“Esta fue la culpa de su hermana Sodoma: ella y sus hijas tenían orgullo, exceso de comida y próspera tranquilidad, pero no ayudaron al pobre y al necesitado”. (Ez 16, 48-49)
Mostrando entradas con la etiqueta Suicidio gay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Suicidio gay. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de marzo de 2011

¡Tristeza! Otro suicidio, esta vez en México

¡Tristeza, sí mucha tristeza! Una vida más que es arrebatada de forma injusta e impune. No nos cansaremos de decir que en el futuro cercano todo va a cambiar, no nos cansaremos de luchar hasta que estas situaciones cesen. Ruego a Dios para que su alma encuentre el descanso y la paz eterna en su Misericordia, pues el tormentó que vivió aquí lo obligó a cometer este gran error. A los que todavía viven, no se detengan, no paren de luchar. Verán que todo cambiará para mejor y al final nuestros padres y seres queridos entenderán la voluntad de Dios y estarán contentos con ella. Descanse en paz, Jorge Víctor Hernández.

lunes, 7 de marzo de 2011

Pixar: "Todo mejorará"



Un mensaje dee los creadores de "Toy Story", "Los increíbles, "Monsters Inc." y "Wall-E" para todos aquellos que sienten que no encuentran su lugar en el mundo y se les viene todo encima:

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Suicidio de diacono por negársele el sacerdocio

Traigo una mala y triste noticia sobre un terrible acontecimiento que sucedió el mes pasado en Italia. Tanto que hemos hablado sobre el suicidio y nuestro deber para evitarlo. Y luego viene esta noticia a mover todo nuestro mundo y llenarlo de tristeza. Seguramente el Papa y la Curia Romana se enteraron de esto. Después de esta herida en el corazón de toda la comunidad de la Iglesia, no entiendo cómo es posible que noticias como la que publiqué en la entrada anterior sean posibles sin avistamientos a la conversión. Don Luca recibió cristiana sepultura el 02 de diciembre y su ceremonia fue oficiada por Mons Scanavino. En momentos conmovedores como estos es cuando debemos levantar nuestra mirada al Padre Bueno y pedir toda su ayuda para cambiar esta situación.

Luca Seidita, diácono de Orvieto: suicidio después de la denegación por la Santa Sede.
01 de diciembre de 2010   Fan Page

"Yo quería ser sacerdote y toda mi vida la dediqué a esto, pero me fue denegado". Martes por la noche, alrededor de las 21:30, Luca Seiditia se lanzó desde el acantilado de Orvieto, murallas medievales de la ciudad de unos 30 metros de altura. Su cuerpo fue descubierto por un transeúnte que estaba caminando con su perro en esa misma área.

En este punto uno se pregunta por qué un joven diácono, deseoso de llegar a ser sacerdote, ha decidido matarse estando conciente de la gravedad del acto, considerado un pecado mortal por del catolicismo moderno.

Luca, originario de Lecce, se trasladó a Orvieto en 2005, donde completó sus estudios de teología en la Universidad Lateranense. Después de haber servido como secretario del Obispo, fue nombrado diácono, en espera de recibir el sacramento sacerdotal por la Santa Sede. El pasado martes, según lo dicho por Monseñor Scanavino, Luca recibió una respuesta que lo dejó profundamente perturbado: ¿Qué he hecho? Dígame lo que hice...". La Santa Sede describió al joven como "no es lo suficientemente maduro para ser sacerdote". Y por eso, el sueño de Luca desapareció, así como su vida.

Antes de hacer lo que se llama un gesto tonto, Seiditia escribió una carta en su computadora, en la que explica las razones de su suicidio, no relacionadas ciertamente con su homosexualidad, como muchos han especulado, sino a la conciencia de ser un joven frágil y, por lo tanto, muy sensible. Monseñor Scanavino lo recuerda con palabras alegres y de profundo afecto mezcaladas con amargura: "Él quería ser sacerdote a toda costa, porque era el ideal que siempre persiguió. Para mí estaba listo para ser sacerdote. Hubo diferencias de apreciación, lo que es lógico en una comunidad plural. Siempre traté de darle la oportunidad de demostrar su convicción de poder llegar a ser sacerdote. No fue la evaluación de la madurez del diácono".

Luca recibió la respuesta a través de un fax en la Nunciatura durante la noche del lunes. El martes, con Mons. Scanavino, el joven fue a la Congregación de Obispos, en donde por segunda vez se le dijo: "no". Tal vez ese monosílabo fue para él tan pesado y doloroso, que no soportó la espera de un aplazamiento. El jueves, el ataúd de Luca debe dejar Orvieto por la Puglia, donde por última vez será recibido por sus familiares durante una breve ceremonia religiosa.

martes, 28 de diciembre de 2010

Santos Inocentes

Primera Lectura: 1 Jn 1, 5-2, 2
Salmo: 123
Evangelio: Mt 2, 13-18

Todavía no puedo entender como los grupos hipócritamente llamados pro-vida están en contra del aborto y al mismo tiempo en contra de las adopciones homoparentales. Así como tampoco puedo entender cómo es posible que las personas que están en contra de las corridas de toros puedan estar a favor del aborto. Son posturas incongruentes, pues en teoría ambos grupos buscan conservar lo sagrado de la vida, pero aceptan la muerte de una u otra forma y no es precisamente con esa cristiana resignación que debe imperar en los funerales.

Hoy no es una gran fiesta la que celebramos en la Iglesia Católica, sino un gran momento de reflexión enmarcardo en la temporada navideña. Con Jesús lo único seguro es la Salvación, porque hasta la vida misma está en riesgo. Desde muy pequeño estuvo amenazado de muerte. Si Herodes hubiera tenido éxito en su capricho no habríamos tenido Rey crucificado, pero de todas formas tendríamos a alguien que diera la vida por nosotros, un Hijo de Dios sacrificado por mano humana.

Y ese Hijo de Dios sigue muriendo todos los días. Que el aborto debe ser legal en todos los países llamados laícos y democráticos es una necesidad, puesto que no todos son cristianos en el mundo ni se rigen bajo el mismo código de moral (Dios se apiade de ellos). La Iglesia no debe tener miedo ante esa legalización, puesto que significa mayor seguridad clínica para el cuerpo de la mujer. Acabo de leer una estadística de la Argentina que demuestra que por cada 500 mil abortos sólo mueren 100 mujeres. Pero esas 100 muertes no son justificantes para mantener el aborto ilegal. Si estuviera al amparo de la ley la tasa seguramente se reduciría más.

Decía que la Iglesia no debe temer a la legalización del aborto. Lo que debe hacer es luchar contra la ejecución del aborto provocado aunque éste sea legal. Y no lo va a hacer en las cámaras donde se legisla. Sino a través de reconocer la dignidad femenina, hacerles saber cuál es su valor como mujeres ante Dios, aunque eso signifique destruir la estructura tradicionalmente patriarcal. Y hacerlas saber que Dios las ama como hijas suyas que son.

El reto consiste en evitar que la mujeres católicas aborten. Para eso también se debe erradicar el estigma que un embarazo no deseado provoca. Debemos entender que precisamente de ahí viene la importancia del preservativo. La mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo, por eso está la opción para decidir cuándo embarazarse y cuándo no. Una vez concebido, el cigoto, eso ya no es parte del cuerpo de la madre y es su cristiano deber respetar la vida y el cuerpo en formación del no nacido.

También habría que reconocer que la adopción es una vía de salida ante un embarazo no deseado que llegue a buen fin. Son muchas las parejas que están en espera de adoptar algún pequeño. Pero son más las mujeres que están desesperadas por haber quedado embarazadas sin planearlo. A fin de que esa nueva vida se respete y tenga mayores posibilidades de éxito en este mundo es necesario que se reconozca el derecho a la adopción homoparental. Pues todos aquellos argumentos que nos dicen que tener dos papás o dos mamás harían mucho daño al menor son puras calumnias. Las parejas del mismo sexo son tan humanas como las de heterosexuales y por tanto tienen las mismas posibilidades de acertar o fallar al momento de ser padres y madres.

Por lo demás... ¿En verdad creemos que si el aborto permanece ilegal se va a reducir su tasa de ejecución? Eso es una mera fantasía. Mientras los católicos no generemos un cambio de ideas al respecto va a seguir habiendo abortos por la vía legal o la ilegal. Eso no causa ninguna diferencia. Excepto, por supuesto, en el tipo de condiciones en que este se realiza.

Pero no sólo los pequeños abortados son santos inocentes. Aquí cabe mencionar también a todos aquellos pequeños y pequeñas hijos e hijas de Dios que han sido mandados a asesinar por el egoísmo de los demás en un sistema en el que la mayoría a penas tiene qué llevarse a la boca, mientras unos pocos tienen tanto como para decorar sus teléfonos celulares con oro y diamantes o comprarse yates de super lujo sin compartirlo (el dinero), acentuando la injusticia. Eso también incluye las mitras adornadas con oro y gemas preciosas que representan un escándalo para el mensaje de Jesús, especialemente cuando quien las usa se atreve a decir que se solidariza con Haití y sus desgracias.

Que Dios ilumine y aconseje a esa madre que se ve obligada a matar a su hijo porque no tiene ni un pedazo de pan duro que darle. Que también ilumine al campesino que perdió su cosecha por las inundaciones o las heladas acentuadas por el cambio climático que nuestros gobiernos están reacios a detener, sin entender que para que ellos puedan gobernar y lucrar se necesita un clima estable capaz de sostenernos a todos.

Mientras que a nosotros como católicos únicamente nos queda actuar por esos pobres y desamparados de la mano del sistema capitalista y hacerles saber que son de Dios. Por eso es nuestro deber ayudarles en la medida de nuestras posibilidades. Darles de comer, beber, regalarles algo para vestir mientras encuentran trabajo. Darles un trabajo si somos esos empresarios. Hace falta que hagamos algo por esos pequeños inocentes que, aunque ciertamente son responsables por su situación, tal vez haga falta un pequeño empujón para que puedan salir adelante.

Están también esos inocentes que no han sido capaces de soportar la homofobia imperante en la sociedad y se deprimen. Niños, adolescentes y en ocasiones también adultos que sienten que su orientación sexual es diferente pero que son atacados por comentarios homófobos por parte de la familia, la sociedad o la Iglesia aun antes de que tengan el valor de salir del clóset. Ellos necesitan alguien que los reciba y acoja para hacerles saber que lo que sienten es completamente normal, y así evitar que tomen la puerta falsa del suicidio. Hacerles saber que Dios los ama porque así los creó, a pesar que muchos quieran utilizar la Biblia para justificar su odio irracional. Para esas personas un simple mensaje que espero que puedan entender: "AMARÁS a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo com a ti mismo". En eso se resumen toda la Ley y los Profetas.

Y todavía nos faltan aquellos inocentes que casi nadie menciona. Todo mundo habla de las almas de los niños abortados. Unos cuantos denuncian la inmoralidad sostenida por el sistema capitalista. Pero casi nadie habla del trato injusto que se le da a aquellos que no pueden hablar y rara vez se pueden defender. Aunque ellos no son santos, si son inocentes y mártires de nuestro egoísmo y complejo de superioridad. Se trata de los animales que utilizamos para nuestro provecho y diversión, como los toros que mencionaba al principio. Así como en el prójimo debemos ver la figura del Hijo, en la creación debemos ver las manifestaciones del Padre y por tanto respetarlas. Árboles, plantas, animales, todos sucumben bajo el poder de nuestro egoísmo, sin recordar que a Adán y a Eva Dios los puso por sobre toda la creación y los hizo responsables por ella. Así como de ellos heredamos el pecado original, también recibimos esa responsabilidad y no deberíamos ignorarla.

Cuando hablamos de inocencia automáticamente también debe venir a nuestra mente la pérdida de esta, que es la que origina el pecado. Y entonces si nos reconocemos pecadores no basta con ir a la Iglesia ante el sacerdote y confesarnos, sino realmente arrepentirnos por nuestras faltas y actuar para cambiar el sentido de nuestras vidas. Si nuestro egoísmo nos ha hecho ciegos ante todas estas situaciones, entonces hagamos una reflexión, meditemos sobre todos nuestros actos y omisiones y si realmente nos arrepentimos de ellos habrá que ir a confesarnos. Una vez ejecutada dicha acción no volver a pecar más, tarea difícil por los méritos propios. Pero con un poco de organización y mucha ayuda de la gracia divina seremos capaces de respetar la vida y la creación por encima de nuestro impulso egoista natural.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Amar a la vida

"Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila, valiéndose de todas sus armas. Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza, y, como calzado, el celo por propagar el Evangelio de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la palabra de Dios. Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y prosigan sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo a favor de todos los hermanos". (Efesios 6, 13-18)
Desde hace muchos millones de años, antes de que se empezara a contar el tiempo como lo conocemos, antes de la épica batalla entre los ángeles de San Miguel y los demonios de Satanás, antes de la aparición de Adán y Eva en el paraíso terrenal y tan sólo después de que de Dios Padre viniera el Hijo y de ellos el Espíritu Santo, nuestro Señor ya había pensado, con toda su magnanimidad, crear un ser único e irrepetible y darle el don de la vida para que la disfrute al máximo.

Hoy, casi dos mil años después de que su Hijo vino a salvarnos del pecado y resucitó de entre los muertos por la voluntad divina, ese ser finalmente recibió el don de la vida, y para ayudarlo a preservarla le dio un cuerpo muy bien equipado con un par de ojos y otro de oídos, una boca, músculos que se pueden mover, un corazón que bombea más de dos millones de litros de sangre cada año, sangre que es renovada en dos millones de células cada segundo, una piel sensible, un par de pulmones con 600 mil alveólos para filtrar el aire y recibir oxígeno puro, una mente capaz de pensar por sí misma y además, le añadió un toque especial, le dio la capacidad de amar a su prójimo pero muy especialmente a las personas de su mismo sexo, lo hizo homosexual.

Sin embargo, Dios mismo debió imaginarse que con tantos regalos, esa creatura que seguramente eres tú, desaprovecharía el regalo de la vida, la inteligencia y la capacidad de amar que le daba, así que también decidió ponerle algunas pruebas, las cuales tendría que ejecutar ante sí mismo y no ante nadie más, para confrontarse y fortalecerse. Por eso mismo decidió que cada persona tendría formas de pensar, actuar y sentir diferente.

Y es precisamente de ahí de donde vienen personas como los homófobos que te pueden molestar tantas veces en la escuela, en el trabajo, en la familia, en el barrio, en la iglesia, en el café o en cualquier otro lugar. Ellos pueden ser tus hermanos, tus compañeros de clase, tus papás, tu párroco o tu confesor, el obispo de tu diócesis o el mismo Papa. Y el único motivo que tendrán para molestarte es que eres gay, lesbiana o bisexual, en resumen, lo hacen porque no eres heterosexual y eso les da miedo. Pero el miedo es de ellos. Así que cada vez que te sientas burlado, insultado o agredido por un homófobo levanta tus ojos al cielo y di: "perdónales Padre, porque no saben lo que hacen".

Y queda seguro que el tiempo pasará y todo mejorará. Cada ataque te hará más fuerte. Pero por favor, nunca olvides decir lo siento y te amo, porque por las leyes del amor y del perdón tus enemigos se convertirán en tus amigos y los que te perseguían se volverán tus aliados. Sólo hay que darle tiempo al tiempo. Cuando alguien te diga que tu condición homosexual es intrínsecamente desordenada o que tu homosexualidad puede ser curada, no importa quien sea, no les hagas caso. Recuera que eres así porque el Espíritu Santo así lo ha querido y tiene un propósito muy especial para ello. Así que no te mortifiques, ser gay no es algo que tenga que o que se pueda curar.

Dios te ama más de lo que te puedes imaginar, y te ama tal y como eres porque eres su creación. Por eso mismo no vale la pena arrebatarte ese regalo que Él te da. Sólo cuando Él lo decida volverás a su presencia y entonces le podrás enseñar con alegría lo mucho que creciste y cuánto aprovechaste lo que te dio.

Hoy 20 de octubre, el blog "católico y gay" se une a la comunidad LGBT mundial en apoyo a las familias de todas las víctimas de la homofobia al rededor del mundo. Aquellos que han sido asesinados o se han suicidado. Por eso hoy vestimos de morado el blog, éste es el color que en la bandera del arco iris representa la espiritualidad y la inocencia de todas esas personas que han caído presas de un homófobo. Instamos a que sigamos el consejo de San Pablo que en Efesios 5, 11-13 nos dice "y no tomen parte en las obras estériles de las tinieblas; al contrario, denúncienlas. Es cierto que da vergüenza incluso decir lo que esa gente hace a escondidas, pero, en cuanto es denunciado por la luz, todo se aclara. Más aún, lo que fue aclarado llega a ser luz."

Así que no nos cansemos de denunciar la homofobia que es antinatural porque es causa de asesinatos y suicidios. Y tampoco nos cansemos de pedir perdón a Dios por los homófobos y decirles, aunque sea mentalmente que los amamos por cuanto con sus ataques nos hacen más fuertes y capaces de comprender el sentido de la vida. Recordemos que hay que combatir el error, no a quien lo comete. Pero sobre todo, sigamos levantando este grito que pide justicia al Señor y que la sociedad e incluso la Iglesia, sigan su camino de conversión hacia el ejemplo de Cristo Jesús que fue siempre incluyente y nunca discriminó (y quien opine lo contrario que lo demuestre).

Oremos también por las almas de los que ya no están entre nosotros: "Que el Señor les dé el descanso eterno y que la Luz Perpetua luzca para ellos. Descansen en paz. Amén."