el verdadero amor para con el compañero único del propio matrimonio”.

Adecuada educación sexual. Obispos australianos.

“La única respuesta a este problema consiste en la renovación moral y en la educación adecuada. Comprobamos que este problema tiene dimensiones humanas. No existe curación y no hay la probabilidad para el futuro inmediato de encontrar una vacuna. La promiscuidad es la causa principal de nuestro problema. Lo que siempre fue un comportamiento pecaminoso ahora se ha convertido en un comportamiento suicida.

A la base de todo programa educativo tiene que haber una visión exacta de la sexualidad humana. Una ‘cultura del preservativo’ no es una alternativa decorosa ni eficaz. Nuestra tradición judío-cristiana presenta el amor sexual en el matrimonio como un camino hacia Dios y una expresión de la vida y del amor de Dios. Cuando nuestras relaciones se construyen sobre el compromiso y la fidelidad, reflejamos la presencia de Dios en nuestras vidas. Cuando dos personas se comprometen la una con la otra en un matrimonio de vida, abierto al milagro de una nueva vida, su amor sexual encuentra su mejor expresión y su significado más rico.

Tal concepción pide cambios radicales en los modelos sexuales de nuestra sociedad. No pensamos que esperar tales cambios sea ingenuo. Realmente son necesarios. Algunos sostienen que el miedo al SIDA obligó ya a varias personas del país, homosexuales como heterosexuales, a modificar sus prácticas sexuales, a buscar un compromiso mayor, inclusive la estabilidad en sus relaciones. Estos cambios son estimulantes pero no pueden constituir la defensa básica contra el SIDA. Tampoco están en grado de restablecer un acercamiento sano a las relaciones humanas y a la sexualidad, a menos que el amor y el compromiso tomen el puesto del miedo”.

Relaciones sexuales sin amor. Comisión Social del Episcopado Francés.

“En los últimos años ha cambiado mucho el modo de ver el bienestar del cuerpo. Para muchos ha sido ventajoso. A otros, contrariamente, la llamada liberación sexual les ha hecho creer que se puede vivir la sexualidad sin amor verdadero. El ‘otro’, ¿no se ha convertido hoy en el gran ausente de las ‘relaciones interpersonales’? Hoy, la humanidad va caminando hacia su destrucción si las relaciones humanas se viven solo a nivel de encuentros pasajeros. El aumento de las soledades, de los fracasos afectivos y su secuela de agresividades, ¿no son acaso un signo?

Una relación de amor se construye con la lentitud de los días que pasan. Son estas relaciones de amor que dan sentido al matrimonio y a la familia, relaciones de por vida y que consisten en dar la vida. Sin amor y sin fidelidad la existencia humana no se abre verdaderamente. Siempre será necesario aprender a amar”.

Llamamiento a servir a los enfermos de SIDA. Obispos de Australia.

“La comunidad católica hace un llamamiento a parientes y amigos de enfermos de SIDA a que participen en un servicio de asistencia espiritual y de orden práctico con estas personas… Los organismos católicos ya están desarrollando programas para ayudar a los padres que garanticen a los niños una cuidadosa y adecuada información sobre el SIDA, presentada en el contexto de una visión cristiana completa de la sexualidad humana. Los padres de familia católicos y nuestras escuelas tienen también una función de primera importancia en la lucha contra la ignorancia y los prejuicios al enseñar a los niños a ayudar y a simpatizar con las victimas y con sus familiares…

A nivel personal cada ciudadano tiene la oportunidad de colaborar con este ministerio. Ya se han organizado asociaciones para entregar ayudas a los enfermos de SIDA. Se les pone en condiciones de vivir el mayor tiempo posible como personas activas, dándoles la ayuda necesaria para el aseo, los gastos, la cocina, el transporte. Por muy amplio que sea el compromiso financiero de los gobiernos siempre habrá necesidad de la contribución voluntaria para esta obra cristiana.

Una actividad de esta índole requiere una competencia especial. Los voluntarios tienen que darse cuenta de las necesidades de aquellos que están bajo sus cuidados, especialmente de los homosexuales con SIDA. Cuando un homosexual se da cuenta que tiene SIDA o que es un portador del virus, él debe comunicar por primera vez su propia condición sexual a familiares y amigos. Esto le es muy difícil como le es muy difícil aceptar su condición. Algunos, a raíz de estas comunicaciones, han perdido su hogar y su trabajo, han sido repudiados por su familia, han sido abandonados por su compañero. Por motivo de estas dificultades tienen que luchar contra la depresión y frecuentemente contra sentimientos de vergüenza y de culpa y alguna vez contra la tentación del suicidio. Desarrollar un ministerio en tales condiciones requiere tacto y sensibilidad y también un llamamiento a la reconciliación y a la sanación a través del reconocimiento de la presencia de Jesús en medio de sus sufrimientos.

El sexo no es un “bien de consumo”. Comisión Suiza “Iustitia et Pax”.

“Con su proximidad a la esfera sexual, el SIDA pone también problemas de índole sexual que tocan por eso mismo un sector importante de nuestro modo de vivir. No es suficiente, indudablemente, hacer propaganda de preservativos y de su uso riguroso en la solución de los problemas del SIDA. Desconocer el hecho de que cambiar frecuentemente de compañía y tener contactos sexuales impersonales, es hoy un fenómeno frecuente, sería cerrar los ojos frente a la realidad en la lucha contra el SIDA. Ni siquiera con la amenaza del SIDA se va a cambiar de modo esencial esta visión de la sexualidad como “bien de consumo”. Por eso es un deber moral no exponerse ni exponer a otros con comportamientos peligrosos.

Hay una responsabilidad grande con los niños a los que hay que proteger de los riesgos de perder prematuramente a sus padres y con los niños que aún no han nacido a los que hay que salvaguardar de la pesada herencia del SIDA. No es suficiente conocer los medios preservativos sino que es indispensable una conducta de preservación activa que brote del sentido de responsabilidad”.

“No os aflijáis como los hombres sin esperanza”(1Ts 4, 13).

Hoy “se nos ofrece la salvación en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino”(Spe Salvi, 1)

M E T O D O L O G I A

“La obra de PREVENCIÓN, para que sea al mismo tiempo digna de la persona humana y verdaderamente eficaz, debe proponerse dos objetivos: informar y educar para la madurez responsable” (Juan Pablo II, 1989).

La información debe ser correcta y completa. Sólo con una información y una educación que ayuden a encontrar con claridad y con alegría el valor espiritual del “amor que se dona” es posible que los jóvenes encuentren la fuerza necesaria para superar los comportamientos peligrosos.

La Iglesia “experta en humanidad” debe empeñarse a proponer un estilo de vida plenamente significativo para la persona. Ella indica con vigor y con gozo un ideal positivo. “A la luz de este ideal aparece profundamente lesivo de la dignidad de la persona (…) propugnar una prevención de la enfermedad del Sida basada en el recurso a medios y remedios que violan el sentido auténticamente humano de la sexualidad y son un paliativo para aquellos malestares profundos donde se halla comprometida la responsabilidad de los individuos y de la sociedad” (Juan Pablo II, 1989).

COMPRENSIÓN y SOLIDARIDAD

La Iglesia ha considerado siempre la asistencia a quien sufre como parte fundamental de su misión; el hombre que sufre es un “camino especial” de su magisterio y ministerio (Juan Pablo II)

DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LA PERSONA INFECTADA

UN ACOMPAÑAMIENTO HOLÍSTICO AL QUE TIENE SIDA

“Con vosotros está la Iglesia, sacramento de salvación, para sosteneros en vuestro difícil camino (…); está cerca de vosotros con el consuelo de la solidaridad activa de sus miembros, para que no perdáis nunca la esperanza”

“Venid a mí los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso” (Mt 11,28).

La lectura del tema nos permite constatar que las expectativas de los enfermos de SIDA en relación con los agentes de pastoral no van exclusivamente por la vía de la propuesta sacramental, sino que esperan también un acompañamiento que los consuele y que les ayude a encontrar significado.

“No quiero ser tratado con piedad, no quiero que piensen que soy sólo un moribundo, no quiero limosna… quiero solo ser tratado como una persona, no abandonado en mi soledad que me hace sentirme triste a veces y soñar con algo que percibo como imposible”.

Ya el concilio Vaticano II subrayaba la importancia de una preparación específica de los futuros “pastores” en general. En el decreto sobre la formación dice: “Cultívense en los alumnos las cualidades convenientes que ayudan sobremanera al diálogo con los hombres, como son la capacidad para escuchar a los demás y para abrirse en espíritu de caridad a las diferentes circunstancias de la convivencia humana” (OT 19). Ya desde los orígenes de la Iglesia los agentes de pastoral han realizado funciones similares a lo que hoy llamamos “Relación Pastoral de Ayuda”. En otros tiempos se ha usado el término “cura animarum” o dirección espiritual para indicar este interés y ejercicio real de coloquios con la intención de ayudar al fiel a resolver problemas concretos de la propia existencia o vivir evangélicamente la propia situación conflictiva.

FAMILIA:
  • Escuela de vida para la responsabilidad persona
  • Primera y más eficaz acción preventiva
  • Comprensión por las familias afectadas
  • Llamados a rodearlas de calor humano
  • Solícitos cuidados y afectuosa compasión a sus seres queridos
EDUCACIÓN SANITARIA para un correcto estilo de vida saludable.

RESPETO DE LA MORALIDAD 
  • Al servicio de la persona humana
  • Al servicio de sus derechos inalienables
  • Al servicio de su bien verdadero e integral  
TESTIMONIO DE AMOR solícito a imitación del Buen Samaritano

ANUNCIADORES DE ESPERANZA
  • “¿qué podemos esperar? y ¿qué es lo que no podemos esperar?”
  • La esperanza tiene la fuerza de proyectarnos en el futuro
  • “Nuestra esperanza no decepciona porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu” (Rm 5,5)  
ACTORES: 
  • Educadores - consejeros
  • Promotores de una idónea y seria formación
  • Educación sanitaria en las escuelas católicas
  • Educar para un estilo de vida saludable 
Jóvenes:

“Vuestra fuerza ha de ser la esperanza y vuestro ideal la afirmación universal del amor” ( Juan Pablo II)

Autoridades: 
  • Se hagan cargo con valor, con claridad, con iniciativas correctas del Plan Global de lucha contra el SIDA
  • Reconocimiento y apoyo a las iniciativas de la comunidad
  • Colaboración entre los pueblos  
Científicos: 
  • Incrementar y coordinar su trabajo
  • Fuente de esperanza para los enfermos de SIDA

domingo, 21 de noviembre de 2010

En ciertos casos el condón es permisible: Benedicto XVI

Vaya, estoy realmente sorprendido de haber recibido esta noticia. Sólo ante ciertos casos y sólo como un primer paso hacia la apertura de conciencia y la humanización de la sexualidad, Su Santidad Benedicto XVI, ha dicho que podría ser permisible el uso del condón. Como católico estoy de acuerdo con eso de que el condón en el caso de la prostitución masculina puede salvar muchas vidas, pero también estoy seguro que humanizar la sexualidad y mezclarla con el amor y la fidelidad, siempre que sean posibles, pueden detener muchas transmisiones del VIH. Pero también hay que ser muy sinceros y pensar que si se tienen relaciones sexuales con más de una persona en la vida, entonces sí utilizar el condón como forma de prevención hasta que haya una prueba. Se trata de ser sinceros con nosotros mismos y con nuestras parejas.

El Papa admite por primera vez el condón 'en ciertos casos'

20 de noviembre de 2010   El mundo.es



Todavía no se ha publicado y ya acapara portadas. Benedicto XVI se ha convertido en el primer pontífice que admite el uso del preservativo (eso sí, en "ciertos casos"), según afirma en un nuevo libro, La luz del mundo. El Papa, la iglesia y las señales del tiempo', que se publica el próximo martes.

El libro se basa en una larga entrevista con el periodista católico Peter Seewald. Estos son algunos de sus puntos principales:

Uso del preservativo

El Papa dice que la iglesia no ve el uso del preservativo como "una solución real o moral" al problema del SIDA. Sin embargo, podría estar justificado en algunos casos, como un prostituto que lo usa para reducir el riesgo de infección y de este modo se hace responsable de sus actos. "Puede ser un primer paso hacia una moralización, un debut de responsabilidad que permita tomar una nueva consciencia de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que uno quiera", afirma.

"[La Iglesia] no lo contempla como una solución real o moral pero, en ciertos casos, cuando la intención es reducir el riesgo de contaminación [del VIH], puede ser un primer paso para abrir la vía a una sexualidad más humana, vivida de otro modo".
Aunque el Papa concede que los condones pueden ser permisibles en estos casos para frenar la "contaminación" del VIH, matiza: "Este no es el modo, hablando con propiedad, de acabar con la infección del virus del sida. Eso debe producirse realmente dentro de la humanización de la sexualidad", añade.

"Concentrarse en el preservativo supone una banalización del sexo y ese es exactamente el peligro de que mucha gente considere el sexo ya no como una expresión de su amor, sino como una especie de droga que se proporcionan ellos mismos".

Hasta ahora, el Vaticano -contrario a toda forma de contracepción que no sea la abstinencia- siempre ha rechazado el uso del preservativo, incluso para prevenir la transmisión de enfermedades.

En marzo de 2009, el propio Benedicto XVI encendió una gran polémica al declarar durante un viaje a Camerún y Angola que la utilización de preservativos "agravaba" el problema del sida, devastadora pandemia en África.

Casos de pederastia en la iglesia

El reciente escándalo por los casos de abusos sexuales a niños cometidos por sacerdotes supusieron un "shock sin precedentes", y eso que el Papa había seguido el tema durante varios años. El Sumo Pontífice añade que comprende que la gente dejase la Iglesia católica como protesta.

El obispo Williamson

En enero, cuando el Vaticano levantó la excomunión a cuatro obispos ultratradicionalistas, ignoraba que uno de ellos negaba el Holocausto. No lo habría hecho de haberlo sabido, reconoce el Sumo Pontífice.

Pío XII

El Papa que gobernó la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial, a quien los críticos acusan de no haber salvado a los judíos durante el Holocausto, fue "uno de los grandes hombres rectos, salvó más judíos que nadie".

Resignación papal

El papa dice que estaría dispuesto a renunciar voluntariamente si "no fuese física, psicológica y espiritualmente capaz de lidiar con los deberes de su cargo". Esto lo convertiría en el segundo pontífice en hacerlo desde Celestino V en 1294.

Salud

A sus 83 años, insiste varias veces en su edad. "Yo... noto que mis fuerzas están disminuyendo", dice. Acerca de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en agosto de 2011 en Madrid, dice que asistirá "si Dios quiere y todavía estoy vivo".

¿Infalible?

A la pregunta si "verdaderamente el Papa es infalible, un soberano absoluto, cuyo pensamiento y voluntad son ley", responde de manera categórica: "Eso es una equivocación". Según Benedicto XVI, el Papa se comporta "como cualquier otro obispo" y sólo en determinadas condiciones "cuando la tradición es clara y se sabe que no se actúa arbitrariamente, entonces puede decir que esa cuestión determinada es fe de la Iglesia". "Obviamente, el Papa puede equivocarse, ser Papa no significa considerarse un soberano colmo de gloria, sino uno que da testimonio de Cristo crucificado".

La infalibilidad del Papa, aprobada por el Concilio Vaticano I, es uno de los puntos que separan a las Iglesias Católica y Ortodoxa.

Problemas de comunicación

El Sumo Pontífice admite que, en ocasiones, el Vaticano no ha conseguido difundir su mensaje adecuadamente. Sufrió un "fracaso total" en el tema del obispo Williamson, una controversia que podría haberse evitado descubriendo a través de Internet "con qué tipo de persona estábamos tratando".

Islam

Los países de mayoría musulmana pueden volverse intolerantes, "haciendo la coexistencia con los cristianos muy difícil", pero el Vaticano debe estar en contacto con "todas las corrientes del Islam abiertas y capaces del diálogo". Asimismo, sostiene que no ve razón para prohibir los velos integrales en Europa.

Iglesia ortodoxa rusa

El Sumo Pontífice ve posible una reunión con el patriarca Patriarch en un futuro no muy lejano.

Secularismo

Benedicto XVI cree que "se está extendiendo una nueva intolerancia" en los países occidentales que quieren limitar la expresión pública de la fe cristiana. Los cristianos deben movilizarse contra esto, afirma.

Mujer en la Iglesia

El Santo Padre explica además que la Iglesia no puede ordenar mujeres al sacerdocio. Sin embargo, precisa, el lugar de las mujeres en Ella es fundamental y esto puede observarse en la importancia de la Virgen María, Madre de Dios y la Iglesia, y en testimonios de santidad como el de la Beata Teresa de Calcuta.


El Papa Benedicto XVI se describe a sí mismo como un mendigo que confía en su amistad con el Señor, la Virgen y los santos para vivir su vocación. Su vida sin la alegría cristiana sería insoportable, afirma

sábado, 23 de octubre de 2010

Polémica petición al papa

Y los "buenos católicos" reaccionistas ya hacen lo mejor que saben hacer, hablar sin medir las consecuencias de sus palabras. Esa es la reacción que tiene la noticia que les voy a compartir. En vez de fijarse en argumento teológicos y revisar el Evangelio empiezan a condenar como si tuvieran la autoridad para hacerlo sólo porque están con la mente empolvada y llena de telarañas por no ponerla a funcionar. Y en esta ocasión no me refiero a la jerarquía de la Iglesia, que está siempre en uso de toda su capacidad intelectual para encaminar a las almas, sino a los católicos de base que no son capaces de abrir su corazón para entender que el mensaje de salvación de Jesús radica en darle obras a la fe para que esta no quede vacía y sin vida o caíga en la monótona y automatizada repetición de Padrenuestros y Avemarías sin siquiera reflexionar su significado.

Asociación de gays cristianos pide al Papa que bendiga los matrimonios homosexuales
22 de octubre de 2010  Religión Digital

La Asociación Cristiana de Gays y Lesbianas de Cataluña (ACGLC) han pedido hoy, ante la visita a Barcelona del Papa Benedicto XVI el próximo 7 de noviembre, que la iglesia "reconozca y bendiga las uniones matrimoniales entre parejas del mismo sexo y de sus familias".

ACGLC ha reclamado también que las parejas del mismo sexo "puedan casarse mediante matrimonio canónico" y que sus hijos puedan ser bautizados, según ha informado esta asociación mediante comunicado.

En esta línea, la entidad ha abogado por una iglesia "plural y abierta" que se aleje de "posicionamientos formalistas o fundamentalistas y jerárquicos" y que permita el ejercicio "como seglares o en el clero" de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales (GLTB).

Con motivo de la visita del Santo Padre a la ciudad condal, ACGLC reclama un acercamiento "sincero, fraternal y vindicativo" a la Declaración de los Derechos Humanos y a la realidad catalana.

"Queremos manifestar el sufrimiento de las personas creyentes GLTB, que viven con dolor la exclusión de la vida eclesial así como el rechazo expresado en declaraciones públicas de la curia vaticana", ha informado la asociación.

Además, la Asociación Cristiana de Gays y Lesbianas de Cataluña ha demandado la paridad de la mujer "en el ejercicio de las funciones pastorales" y ha criticado abiertamente los casos de pedofilia en la Iglesia porque "todo acto de abuso sexual contra menores es contrario al evangelio y a la dignidad humana".
(Rd/Efe)