“Esta fue la culpa de su hermana Sodoma: ella y sus hijas tenían orgullo, exceso de comida y próspera tranquilidad, pero no ayudaron al pobre y al necesitado”. (Ez 16, 48-49)
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lunes, 27 de junio de 2016

Ad Mayorem Dei Gloriam! Orgullo LGBTI

Este año ha sido extramadamente convulsionado en lo que se refiere al tema de los derechos LGBTI en el mundo. Tras la masacre de Orlando, que aun seguimos llorando y orando por los sobrevivientes de las víctimas, en todo el mundo se levantaron una serie de declaraciones y posturas polarizadas, la mayor parte de ellas expresadas en redes sociales, y por fortuna, muy pocas de ellas traspasadas a la realidad.

Sin embargo, es la realidad la que nos ocupa y preocupa. En México, el 17 de mayo de 2016, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, dio a conocer una iniciativa mediante la cual se aprobarían el matrimonio y la adopción a parejas del mismo sexo. La reacción homofóbica tampoco se hizo esperar. ¿Quiénes la encabezaban? ¡Los colectivos cristianos comandados por los obispos de nuestra religión! ¿Sorpresa? No. Sorpresa habría sido que se manifestaran a favor o se quedaran cayados.

Aun no me queda clara la necedad de eminencias como Norberto Rivera Cardenal, o de Ramón Castro, y todos aquellos obispos que han trabajado muy duro para derrumbar este tipo de iniciativas de ley que además, son un mandato de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. No es que el Estado quiera obligar a las Iglesias a realizar matrimonios entre personas del mismo sexo, es solo una cuestión de derechos humanos que buscan ser respetados.

Pero como sea, dentro de todos estos discursos, bien a favor o bien en contra, se llegó el día de la Marcha del Orgullo Gay de la Ciudad de México. Me deja con varias reflexiones...


  1. Llevo doce años en la lucha por la aprobación de matrimonios entre personas del mismo sexo y la adopción homoparental. El avance es significativo, y pase lo que pase con la propuesta del presidente, me parece sumamente interesante que el debate se haya colocado a nivel nacional, porque atañe a toda la nación
  2. Han surgido una serie de comentarios contra la marcha, ¡por parte de los mismos gays! Sin duda todo mundo tiene derecho a expresarse, pero todos tenemos la obligación de hacernos responsables por las consecuencias de nuestros actos. Si vamos a hablar a favor o en contra de cualquier tema, siempre debe ser con conocimiento de causa, para no caer en la ignorancia ridícula. Siempre viene bien conocer el tema de Stonewall, el origen de la primer marcha gay de San Francisco, su por qué pero especialmente el para qué de las marchas del orgullo del presente en todo el mundo
  3. El papel contradictorio que han tomado los obispos, sobre todo en América Latina. Mientras que en el discurso, el Papa pregunta ¿quién es él para juzgarnos? y luego declara, La iglesia debería pedir perdón a los homosexuales, a los pobres, a los indígenas, etc... por otro lado, el obispo de Culiacán se burla del presidente de México y pregunta si en vez de Gaviota, no se estará buscando un Gavioto, refiriéndose al apodo que la primera dama se ganó entre la población cuando todavía era actriz de telenovelas. Y así más declaraciones homofóbicas que por supuesto contravienen el sentido del Evangelio. Ni Moisés, ni Elías, ni Pedro, ni Pablo tienen más autoridad que Jesús. Y a los prelados, muchas veces se les olvida eso.
  4. Hay gays en todas las religiones y esto debería mover a los jerarcas a replantear el mensaje que se está emitiendo. Sus mensajes homofóbicos ponen en riesgo la integridad de las religiones en el mundo, ya que revelan que su oposición es movida o por la hipocresía o por la ambición y eso, sea cual sea la religión a la que pertenezcamos, atenta contra la definición más básica de Dios que conocemos: Amor. m
Por tanto, es motivo de celebración para este blog, que entre la alegría y la protesta que significan las marchas del orgullo gay en el mundo, se busque conquistar esos espacios que en muchos lugares del mundo como Turquía o los territorios bajo control del Estado Islámico, aun son sueños distantes de ser cumplidos.

Pero no se acaba. Mientras recordemos que el Evangelio es un mensaje de amor, la esperanza permanece y si el Espíritu de Dios lo sigue permitiendo, esto mejorará en muy poco tiempo. 



viernes, 5 de agosto de 2011

Jornada Mundial de la Juventud 2011 ¿Por qué no?

Yo mismo pensaba ir a la Jornada Mundial de la Juventud este año y puse en práctica muchas ideas para conseguir el dinero que no tenía para poder volar a Madrid. Se me hizo fantástica la idea de poder ir de visita a un país europeo por tan poco dinero y con tantas comodidades. No me importaba si España era un país en crisis o no, después de todo nos han enseñado que los problemas de los mexicanos solo incumben a los mexicanos, ¿por qué habría de ser diferente con los problemas de los españoles? Pensé en todos los chicos que conocería y con los que haría amistad e incluso me emocioné con la idea de poder compartir un Viacrucis con todos ellos.

Después vi que este retiro no es tanto un encuentro con Cristo (que seguramente estará ahí en la figura de algún jovencito o jovencita con una cruz muy pesada), sino una estrategia de popularidad religiosa y explotación comercial capitalista que para nada engloba a la juventud mundial, sino solo a la católica, y tanto menos al Evangelio que se proclama en la Biblia. Y ni siquiera a la juventud católica en pleno, sino solo a los jóvenes católicos que están alineados con la postura de la Jerarquía española y por supuesto, vaticana.

Así que, enterándome que acudir es lo mismo que apoyar a Rouco Varela y los kikos, hice la analogía y lo transcribí al mexicano. Osea que acudir a JMJ2011 es lo mismo que apoyar a Rivera Carrera y los legionarios. Actos por demás impensables para un homosexual, aun si éste es católico. Excepto claro si además de homosexual y católico se es masoquista. Y miren que respeto a los masoquistas, pero no comparto su punto de vista y no lo he de practicar, que lo practiquen ellos si los hace felices.

Así que mejor uso mis nuevos ahorros para ayudar a los gays que lo necesiten, que si bien no es mucho, para algo les ha de ayudar. Y de regalo les dejo esta muestra de la hipocresia que detecté en el manejo publicitario de esta Jornada:

 

miércoles, 27 de julio de 2011

La Iglesia y la homosexualidad: un nuevo "caso Galileo"

Con mucho gusto y agrado hemos recibido esta colaboración con la autoría de Juan Sánchez Núñez a través de nuestro hermano Víctor Eremita, administrador del blog "Católico libre". Muy ad hoc con una serie de correos electrónicos que hemos recibido y que poco vale la pena mencionar aquí. Un artículo de corte ecuménico, definitivamente, mas recordemos que uno solo es el Cristo, y una sola es su Iglesia, por lo que una sola es nuestra fe. Y no olvidemos que el Rin desembocó en el Tíber, y lo sigue haciendo.

Llevo mucho tiempo pensando en escribir este artículo, pero ha sido el extraordinario testimonio de una madre cristiana evangélica la que me ha terminado de convencer [Pág. 8 de Cristianismo Protestante Nº 55, Enero-Marzo 2010]. Su sufrimiento y, sobre todo, su esfuerzo por comprender y aceptar a su hijo, son extraordinarios, y nos muestran de lo que es capaz el amor.
 
Una madre de tres hijos, a los que ha educado en la misma fe, en los mismos valores, con el mismo amor, y que descubre asombrada el sufrimiento que durante años ha padecido uno de ellos por reconocerse y aceptarse homosexual. Exclama esa madre angustiada: evidentemente mi hijo no ha elegido ser homosexual, nadie elige el sufrimiento, nadie elige ser rechazado, despreciado, acusado de pecador, denigrado por ser un pervertido; nadie elige esta marginación y esta humillación.
 
Y tiene razón esta hermana nuestra. Nadie elige vivir siendo constantemente denigrado y despreciado; pero es más, querida hermana, y creo que esto es fundamental: nadie elige su condición sexual, ni el homosexual ni el heterosexual. Y esta afirmación es la que me gustaría desarrollar en este artículo, porque creo es clave para definirse en un sentido o en otro. Creo que el rechazo de esta afirmación es el que está haciendo que muchas iglesias sean miradas por gran parte de nuestra sociedad como atrasadas y sectarias, y consideradas como grupos de personas que ignoran los avances fundamentales de la ciencia.
 
Sí, y por ello he titulado así mi artículo, porque creo que lo que nos divide tan profundamente a las iglesias evangélicas en España en cuanto a la evaluación de la homosexualidad, no es lo que dice la Biblia, sino lo que dice la ciencia. Y en el fondo, nuestra postura a favor o en contra se define más por nuestro conocimiento científico que por nuestro conocimiento bíblico. De ahí que estemos, como indico en el título, ante un nuevo "caso Galileo".
 
Hoy en día nadie piensa que la tierra sea el centro del universo, y que el sol, los planetas y el resto de las estrellas giren a su alrededor. Quien afirma esto, simplemente es considerado un ignorante o un chalado. Y sin embargo, llegar hasta aquí ha costado muchísimo sufrimiento. Galileo fue condenado, no sólo por la inquisición de la iglesia católico-romana, sino también por las iglesias de la reforma, pues nadie estaba dispuesto a aceptar que la Biblia pudiera equivocarse, era la ciencia la que estaba en el error.
 
Ese conflicto nos ayudó a interpretar mejor la Biblia y a no ver en la ciencia a un enemigo de nuestra fe. Hoy en día nadie duda de que la tierra gira alrededor del sol; y nadie hace una lectura literal de los textos bíblicos que afirman lo contrario; se tiene en cuenta el género literario de los mismos y la naturaleza del lenguaje teológico, y se distingue muy bien el tipo de verdad que nos comunican, que es una verdad de salvación y no una verdad científica: no es cierto que el sol se detuviera [Josué 10, 13] para que Israel venciera a sus enemigos [en todo caso se tendría que haber detenido el movimiento de rotación de la tierra sobre su eje, cosa que ignoraba el autor del texto]; pero sí es cierto que Dios ha salvado a Israel y ha estado a su lado de manera extraordinaria en todas las circunstancias adversas de su historia.
 
Los Testigos de Jehová tienen otro "caso Galileo" con las transfusiones de sangre. Algunos hacen una lectura literal de los textos bíblicos referentes a la importancia de la sangre para la vida humana, en clara contradicción con lo que dice la ciencia actual: que la vida humana no está en ningún fluido corporal, sino en todo el cuerpo humano; una vida humana que es más que materia, es también y fundamentalmente espíritu. Y es que cuando se escribieron esos textos bíblicos, no se sabía que la sangre circulaba por el cuerpo, no se supo hasta muchos siglos después, y mucho menos se imaginaban los autores que podrían realizase transfusiones de sangre. Cuando salta a la sociedad una noticia en la que esa creencia ha puesto en riesgo alguna vida humana, genera un rechazo frontal y absoluto, y los testigos de Jehová son vistos como personas retrógradas, ignorantes y sectarias, con una visión de la vida totalmente desfasada y peligrosa.
 
Creo que con la homosexualidad estamos ante otro "caso Galileo". Y me explico. Hoy en día la ciencia médica, biológica, psiquiátrica, etc, nos dice que la homosexualidad es una condición sexual y no una opción sexual. Y esta distinción es fundamental. La homosexualidad no es una orientación sexual elegida por una persona, sino recibida por la misma, exactamente igual que la heterosexualidad. Hoy la ciencia nos dice que en la orientación sexual de una persona han intervenido factores genéticos, ambientales, sociales, educativos, etc. y que cuando esta orientación ha madurado, debe ser plenamente aceptada, sin ninguna reserva, para que sea posible un desarrollo equilibrado de la personalidad.
 
Esta visión de la homosexualidad es la que está detrás de las Leyes que distintos Estados han aprobado reconociendo igualdad de derechos a los homosexuales y permitiéndoles incluso el matrimonio. Leyes que ponen fin a una discriminación y a una persecución y desprecio que los homosexuales han soportado durante siglos. Hoy en día el homosexual es visto en nuestra sociedad como una persona, no como alguien que padece una enfermedad o ha hecho una opción sexual pervertida. Pensar así sólo es posible si ignoramos todo lo que la ciencia actual nos ha ayudado a entender de la homosexualidad.
 
La homosexualidad empieza a ser estudiada por la ciencia médica a finales del siglo XIX, y claro está, es vista como una patología, como una enfermedad, como una opción del individuo en contra de su naturaleza [Permitidme abrir un paréntesis. Hoy en día la ciencia nos dice que la homosexualidad es tan natural como la heterosexualidad, y que no sólo se da entre humanos, sino entre una gran diversidad de animales: delfines, ciervos, chimpancés, elefantes, aves, insectos, etc.].
 
Pues bien, la ciencia empezó estudiando la homosexualidad como una enfermedad, y han sido necesarios muchos estudios a favor y en contra, mucho debate científico, con amplia participación de todos los agentes sociales, de las iglesias, de distintas organizaciones de todo tipo, etc. para que cambiara radicalmente el modo de evaluar la homosexualidad. La primera asociación científica que eliminó a la homosexualidad de la lista de enfermedades, fue la prestigiosa Asociación de Psiquiatría Americana [APA]en 1974, y en su seno comenzó una "guerra" el sector minoritario para que volviera a incluirse en la lista de trastornos, patologías o enfermedades. No lo consiguió, al contrario, en 1986 fue ratificada esa decisión aprobada en 1974 por la mayoría de sus miembros.
 
A partir de los últimos años del siglo XX hemos asistido a declaraciones similares de diversas organizaciones científicas. La Organización Mundial de la Salud eliminó en 1990 a la homosexualidad de su lista de Enfermedades y otros Problemas de Salud; la Asociación Médica Norteamericana, la Asociación de Psicología Norteamericana, etc. han actuado de la misma manera. Pero no sólo los profesionales de la ciencia, sino que las leyes y los gobiernos de los países de nuestro entorno social y cultural, corroboran esta visión de la homosexualidad y adoptan las mismas medidas que la Organización Mundial de la Salud. Así lo hizo el Reino Unido en 1994, o la Sociedad China de Psiquiatría en 2001, etc.
 
En nuestra sociedad la homosexualidad es vista como una condición sexual, no como una opción sexual; y por lo tanto el homosexual tiene los mismos derechos y deberes que el heterosexual a la hora de vivir su sexualidad de una manera plena y enriquecedora. La condición sexual del homosexual no puede ser objeto de discriminación ni de menosprecio de ningún tipo, pues sería como discriminar o despreciar a alguien por el color de su piel o por su etnia. Creo que nuestra sociedad está horrorizada con la discriminación y la persecución que han sufrido los negros, los judíos, etc. por su condición étnica; al igual que todavía, en muchas sociedades, son menospreciados y marginados los homosexuales por su condición sexual.
 
Y ahora viene "la gran pregunta" de nuestras iglesias: ¿Y qué dice la Biblia?.
 
Y la respuesta es clara y rotunda: nada, absolutamente nada; la Biblia no dice nada de la homosexualidad, pues cuando se escribió desconocía que existiera. La Biblia no dice nada de la condición homosexual, como tampoco dice nada de la circulación de la sangre, ni dice que el sol gire alrededor de la tierra, a no ser en un lenguaje coloquial y no científico.
 
La Biblia no habla de la homosexualidad, la Biblia habla sólo de actos homosexuales, y además actos homosexuales vistos como manifestación y expresión de una actitud profunda del corazón, actos homosexuales que son fruto de la codicia y la lascivia del ser humano, no manifestación del amor y de la ternura entre dos personas. Cuando fueron escritos esos textos, ni siquiera podían imaginar sus autores que los actos homosexuales fueran, al igual que los heterosexuales, manifestación del amor y del compromiso entre dos personas.
 
Esto se ve claramente cuando los leemos en su contexto histórico; podemos comprobar entonces que en ellos se habla de los actos homosexuales, o bien como actos que transgreden las leyes de pureza del pueblo [Cf. Lv 15, 16-20 y Lv 20, 18 antes de leer Lv 20, 13, en donde se dicta pena de muerte, tanto al que tiene relaciones sexuales con mujer que tenga el periodo, como al que lo hace con otro hombre; la razón en el primer texto que cito, en el que se nos habla de la impureza del semen y de la sangre]; o bien como actos realizados en un contexto de egoísmo y autosuficiencia humana, de búsqueda de placeres extremos y de experiencias orgiásticas, de situaciones en las que los seres humanos desean transgredir todos los límites e ir más allá de lo conocido en una carrera desenfrenada tras el placer y la autosatisfacción.
 
Y este contexto bíblico hay que tenerlo muy presente a la hora de leer esos textos, pues resulta una gran injusticia utilizarlos para condenar los actos homosexuales de una pareja homosexual que se ama y se respeta; esa utilización sería equivalente a la de aquel que utilizara la condena bíblica de la promiscuidad y la prostitución para condenar los actos sexuales de una pareja heterosexual. Y no debe ser así, la Biblia tiene en gran estima los actos sexuales de aquellos que se aman y se respetan.
 
Me gustaría exponer brevemente lo que he dicho anteriormente, analizando el que considero más conocido, y el que de manera más amplia nos habla de los actos homosexuales en la sociedad greco-romana del siglo I, el texto de la carta de Pablo a los Romanos, en su capítulo 1.
 
Es claro el contexto en el que Pablo habla de estos actos: son manifestación de la arrogancia de los seres humanos, que en su rechazo del Creador han caído en la idolatría de sí mismos y en la adoración de sus propias obras, de sus cuerpos…, y «Dios los ha dejado a merced de sus bajos instintos, de modo que ellos se degradan a sí mismos. Este es el fruto de haber preferido la mentira a la verdad de Dios, de haber adorado a la criatura en vez de al Creador» [Vs. 24-25].
 
Los destinatarios de la carta sabían muy bien de qué hablaba Pablo. Tanto en Corinto, desde donde escribe Pablo, como en Roma, habían adquirido mucha fama los cultos de Mitra, Afrodita, Cibeles, etc. Contaban con muchos santuarios y un gran número de fieles que participaban en ritos orgiásticos con los sacerdotes y sacerdotisas de los mismos. En los actos de culto de estos santuarios era habitual mantener relaciones sexuales con los prostitutos sagrados y participar en actos tanto heterosexuales como homosexuales; es más, incluso era habitual que las sacerdotisas utilizaran elementos "fálicos" para penetrar a otras mujeres. Es este contexto el que tiene en mente Pablo cuando describe los actos homosexuales de sus contemporáneos.
 
Son manifestación de la idolatría, de un corazón entenebrecido que no ha reconocido a su Creador y «profesando ser sabios, se volvieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles» [Vs. 22-23]. Sí, los templos de estas divinidades estaban llenos de imágenes de dioses, diosas, gatos, chacales, cocodrilos, serpientes, Isis, Osiris, Anubis, etc.
 
Pablo está haciendo referencia a algo muy conocido en su medio ambiente, la polémica judía contra la idolatría y sus consecuencias. Algo que describe de manera muy similar el libro de Sabiduría en sus capítulos 13 y 14, libro que no está en las biblias protestantes pero si en las católicas, escrito unos siglos antes que la carta de Pablo y cuyo uso era habitual en aquella época.
 
Pues bien, es la idolatría la que genera todo tipo de perversiones humanas, dirá Pablo:
«Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza; y de la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío» [Vs. 26-27].
Y no puedo dejar de mencionar algo que pone claramente de manifiesto las ideas preconcebidas con las que leemos los textos bíblicos. Estoy convencido que muchos de nosotros, cuando leemos la primera parte del texto que he citado anteriormente, pensamos que Pablo se está refiriendo al lesbianismo. Si leemos que «sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza», inmediatamente pensamos que está condenando actos homosexuales entre mujeres. Pues bien, parece que no es así. Al menos durante los primeros cuatro siglos del cristianismo, los que comentan este pasaje no lo interpretan así. Todos los comentarios que tenemos de este texto, de Clemente, de Orígenes, de Agustín, etc, dicen que Pablo no está hablando de lesbianismo, sino de mujeres que tienen relaciones anales con personas del sexo opuesto.
 
Es imprescindible para interpretar los textos bíblicos tener en cuenta la sociedad en la que están escritos, sus costumbres sexuales, sus ritos sagrados. Era habitual en la sociedad greco-romana que muchos hombres tuvieran relaciones sexuales con varones jóvenes y esbeltos que estaban al servicio de la casa, y descuidaran a sus esposas; algo tan incomprensible para nuestra sociedad como esos actos de prostitución sagrada de los que hemos hablado. Es imprescindible tener en cuenta todo esto para no hacer un uso injusto de los mismos y condenar a inocentes.
 
Hermanos, la Biblia no dice nada de la condición homosexual, pero sí tiene mucho que decir a las personas homosexuales, lo mismo que a las heterosexuales: que vivan plenamente su sexualidad, pues es un don divino al servicio de la comunicación humana en el amor, el compromiso y el cuidado mutuo.
 
Cuando en nuestra sociedad los homosexuales ocupan puestos de responsabilidad en la Administración de Justicia, en el Gobierno, en los ayuntamientos, etc. Cuando destacados artistas, actores, cantantes, etc. viven su condición homosexual con toda naturalidad y sin ninguna discriminación. Cuando nuestros gobiernos aprueban leyes para que incluso en el ejército sea reconocida la condición homosexual… Cuando todo esto sucede en nuestra sociedad, no podemos nosotros en las iglesias seguir hablando de opción homosexual y de perversión homosexual, en contra de lo que afirma la ciencia, y reconoce la mayoría de nuestra sociedad.
 
Y es que si nuestra sociedad actúa así, si nuestros políticos aprueban estas leyes, no es porque sean unos inmorales que no tienen en cuenta lo que es bueno y justo; sino porque han aceptado lo que la ciencia dice acerca de la homosexualidad y buscan superar la discriminación y la marginación que han sufrido durante siglos nuestros hermanos homosexuales.
 
Creo que también nosotros en las iglesias debemos aceptar lo que dice la ciencia sobre la homosexualidad; y más cuando, como hemos visto, la Biblia no dice absolutamente nada de ello. Bueno sí, nos anima a respetar y amar a todo aquel que es despreciado y marginado. Pero, por favor hermanos, no incluyamos a los homosexuales en el conjunto de los "pecadores" que debemos amar, NO; tal y como creo haber expuesto en este artículo, el homosexual es un ser humano que ha recibido de Dios su condición sexual y está llamado a aceptarla y vivirla en el amor, con sus riesgos y sus grandezas, exactamente igual que el heterosexual.
 
¿Cuánto tiempo le llevará a la iglesia reconocer lo que la ciencia nos dice acerca de la homosexualidad?. ¿Cuántos "Galileos" tendrán que arder en las hogueras de nuestras inquisiciones?. ¿Cuánto dolor nos llevará aceptar que la Biblia no puede ser utilizada como un arma arrojadiza, como un Código Penal?. Espero que no sea tanto como para que nuestra sociedad termine por considerarnos una secta, y no sea capaz de escuchar de nosotros el mensaje de vida plena que sólo la fe de Jesucristo hace posible.

martes, 17 de mayo de 2011

Día Internacional Contra la Homofobia

Al mismo tiempo que les comparto esta carta, quisiera ofrecer disculpas una vez más a toda la comunidad LGBT que ha sido perseguida y condenada a causa de la doctrina católica, y que en algunos casos hasta los obispos mal interpretan generando causas y actos de homofobia que no tienen par y ni el peor de los mal educados podría concebir si no tuviera autoridad. Sin embargo, en un día como hoy, sería bueno recordar que el cristianismo fue considerado inmoral y fue perseguido en Europa durante 300 años. Bien, nosotros llevamos más de 30 años de lucha y es seguro que no esperaremos 300 para ser legitimados y respetados en el mundo.  Dios los bendiga mis queridos hermanos y hermanas.



La Iglesia, no rechaza al homosexual.

Sin embargo, condena la práctica homosexual, como pecado mortal y, con esto, NO ESTOY DE ACUERDO.

Los homosexuales también tienen alma y corazón, porque aman a Dios, porque miles de ellos son católicos, porque necesitan también nuestro apoyo, es decir, el de la Iglesia Católica.

Por el Amor de Dios, pido un poco de paz y de comprensión.

Pido, con todo mi corazón, llena de imperfecciones y pecado, que se los comprenda. Jamás menciono promiscuidad o prostitución. Hablo de amor entre dos personas del mismo sexo; por qué, por qué se considera a esto pecado?

Vuelvo a pedir apertura mental: lo que sienten es INVOLUNTARIO. Qué más quisieran ellos que sentirse heterosexualmente atraídos para no sufrir lo que viven, socialmente sufriendo, desde hace ¿cientos? ¿decenas? (no sé historia) de años.....

Yo los comprendo. Y, por favor creeme, soy heterosexual.

Y, TAMPOCO YO PUEDO "COMPARTIR" LOS GUSTOS O TENDENCIAS HOMOSEXUALES, pero, no por eso, no puedo comprenderlos y, amarlos. Los amo con todo mi corazón, porque sé lo que sufren.

¿Qué Dios Misericordioso puede, podría condenar, un acto de AMOR, involuntario?

¿En qué dañan estas personas adultas y responsables, a alguien? PECADO ES DAÑO.
Te dejo unas palabras muy sabias que no son mías, son de masm:

"Por lo que respecta a los pasajes bíblicos, no olvidemos que la Biblia presenta muchas prescripciones y proscripciones caducas; no vamos a lapidar adúlteras, ¿o sí?".

Habría que estudiar y comprender en qué contexto histórico se han formulado los pasajes del A.T. y cómo deben interpretarse en realidad.

Yo respeto tanto a la Iglesia! Yo la amo. Y adoro con toda mi alma a Jesús: yo le estoy dando mi vida a Jesús; Él lo sabe. Con esto, quiero expresarte que no quiero ir en contra de mi Iglesia! Todo lo contrario! Pero ruego, por favor, que alguien me dé una explicación convincente con el por qué condenar a personas homosexuales al infierno eterno.

Por favor, estoy abierta a intentar comprenderlo.

Gracias :)

♥Pątгἶ ∂є Jєsús♥

domingo, 1 de mayo de 2011

No tengan miedo, ¡Abran las puertas a Cristo!

La Curia Romana nos quiso dar un nuevo beato en la Iglesia Universal. Está bien, ellos tienen el poder para hacerlo y ahora quien quiera podrá solicitar oficialmente de Dios algún milagro a través de la interseción del beato padre. Sin embargo, me uno a todos aquellos católicos de base y teólogos que le rezarán ni, como dicen en el blog de "católico libre", lo llamarán santo de su devoción. Me imaginaba a San Pedro y a San Pablo revolcándose en su tumba mientras Benedicto XVI lo elevaba a beato.

Sé que hizo muchas cosas buenas, yo mismo le conocí y me deslumbré de su carisma. Sin embargo, quien se fotografió con dictadores, quien dió la comunión al sanguinario General Pinochet, quien benefició al obseso sexual Marcial Maciel mientras reprimía a los teólogos de la liberación, consideraba pecadores a quienes usaran anticonceptivos y aplastaba con mano de plomo a los homosexuales, no debería ser considerado un santo.

Esta fue la beatificación de la Iglesia poderosa, del templo y de la curia. Se autosatisfizo un capricho de un sector de la iglesia de forma imprudente e irresponsable. Pero me suscribo a las palabras del mismo Juan Pablo II, "no tengan miedo, ¡abran las puertas a Cristo!" Por que una Iglesia más católica, más cercana al mensaje de Jesús y María, al estilo de prédica de los Apóstoles, que nunca pensaron siquiera en gastar €3,5000,000.00 en una ceremonia religiosa es posible. Más unida, más santa, más católica y más apostólica por Cristo y su santa Madre.

Las puertas tienen bisagras, y normalmente en nuestros templos están hechas de forma par. Se ha abierto una hoja de la puerta, la de la Iglesia oficial con su pomposo y hermoso (eso sí) ceremonial. Pero aún se ignora a la iglesia de los pobres, los que permanecen crucificados en espera de un José de Arimatea que solicite bajar su cuerpo de la cruz para participar con la Iglesia entera de la gloria de la resurrección.

Por eso, reconociendo que Juan Pablo II es ya beato, y dando gracias a Dios por ello, porque solo Él conoce sus caminos, nos unimos también a esta "llamada ecuménica para conmemorar la canonización de San Óscar Romero del Salvador, Mártir".


Llamada Ecuménica para el primero de mayo del 2011:
 “Conmemorar la canonización del mártir San Oscar Romero por parte de los pobres de nuestro mundo"
Queridas hermanas y hermanos en el ecumenismo:

Con esta llamada les pedimos recordarse de la beatificación del mártir San Oscar Romero por los pobres de Latinoamérica y por las amigas y los amigos en toda la tierra. Esta conmemoración debe fortalecernos en nuestro camino del evangelio y llamarnos a la conversión dentro de las iglesias de los ricos.
Poco después de ser designado arzobispo de San Salvador en 1977 este sacerdote conservativo Óscar Arnulfo Romero fue confrontado con una persecución sangrienta de los cristianos en El Salvador. En las tumbas de catequistas y sacerdotes asesinados se convirtió en el obispo defensor inquebrantable de los pequeños, maltratados y perseguidos. Desde este momento Oscar Romero tenía en su contra el régimen de su país, el aparato de seguridad del presidente de los Estados Unidos y cardenales poderosos de la curia romana.

En la primavera de 1979 el obispo Romero en su visita al papa Juan Pablo II no encontró ninguna comprensión o apoyo en sus grandes conflictos. Con profunda decepción dijo más tarde: “No creo que otra vez iré a Roma. El papa no me comprende.” Juan Pablo II no prestó atención alguna a la fotografía de un sacerdote indígena recién asesinado y a otros documentos presentados sobre la persecución de cristianos por los verdugos de la oligarquía del país. En vez de esto le exhortó a Romero a la armonía con el gobierno salvadoreño.
Advirtiendo claramente las consecuencias para su propia seguridad, Romero levantó su voz contra la injusticia, excomulgó a los políticos de este régimen y recordó a la resistencia pacifica de Jesús de Nazaret. Después de uno de los innumerables asesinatos predicó: “No llamamos a la venganza; roguemos con Jesús: Padre perdónales, porque no saben lo que hacen.”

Reconociendo en cada ser humano un hijo e imagen de Dios, para San Oscar Romero el servicio religioso era vinculado inseparadamente con la defensa de la dignidad humana. A los asesinos encargados y cómplices de la junta militar dirigía las palabras: “También el que tortura es un asesino… nadie tiene el derecho de levantar la mano contra otro ser humano, porque es una imagen de Dios.” Un día antes de su propia ejecución el 24 de Marzo de 1980 Romero públicamente llamó los soldados a la desobediencia al orden de matar: “En el nombre de Dios y en el nombre de este pueblo sufriente les pido, les ordeno: terminen con la represión!” la bala mortal del asesino encargado lo alcanzó en el altar durante la celebración de la eucaristía.

La beatificación de San Oscar Romero por el pueblo no es una arrogación. Sabemos que solo Dios mira al corazón de un ser humano y nosotros solo podemos ver en forma parcial con los ojos de Dios. Pero esta “beatificación” sin un procedimiento costoso de la curia dispersa una buena nueva entre el soplo del Espíritu de Dios: El ejemplo de nuestro hermano San Oscar Romero nos muestra como nosotros seres humanos podemos coger ánimo si comenzamos a escuchar la buena nueva de Jesús.

martes, 18 de enero de 2011

Iglesia perseguida y perseguidora

Ya había estado pensando en días anteriores sobre este mismo tema. Recordaba la forma tan suplicante en que la Iglesia pide respeto a la libertad religiosa en Medio Oriente, en donde nuestros hermanos cristianos definitivamente necesitan mucha ayuda para poder practicar su fe; mientras que en México los redactores del semanario "Desde la fe" llamaban talibanes laicistas a los cargos públicos de la Ciudad de México por haber logrado la Igualdad de derechos sin importar la orientación sexual. En México tenemos un dicho que dice: "la verdad no peca, pero incomoda", y yo opino que esto ya no es doble moral, sino hipocrecía pura. No lo había publicado antes por estar entretenido transcribiendo los rituales de la misa en español y en latín. Pero ya que el diario español "El país" se me adelantó, pues sólo se los copio y lo pego para darle difusión. Además, su autor, José Carlos Alonso Sánchez, resume muy bien todo lo que cavile en esa mañana camino al trabajo:

La Iglesia católica pide a la comunidad internacional y a la Unión Europea que intervengan y defiendan la libertad religiosa en todo el mundo. No hace tanto, era la propia UE la que hacía una petición equivalente a los organismos internacionales: evitar la persecución, asesinatos y ejecuciones de homosexuales, permitiendo vivir a estas personas en libertad. En ese caso, la Iglesia, aliada con otros integrismos, consiguió que la idea fracasase.

Pues bien, yo le pido a la UE que redacte el documento que le pide el Vaticano y que, por cada párrafo destinado a promover la libertad de creencias de los católicos, se incorpore otro dedicado a promover la libertad existencial de los homosexuales y se lo presente a los organismos internacionales indisolublemente unidos.

¿Qué creen que haría el catolicismo ante tal documento? Personalmente, creo que instarían a que no se firmase. Darían por buenos unos cuantos miles de mártires cada año (y es que los mártires siempre les han dado mucho juego) antes que apoyar los derechos de los homosexuales.

jueves, 16 de diciembre de 2010

¡Consumismo, consumismo, consumismo!

Faltan sólo nueve días para que acabe el Adviento y empiece la navidad. En México hoy empezaron las Posadas y en todo el mundo vamos haciendo ya los preparativos para las celebraciones litúrgicas y seculares de la Noche Buena y la Navidad. Desde el mes pasado hemos sido bombardeados en las señales abiertas de TV con cientos de anuncios comerciales sobre juguetes y en las señales de paga, además de los juguetes nos hemos visto rodeados de publicidad sobre perfumes, autos, ropa, inversiones, créditos y demás.

Los pequeñines ya van pensando en escribir sus cartas para Santa Claus, los Reyes Magos o el Niño Jesús, según la tradición del lugar del mundo en el que viven. Los varoncitos dudan entre si pedir un X-box, un Wii o un PSP, mientras que las damitas no saben si una Barbie, una My Scene o una princesa de Disney. Los adultos ya van pensando en el pavo, el pollo, los romeritos, el vino, la sidra y todo lo demás que haga falta para le cena o la comida de estas fiestas, que es propio celebrar en familia o con los amigos. Y para sorprenderlos nos vamos haciendo a la tarea de pensar en qué les vamos a regalar, pues la Navidad hay que disfrutarla todos.

A quien no me crea sólo dese un breve paseo por alguna tienda de cualquier cadena comercial, la que sea. No hay diferencia entre una u otra. Observen bien y tal pareciera que hay ofertas de fin de año que sería pecado perderse. En diciembre el poder adquisitivo aumenta, bien porque hemos estado pensando en ahorrar para esta época del año, lo cual es poco probable. O bien porque hemos recibido un crédito o un préstamo de alguna institución para poder gastar el dinero que no tenemos y llenar un vacío en nuestras vidas, lo cual parece mucho más probable.

Este novenario de navidad se vive con intensa emoción, no importa si se viven en América, Europa, Asia, África u Oceanía. Y en algunos lugares están por aparecer las compras de pánico en la tarde del día 23 y la mañana del 24. Regalos, vacaciones, viajes, comida. Todo este ambiente se vive. Y cuando llega enero, quedan los buenos recuerdos y un vacío empieza a crecer en nuestro interior, aquel que se tendrá que volver a llenar en diciembre del año que está por empezar, eso sin mencionar el de la cartera.

Y todo esto sucede básicamente por una sola cosa. Somos tan egoístas que olvidamos que la Navidad es la fiesta en que tradicionalmente celebramos el nacimiento del niño Jesús, Hijo de Dios e Hijo de la Virgen María que lo concibió por obra y gracia del Espíritu Santo luego de ser consultada por al Arcángel Gabriel.

La familia, los amigos y los conocidos recibien felicitaciones y abrazos, pero pocos se acuerdan del Niño Jesús y le dan su tan merecido regalo. Una oración de agradecimiento o una felicitación son acciones muy loables. Pero una verdadera acción navideña radica en ayudar a quien lo necesite. Las obras de misericordia son una excelente lista de regalos que podemos ir pensando en darle al Señor. Dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo o dar posada al que está en la calle. Lo que salga de nuestro corazón y por cierto, hacerlo con alguien que conocemos pero que nunca hablamos, como el limosnero de la iglesia, el vagabundo de la banqueta, la familia pobre del barrio vecino.

Siendo habitantes de esta cultura occidental u occidentalizada, nos será un poco difícil separnos de todo este frenesí consumista. No pido que dejemos de hacerlo, pues es nuestra forma de vida y nuestra tradición. Pero si sugiero que la modifiquemos un poco y nos movamos hacia Cristo, quien está en los más necesitados.

Y a propósito de mis compatriotas mexicanos que desde hoy se agasajan con las posadas, he de dejarles esta reflexión que vi en el diario milenio en linea anoche. Mientras que para los ciudadanos de la aldea global quede este video. Sólo recordemos que el Adviento todavía no se acaba y nuestra obligación cristiana es para todo el año. Dicho esto, ahora sí: ¡¡¡FELICES FIESTAS!!!

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Posadas

Embriáguese si quiere, si no puede evitarlo, pero por favor no la llame “posada”.
La tradicional posada mexicana era una fiesta popular, religiosa, con un poco de sano jolgorio.
Lo importante era salir en familia a peregrinar y cantar villancicos.
Romper piñata, rezar un poco y luego cenar las viandas elaboradas en el barrio.
Lo de ahora son borracheras con bailongo hasta que el cuerpo aguante.
Son noches de muerte en pleitos y accidentes mortales por conducir ebrios.
Los medios llevan la cuenta no de las bendiciones, sino de los muertos en las posadas.
De esos desfiguros, ¿también vamos a culpar al crimen organizado?

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viernes, 22 de octubre de 2010

Que la Iglesia Católica defienda los Derechos Humanos

La Coordinadora LGTB Girasol de Andalucía Ceuta y Melilla, condena los hechos ocurridos el día 23 de octubre, donde Ernesto Muñoz López, sacerdote, fue presuntamente asesinado en un acto de homofobia por los presuntos autores que ya están en disposición judicial.

Exigimos que sobre los mismos recaiga todo el peso de la ley y que se tenga en cuenta el agravante de homofobia. Estos hechos demuestran, que al tratarse de una persona representante de la Iglesia Católica, la doble moral con que la iglesia, castiga la diversidad sexual, que a la misma vez la practica ocultamente, condenando a la indefensión y a la estigmatización a todas las personas que tienen una orientación sexual o de género que no es la que ellos imponen.

En palabras de Mar Cambrollé, Presidenta de la Coordinadora LGTB Girasol, “Considera la defensa de los derechos humanos en los cuales están incluidos la libertad de la orientación sexual y identidad de genero, debe ser asumida ya por todas las instituciones de la sociedad, incluida la iglesia católica”.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Amar a la vida

"Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila, valiéndose de todas sus armas. Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza, y, como calzado, el celo por propagar el Evangelio de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la palabra de Dios. Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y prosigan sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo a favor de todos los hermanos". (Efesios 6, 13-18)
Desde hace muchos millones de años, antes de que se empezara a contar el tiempo como lo conocemos, antes de la épica batalla entre los ángeles de San Miguel y los demonios de Satanás, antes de la aparición de Adán y Eva en el paraíso terrenal y tan sólo después de que de Dios Padre viniera el Hijo y de ellos el Espíritu Santo, nuestro Señor ya había pensado, con toda su magnanimidad, crear un ser único e irrepetible y darle el don de la vida para que la disfrute al máximo.

Hoy, casi dos mil años después de que su Hijo vino a salvarnos del pecado y resucitó de entre los muertos por la voluntad divina, ese ser finalmente recibió el don de la vida, y para ayudarlo a preservarla le dio un cuerpo muy bien equipado con un par de ojos y otro de oídos, una boca, músculos que se pueden mover, un corazón que bombea más de dos millones de litros de sangre cada año, sangre que es renovada en dos millones de células cada segundo, una piel sensible, un par de pulmones con 600 mil alveólos para filtrar el aire y recibir oxígeno puro, una mente capaz de pensar por sí misma y además, le añadió un toque especial, le dio la capacidad de amar a su prójimo pero muy especialmente a las personas de su mismo sexo, lo hizo homosexual.

Sin embargo, Dios mismo debió imaginarse que con tantos regalos, esa creatura que seguramente eres tú, desaprovecharía el regalo de la vida, la inteligencia y la capacidad de amar que le daba, así que también decidió ponerle algunas pruebas, las cuales tendría que ejecutar ante sí mismo y no ante nadie más, para confrontarse y fortalecerse. Por eso mismo decidió que cada persona tendría formas de pensar, actuar y sentir diferente.

Y es precisamente de ahí de donde vienen personas como los homófobos que te pueden molestar tantas veces en la escuela, en el trabajo, en la familia, en el barrio, en la iglesia, en el café o en cualquier otro lugar. Ellos pueden ser tus hermanos, tus compañeros de clase, tus papás, tu párroco o tu confesor, el obispo de tu diócesis o el mismo Papa. Y el único motivo que tendrán para molestarte es que eres gay, lesbiana o bisexual, en resumen, lo hacen porque no eres heterosexual y eso les da miedo. Pero el miedo es de ellos. Así que cada vez que te sientas burlado, insultado o agredido por un homófobo levanta tus ojos al cielo y di: "perdónales Padre, porque no saben lo que hacen".

Y queda seguro que el tiempo pasará y todo mejorará. Cada ataque te hará más fuerte. Pero por favor, nunca olvides decir lo siento y te amo, porque por las leyes del amor y del perdón tus enemigos se convertirán en tus amigos y los que te perseguían se volverán tus aliados. Sólo hay que darle tiempo al tiempo. Cuando alguien te diga que tu condición homosexual es intrínsecamente desordenada o que tu homosexualidad puede ser curada, no importa quien sea, no les hagas caso. Recuera que eres así porque el Espíritu Santo así lo ha querido y tiene un propósito muy especial para ello. Así que no te mortifiques, ser gay no es algo que tenga que o que se pueda curar.

Dios te ama más de lo que te puedes imaginar, y te ama tal y como eres porque eres su creación. Por eso mismo no vale la pena arrebatarte ese regalo que Él te da. Sólo cuando Él lo decida volverás a su presencia y entonces le podrás enseñar con alegría lo mucho que creciste y cuánto aprovechaste lo que te dio.

Hoy 20 de octubre, el blog "católico y gay" se une a la comunidad LGBT mundial en apoyo a las familias de todas las víctimas de la homofobia al rededor del mundo. Aquellos que han sido asesinados o se han suicidado. Por eso hoy vestimos de morado el blog, éste es el color que en la bandera del arco iris representa la espiritualidad y la inocencia de todas esas personas que han caído presas de un homófobo. Instamos a que sigamos el consejo de San Pablo que en Efesios 5, 11-13 nos dice "y no tomen parte en las obras estériles de las tinieblas; al contrario, denúncienlas. Es cierto que da vergüenza incluso decir lo que esa gente hace a escondidas, pero, en cuanto es denunciado por la luz, todo se aclara. Más aún, lo que fue aclarado llega a ser luz."

Así que no nos cansemos de denunciar la homofobia que es antinatural porque es causa de asesinatos y suicidios. Y tampoco nos cansemos de pedir perdón a Dios por los homófobos y decirles, aunque sea mentalmente que los amamos por cuanto con sus ataques nos hacen más fuertes y capaces de comprender el sentido de la vida. Recordemos que hay que combatir el error, no a quien lo comete. Pero sobre todo, sigamos levantando este grito que pide justicia al Señor y que la sociedad e incluso la Iglesia, sigan su camino de conversión hacia el ejemplo de Cristo Jesús que fue siempre incluyente y nunca discriminó (y quien opine lo contrario que lo demuestre).

Oremos también por las almas de los que ya no están entre nosotros: "Que el Señor les dé el descanso eterno y que la Luz Perpetua luzca para ellos. Descansen en paz. Amén."

miércoles, 13 de octubre de 2010

IGLESIA CATOLICA Vs POBLACION LGBT La Vergüenza y el Miedo

Por: Robinson Valencia Álvarez.

A propósito de la Marcha Nacional por la Unidad e Igualdad LGBT 2010, nos corresponde obligatoriamente discutir un tema muy acorde; y a propósito de lo que motiva la Marcha Nacional del 31 de octubre en Medellín, debemos denunciar a la IGLESIA CATOLICA y como 10 de las evangélicas, cristianas, del reino de unos y del reino de otros, sobre su campaña cochina contra la población LGBT solo por lograr que la Corte Constitucional Colombiana tiemble cuando le toque decir por mayoría, que si es legal y si se puede aprobar el MATRIMONIO ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO, que es innegable ese derecho tanto para heterosexuales como para homosexuales y como algunos heterosexuales no aprueban el matrimonio católico y se reniegan de ello en uniones libres, de dos y múltiples; también existen algunos homosexuales que no aprueban el Matrimonio entre ellos por el temor de perder el gusto del libre apetito; que la Corte Constitucional diga SI, no es para asombrarse, es su deber, porque figura en la Constitución Colombiana, todo esto solo es para demostrar que los derechos y deberes son en igual de condición para todos y que sí renegáramos de ellos tenemos que cumplirlos porque es Dios y la Constitución de una Nación quienes mandan, así que cansados de tanta baba de sacerdotes tramoyistas, mentirosos y empalagosos, me tomo la palabra dando mis opiniones sobre el VERSUS, Iglesia Católica, Población LGBT.

Hace unos pocos días atrás nos llegaron dos denuncias informales relacionadas una con una madre de familia y días después la otra con un CURA de la comuna 8 de Medellín. La madre de familia saco de casa a su hijo de 18 años porque es *marica*, sabiéndolo, lo hecho y le envió mil maldiciones, corrió a ensañarse del odio del padre contra el hijo y mas maldiciones le llegaron a este joven hijo de padres aprendices; le cerraron puertas y las quisieron cerrar todas; la madre del de 18 dice que *los maricas son enfermos y que eso es un pecado*, el padre que también es evangélico dijo lo mismo; ambos padre y madre viven por separado con esposo y esposa diferente; cuando se ha dicho que el adulterio no sea un *pecado* hasta donde entiendo esta escrito y nos lo pasaron por los ojos, boca y labios durante años y años desde la infancia, o será que ese pecado de ser marica como lo dicen ellos ¿es la ganancia del desorden sexual de hombres y mujeres heterosexuales?. Pudiesen masticasen los libros enteros que hablan de la sagrada biblia, podrían entregar todo su sueldo al pastor o al párroco, podrían arrodillarse y clavarse unos con otros, antes de poderse ver bien visto, el hecho de traer hijos indeseados, abandonarlos, negarles educación, maltratarlos, abusarlos y asesinarlos civilmente como lo hacen muchos padres y madres vulgares.El caso del cura viene por el mismo lado que justifica la madre el pecado de ser homosexual, pero a vergüenza ajena de todos y todas, el cura se atrevió a decir que además de enfermos éramos delincuentes. Resulta y acontece que durante siglos en especial la iglesia católica ha abusado de niños, sacristanes, seminaristas, acólitos, colaboradores y hasta de sacerdotes, violando sexualmente, acosando espiritualmente y agradeciendo a Dios Padre todopoderoso sus bendiciones, dando regalitos a madres de familia que dejan que el párroco del barrio sobe su hijo solo porque de las limosnas de la coca de los domingos, ese párroco corrupto y enfermo le ayuda a la madre muertadiambre con la *educación* y *sustento* de sus desamparados hijos, y son tan conchudas esas madres que sueñan con que ese niño abusado algún día piense en ser PADRE porque son hombres decentes, enviados de Dios, queridos y consagrados en el poder económico; como justificar el chillido en la garganta del padrecito frustrado cuando lee el evangelio y disimular la comunidad eclesiástica cuando murmura pensando que el padrecito es *marica*, y como disimular que anda detrás de los hijos de fulano, sultano y perano.

Es por ello que siempre he pensado que la iglesia católica se vive ocupando de lo que no le corresponde, mientras que le están llenado la cabeza de cucarachas a los ignorantes pobres de espíritu, deberían de empezar por enmendar sus errores del pasado, de ahora y de siempre por los siglos de los siglos, porque mientras que no acepten que han cometido errores y que deben repararlos; la iglesia católica seguirá siendo en gran parte de su comunidad y población, la mas grande de las iglesias mentirosas, violentas, pederastas, perturbadoras y fascistas.

Después de lograr la aprobación del matrimonio entre homosexuales en el mes de noviembre en Colombia, la siguiente tarea es lograr que la iglesia católica acepte en sus seminarios hombres gay que tienen vocación, así como también tienen vocación hombres heterosexuales que optan por dedicarse al sacerdocio transparente o deciden ser hombres libres gay o heterosexuales sin prejuicios; que los maricas que están adentro de los seminarios y dentro de la jerarquía católica fueron en muchos casos, niños violados, acosados por padres para tirarse una sotana encima; otros son homosexuales básicos que por temor de la sociedad, de salir del armario, deciden coger los confesionarios para calentarle el oído a niños y jóvenes, estar mas cerca de la comunidad para mandarle la mano al primer niño ingenuo, y otros para tomasen las casas parroquiales y los seminarios de mero *pichadero de perros*. EL COLMO DEL MIEDO, pudiendo llevar una vida tranquila, feliz, sin persecuciones, pudiendo decirle al mundo que son *maricas* y que, que también pueden ser ciudadanos respetables, con derechos y deberes en igual condición y que además pueden también ser parte de una familia integral, casados, casadas; unidos, unidas, con o sin hijos que pueden en la mayoría de los casos ser mascotas, o hijos humanos para darles la mejor educación, formación y vida sin necesidad de limitarlos y encasillarlos en que la convivencia entre hombres y mujeres debe de ser, como la convencional, de muertes pasionales, hijos abandonados, mozos y mozas, madres y padres incapaces, todo eso parecido a lo convencionalmente heterosexual.

Esperamos que muchos homosexuales puedan salir de esa oscuridad que tiene su armario, salgan, dejen el olor del mata polillas, abran las puertas de su corazón y digan que son orgullosamente gays, demostrando que siendo libres, nunca necesitaran de esconderse en el heterosexismo, en un seminario o en una parroquia para encontrar el afecto en el oscurantismo, bajo el poder de la lujuria y el deseo sexual por niños y niñas; que entiendan que para llegar al amor y tener afecto es cuestión de respetar, ser respetado y aprender amar libremente; que los homosexuales podemos vivir sin la sobreprotección de padres y madres, que además no es necesario ejercer el matrimonio y que en el caso de la población LGBT todo esto es por demostrarles que si los HETEROSEXUALES PUEDEN, LOS HOMOSEXUALES TAMBIEN PODEMOS, porque a todos y todas nos cobija la misma constitución, que así como unos apoyamos el matrimonio, hay otros que no y es respetable, que además es una cuestión de inclusión social real y contundente que la Corte Constitucional Colombiana diga si en el mes de noviembre al Matrimonio entre personas del mismo sexo sin ponerle candado a la adopción de hijos e hijas y que es la unidad e igualdad LGBT la que nos llevará a demostrarle al común ignorante que somos iguales todos y todas con los mismos derechos y deberes.

Esperamos también que algunos sacerdotes, miembros y fieles de la iglesia católica nos dejen de perseguir, señalar y ultrajar con posiciones ridículas y sínicas, es el momento oportuno en la historia de la humanidad de reparar sus victimas, reparar el daño que le han hecho a familias con la pederastia de sacerdotes, que deben decir en público que se equivocaron y no quieren volverlo hacer; debe el vaticano, episcopados y comunidades dejar de ocultar las responsabilidades que han tenido con el abuso a niños y niñas, muchos hoy por hoy son homosexuales endofobicos y heterosexuales homofóbicos, delincuentes llenos de odio por la rabia que causa una violación y aun siguen impunes muchos casos; que esos enfermos que dicen ellos ser los homosexuales y lesbianas, pudieron alguna vez ser niños o jóvenes atacados por el morbo de sacerdotes y que ello los volvió enfermos mentales al no ser capaz de superar el horror que causa que de niño o de adolescente se hallan sentido asfixiados o asfixiadas dentro de sotanas y túnicas; penetrado o sobado por un cura o una monja.

Este 31 de octubre día de la GRAN MARCHA NACIONAL POR LA UNIDAD E IGUALDAD LGBT todos y todas de novios y novias llegaremos después del recorrido al Parque Bolívar y delante de la Catedral Basílica Metropolitana *en el atrio* expresaremos nuestro apoyo a la Corte Constitucional Colombiana para que no tema en decirle si al Matrimonio entre hombres y mujeres homosexuales; lo haremos pacíficamente y no podrán haber contratiempos, daremos nuestro mejor ejemplo de convivencia entre nosotros y nosotras, que seamos respetados, admirados, y protegidos por la fuerza pública sin peros y obstáculos. En definitivo, lo que quiero decir con este articulo, es que los homosexuales enfermos y delincuentes a los que se refieren algunos miembros de la Iglesia Católica, son los sacerdotes, colaboradores y fieles pederastas, corruptos, ladrones y demonios que hicieron daño en el pasado y otros tantos que continúan al interior de ella sigilosamente asediando y abusando niños y jóvenes; los demás homosexuales, hombres y mujeres, somos colombianos firmes, que estamos ejerciendo nuestra libertad de creencia religiosa; expresión civil y decisión política, derechos que son innegables para cualquier colombiano y colombiana.

No hay motivo para dejar de asistir a la Marcha del 31 de octubre, si no eres capaz de salir y apoyar solidariamente una iniciativa a beneficio de toda la población LGBT, al menos aprovecha que es halloween, date una pasada por nuestro maravilloso encuentro de alegría, libertad e igualdad, aunque sea disfrazado de payaso o payasa. UNETE, es el tiempo de la igualdad.

MEDELLIN, OCTUBRE 12 DE 2010
Medellín Diversa LGBT
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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Adopción homoparental

Les dejo este sensacional video con una opinión muy válida sobre la adopción homoparental y que además hace un excelente trabajo en deshacer los argumentos homofóbicos en contra de este derecho de la sociedad y esta muestra de amor a la vida.


jueves, 23 de septiembre de 2010

Gays Católicos

24 de noviembre de 2009
Ambiente G

Repasando la prensa esta mañana mientras desayunaba, me he encontrado con un interesante artículo en el diario El País sobre gays católicos. Y digo interesante, porque muchas veces parece que dentro de ese inteligible y supuestamente homogéneo colectivo LGBT español, sólo hay gays ateos. Es más, a veces parece que ser gay y creyente, es algo que no puede darse.

Y claro que hay una mayoría de gays ateos. Pero la verdad es que también hay muchos gays católicos, en sus diversos grados. Desde los que simplemente son creyentes, pero pasan de la Iglesia, hasta católicos practicantes de ir a misa todos los domingos. Y es que, como he dicho alguna vez, por suerte, cada gay es un mundo, y no somos clones.

Cierto es que puede chocar que un gay sea católico, especialmente por la postura de la retrógrada jerarquía católica. Yo mismo, suele meter caña desde este mismo blog a las posturas intransigentes del Vaticano o de los obispos españoles en relación a los derechos de los gays. Pero no es menos cierto que una cosa son los obispos, y otra cosa, la Iglesia a pie de calle, y las creencias de cada uno.

Precisamente, en el artículo de El País de hoy se hace referencia al bonito caso de una pareja de lesbianas que están enamoradas desde 1972 y que se casaron en el 2005, nada más aprobarse el matrimonio gay en España, después de 40 años de convivencia. En su boda, celebrada obviamente por lo civil, se leyó, por expreso deseo de ambas, un salmo.
 
Como es evidente, tras decir que en su boda se leyó un salmo, las dos mujeres son católicas practicantes. Colaboran activamente en su parroquia, y como no puede ser de otra manera, se sienten dolidas por la postura que mantiene la jerarquía eclesiástica en materia de derechos LGBT.

En el mismo artículo aparece también el testimonio de otro gay cristiano, que afirma que está en un segundo armario, ya que no se atreve a decirles a sus amigos gays que es católico. Una realidad para muchos gays, que no se atreven a decir a su círculo gay que son creyentes, ya que es una postura que no entra en la cabeza de muchos. Al igual que tampoco entra en la cabeza de muchos que existan gays en el PP. Y haberlos, haylos.

El mensaje de todos estos gays es claro. Ellos creen que si Jesús volviera a la Tierra, estaría de nuestro lado, ya que la postura de la jerarquía católica está en contra de la doctrina que predicaba Jesús de Nazaret.

En el artículo también se destaca que aunque la postura de la Iglesia Católica es la que es a nivel oficial, la postura de buena parte de los sacerdotes es totalmente diferente, ya que a título individual sí que apoyan al colectivo gay. Una opinión que comparto, al menos, por algunos sacerdotes que hay en mi círculo social, y de los que jamás he recibido una mala contestación ni un sermón por ser como soy.

Por eso me fastidian las posturas hipócritas y fariseas de la jerarquía católica, muy alejada no sólo del conjunto de la sociedad, sino incluso de buena parte de los católicos de a pie. De hecho, lo que yo conozco de la Iglesia, no se parece en nada a lo que predican gente como el cardenal Rouco Varela o el propio Benedicto XVI.

Esperemos que muy pronto, todos esos gays católicos que andan escondidos de la Iglesia por un lado, y de los propios gays por otro, puedan practicar su fe y demostrar su amor en libertad, sin ser censurados por nadie. Al final, lo que importa, o lo que debiera importar, es el amor entre la gente, sin importar la orientación sexual de cada uno.

Aunque me da, que aún tendremos que esperar bastantes años para que la jerarquía católica deje de lado sus ideas retrógradas, y se acerque un poco más a esa doctrina que tanto pregona a los cuatro vientos basada en el amor y en la igualdad de todos los hombres.

martes, 7 de septiembre de 2010

¿Peca el Estado Laíco?

Así como la lucha que la actual era nos pone acerca de la Religión y la Ciencia, después de la independencia de las naciones americanas y el modernismo en los poderes temporales e incluso en la Iglesia después del Concilio Vaticano II, integristas y liberales, o conservadores y liberales han hecho una guerra entre lo que es una nación laica y lo que debería ser. Hoy les comparto un artículo de opinión que salió en el periódico mexicano La Jornada y que parece aclara muchas cosas, aunque puede que a muchos religiosos no les guste, y de hecho he de aclarar que no coincido en algunos puntos, pero no voy a decir en cuáles para que cada quién se forme su opinión al respecto.

Martes 07 de septiembre de 2010
El Estado laico no necesita el perdón de Dios.
Fernando del Paso

I. LA DIFERENCIA ENTRE EL PECADO Y EL DELITO

Las religiones pueden definir qué clase de conducta son pecado, pero no están facultadas para establecer qué debe o no ser considerado como delito.

Es a la Iglesia, o poder espiritual, a la que corresponde castigar o perdonar el pecado, y al Estado, o poder temporal, al que corresponder juzgar y castigar el delito y considerar los atenuantes o agravantes de su comisión. Pero no le corresponde perdonarlo.

La Iglesia, si quiere, puede perdonar el o los pecados de un asesino, un narcotraficante o un pederasta. El Estado no obliga a la Iglesia ni a condenar, ni a castigar esta clase de transgresiones. Sí le exige, en cambio, que entregue a la justicia civil a todo aquel ciudadano cuyo pecado constituya un delito, para que se le juzgue con todo el peso –y la bondad– de la Ley.

Cuando la Iglesia se niega a hacerlo con la excusa del “secreto de confesión”, y de hecho siempre lo hace, el sacerdote y con él la Iglesia entera se transforman en encubridores, en cómplices del delito.

II EL LAICISMO Y LA LIBERTAD

La diferencia entre pecado y delito es una de las tres principales características del laicismo, tal como las plantea el brillante filósofo español Fernando Savater en su libro La vida eterna. Las otras son:

La segunda: “En la sociedad laica tienen acogida las creencias religiosas en cuanto derecho de quienes las asumen, pero no como deber que pueda imponerse a nadie”.

Esto quiere decir que, en un régimen laico, como el nuestro, el Estado se erige en protector de todas las religiones, concede a todos sus ciudadanos la libertad ejercer cualquiera de ellas y, al mismo tiempo, no puede imponer ninguna religión sobre las demás. De esta libertad goza incluso el presidente de la República, que puede ser católico, protestante, judío o ateo. Sólo se le pide, en caso de ser religioso, que practique su fe con discreción. Y así, con una sola y lamentable excepción, lo han hecho, desde hace más de medio siglo, los presidentes mexicanos que han sabido respetar al laicismo como una de las conquistas del estado democrático...

La tercera. Dice Savater: “En la escuela pública, sólo puede resultar aceptable como enseñanza lo verificable –es decir, aquello que recibe el apoyo de la realidad científicamente contrastada en el momento actual– y lo civilmente establecido como válido para todos: los derechos fundamentales de la persona constitucionalmente protegidos”.

En otras palabras, el Estado se reserva el derecho a impartir una educación no religiosa sobre bases científicas. La responsabilidad de la Iglesia es la de impartir la enseñanza religiosa, así ésta se base en milagros y dogmas. Tiene toda la libertad de hacerlo.

El Estado laico mexicano no le prohíbe a la Iglesia católica la enseñanza de la religión. No le prohíbe, a ningún padre de familia, que le enseñe a sus hijos a ser católicos. México siempre ha permitido la enseñanza religiosa en las escuelas privadas.

Y, si se alega que sólo los niños de padres en buenas condiciones económicas pueden asistir a las escuelas privadas, la Iglesia católica tiene en México la absoluta libertad –como la tienen todas las otras iglesias– de proporcionar enseñanza religiosa a los niños de familias con escasos recursos pecuniarios en los días y horarios que no interfieran con los de las escuelas públicas, y en los locales que disponga.

Aunque si éste fuera el caso, y la Iglesia asumiera en pleno la misión y la responsabilidad de instruir a esos niños en los principios religiosos y asegurar así su incorporación al rebaño del Señor, uno no podría dejar de preguntarse: ¿cuántos padres de familia dejarían ir solos a sus hijos a las clases de catecismo impartidas por un sacerdote célibe?

III CONTRA LA NATURALEZA

La revista católica mexicana Semanario expresó la semana pasada que la adopción de niños por parejas del mismo sexo es un atentado contra “la naturaleza, la familia y los niños”.

No es así. La adopción de un niño o una niña huérfanos por una pareja homosexual no atenta contra la naturaleza. No existe en la naturaleza ninguna ley que impida o condene la protección que un ser humano desee otorgar a otro ser humano.

Tampoco atenta contra la familia: tiene, por lo contrario, la intención de dar una familia al adoptado.

Por último, no atenta, tampoco, contra ningún niño: tiene el objetivo de cobijarlo contra la orfandad, el abandono, la prostitución, la miseria. Y, si esa pareja está formada por dos católicos o dos católicas, el propósito, también, de educarlo en la religión y que aprenda, así, a amar a Dios.

Lo que sí va contra la naturaleza es el celibato sacerdotal. Cada vez que un hombre descarga su esperma, éste vuelve a acumularse y, en pocos días, su naturaleza exige una nueva expulsión. No son muchas las formas en que un sacerdote adulto puede satisfacer esta exigencia: 1) mediante la masturbación, que para la Iglesia es un pecado, pero que no es un delito para el poder civil: b) mediante la relación sexual con consenso mutuo con una mujer adulta, que también para la Iglesia es un pecado –violación del celibato–, y que tampoco para el poder civil es un delito c); mediante la relación sexual con consentimiento mutuo con otro hombre adulto –por ejemplo, otro sacerdote–, que, una vez más, es considerada por la Iglesia como un pecado, pero que no está catalogada como un delito por el poder civil.

Y d) mediante la pederastia, que es considerada como un pecado por la Iglesia y, por el poder civil, como un delito grave.

El celibato sacerdotal va, también, contra la Ley Divina. Las órdenes del Señor, en el primer libro de la Biblia, el Génesis, son muy claras: “Creced y multiplicaos”. Estas órdenes, dirigidas a todos los futuros seres humanos sin excepción, han sido desobedecidas durante siglos por la Iglesia católica desde que inventó, en el siglo XI –o sea más de mil años después del nacimiento de Cristo– un celibato que Dios Padre nunca predicó ni ordenó: de haberlo hecho, la humanidad no hubiera existido. Otra cosa fue el enredo inventado por la Iglesia, que identificó el primer acto destinado a cumplir esa orden: la primera relación sexual entre Adán y Eva, con el pecado original. Las mentes puritanas nunca han sido capaces de concebir que Dios le otorgue al ser humano un placer sin que vaya aparejado, en calidad de cobro, el castigo correspondiente.

Si el celibato desapareciera, los sacerdotes no homosexuales –que presumo son la mayoría– podrían forma parejas heterosexuales capaces de salvar de la indigencia y la derelicción a numerosas criaturas, y llenarlos de amor y bendiciones. Y, para cumplir con la orden del Señor, los sacerdotes casados podrían además engendrar a sus propios hijos. Debe haber millones y millones de niños que duermen, en espera de nacer, en el vientre de la Eternidad. Que los traigan, pues, al mundo, en el seno de una pareja heterosexual aquellos que más abogan por el bienestar y la felicidad de la infancia.

El Estado laico no necesita el perdón de Dios, porque no atenta ni contra Dios ni contra la Iglesia. No atenta contra los fieles: protege su libertad. Protege su libre elección O, en otras palabras, protege el libre albedrío, cuya existencia fue confirmada por Santo Tomás de Aquino en la Summa Theologica.