“Esta fue la culpa de su hermana Sodoma: ella y sus hijas tenían orgullo, exceso de comida y próspera tranquilidad, pero no ayudaron al pobre y al necesitado”. (Ez 16, 48-49)

viernes, 26 de agosto de 2011

Hay que convencer, no vencer

De Ignacio Simal Camps

Es un hecho incontestable que en la mayoría de las iglesias se discrimina al colectivo LGTB. El Diccionario de la Lengua Española [RAE] define la acción discriminatoria como el hecho de «seleccionar excluyendo o dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc». Y evidentemente, a las minorías sexuales se las excluye de la comunión integral de la vida de las iglesias por el hecho de ser y hacer en concordancia con su orientación sexual. Y esa exclusión obedece, entre otras cuestiones, a cuatro elementos: el imaginario social patriarcal que las iglesias comparten con la sociedad, la comprensión que éstas tienen de la naturaleza de sus textos sagrados, la tradición eclesial recibida y la valoración moral que éstas hacen de la homosexualidad y su práctica.

Con las minorías sexuales ocurre como antaño -en algunos espacios eclesiales todavía hoy- ocurrió con las mujeres: se las excluía de la formación teológica en los seminarios, de los ministerios pastorales, de la enseñanza a la comunidad de fe, de la oración púbica, etc. Cambiar un imaginario social y religioso tan arraigado entre las iglesias fue, y sigue siendo, una tarea harto complicada. De ahí que crea que debemos tener un claro objetivo a compartir entre los que somos partidarios de la inclusión integral del colectivo cristiano LGTB: convencer. Y eso sólo se logra haciendo pedagogía positiva entre las iglesias.

Por ello, en primer lugar, se hace necesario que los cristianos y cristianas heterosexuales escuchen de viva voz los testimonios de fe, fidelidad y compromiso con el seguimiento de Jesús de las personas LGTB.

En segundo lugar debemos emprender talleres de lectura de los textos bíblicos y de las argumentaciones teológico-morales que se utilizan para la exclusión de las personas con orientación sexual diferente en las iglesias cristianas.

En tercer lugar, debemos utilizar los medios de comunicación cristianos a nuestro alcance para hacer ver la riqueza social que adquiere el reconocimiento de la diversidad sexual y desdemonizar a las personas LGTB.

En cuarto lugar, debemos -sobre todo los pastores y pastoras- emprender la ardua tarea de abrir nuestras comunidades a los cristianos y cristianas homosexuales a fin de que a través de la convivencia y la comunión mutua se rompan los estereotipos gaifóbicos, lesbofóbicos y transfóbicos que pululan en nuestros ambientes locales.

Por último, y en quinto lugar, debemos evitar en nuestros planteamientos toda beligerancia descalificadora del que interpreta la Biblia y la sexualidad humana de manera diferente a la nuestra. Como escribieran Arland Hultgren y Walter Taylor:
«la diferencia entre quienes hacen la interpretación [de los textos bíblicos] no se debe entender como un conflicto entre quienes buscan ser 'fieles a las Escrituras' y quienes buscan 'adaptar la Biblia' a sus gustos personales. Los desencuentros son genuinos» [Nota 25 en línea 706 del documento “Sexualidad humana: dignidad y confianza” de la Iglesia Evangélica Luterana de América].
Si perseveramos contra viento y marea en llevar a cabo una pedagogía positiva en la línea que apunto lograremos el cambio de mentalidad anhelado por muchos de nosotros. El objetivo no es vencer, sino convencer.

lunes, 22 de agosto de 2011

Beato John Henry Newman



Biografía

John Henry Newman, C.O. (Londres, 21 de febrero de 1801 - Birmingham, 11 de agosto de 1890) fue un presbítero anglicano convertido al catolicismo en 1845, más tarde fue elevado a la dignidad de cardenal por el papa León XIII y beatificado en 2010 en una ceremonía que presidió el Papa Benedicto XVI en el Reino Unido. En su juventud fue una importante figura del Movimiento de Oxford, el cual aspiraba a que la Iglesia de Inglaterra volviera a sus raíces católicas. Sus estudios históricos le llevaron a convertirse a la fe de la Iglesia Católica. Durante ambos períodos, tanto como anglicano como católico, Newman escribió importantes libros, entre ellos Vía Media, Ensayo sobre el Desarrollo de la Doctrina Cristiana, Apologia Pro Vita Sua, y Grammar of Assent. Sus restos se encuentran actualmente enterrados en el pequeño cementerio de Rednal, cerca de Birmingham, Oratorio de la casa de campo, pero está previsto que sean inhumados de nuevo en el Oratorio de Birmingham.

Familia

John Henry Newman nació en Londres. Era el primogénito de John Newman. (d. 1824), banquero, de la empresa de Ramsbottom, Newman y Co; su abuelo era un comerciante londinense, procedente del Cambridgeshire. La familia Newman se consideraba de origen holandés, y el propio apellido "Newmann" (con doble ene), en una generación anterior, podría sugerir un origen hebreo (judío), aunque NEWMANN es también una ortografía común entre calvinistas holandeses. Su madre, Jemima Fourdrinier (d. 1836) era de una familia de hugonotes, establecidos mucho tiempo atrás en Londres como grabadores y fabricantes de papel. John Henry fue el mayor de seis hijos. El segundo hijo, Charles Robert, fue un hombre muy capaz, pero de muy mal temperamento, un ateo profeso y un recluso, murió en 1884. El hijo más joven, William Francis, fue durante muchos años profesor de latín en el University College de Londres. Dos de las tres hijas, Elizabeth y Harriett Jemima Charlotte, casaron a su vez con dos hermanos, Thomas y John Mozley, y Anne Mozley, una hija de este último, editó en 1892 «Newman's Anglican's Life and Correspondence», que fue encomendada por él mismo en 1885 con un autobiografía escrita en tercera persona para formar la base de una descripción de los primeros treinta años de su vida. La tercera hija, María Sofía, murió soltera en 1828.

Educación

A la edad de siete años, Newman fue enviado a una escuela privada conducida por el doctor Nicolás, en Ealing, en la misma que el padre de Thomas Henry Huxley enseñó matemáticas. Newman se distinguió por su diligencia y buena conducta, como también evidenció cierta timidez y marginación, pues no tomaban parte en los juegos escolares. Él mismo dijo haber sido «muy supersticioso» en estos primeros años. Tomó gran deleite por la lectura de la Biblia, y también por las novelas de Walter Scott, que entonces estaban en curso de publicación. Más tarde leyó algunas obras de escépticos como Paine, Hume, Voltaire y probablemente fue influenciado por sus ideas. A la edad de quince años, durante su último año en la escuela, se «convirtió», un incidente del cual escribió en su Apologia que «es más cierto que tener las manos o los pies»". Este incidente que marcó su vida ocurrió durante el otoño de 1816, cuando «cayó bajo la influencia de un determinado credo, y recibió en su intelecto "impresiones de dogma que, a través de la misericordia de Dios, nunca han sido borrados u oscurecidos» (Apologia, parte 3). Salvado de la experiencia de una escuela pública, que podía ser muy dura en esa época, disfrutó de la vida escolar. Aparte de sus estudios académicos (en los cuales sobresalió), actuó obras de teatro en latín, tocaba el violín, ganó premios de oratoria y editó publicaciones periódicas, en la cuales escribió artículos en el estilo de Addison.

Su infancia feliz llegó a un abrupto final en marzo de 1816, cuando se dio un colapso financiero sobrevenido por las guerras napoleónicas y el Banco de su padre se vio obligado a cerrar. Su padre intentó sin éxito la gestión de una fábrica de cerveza en Alton, Hampshire, y Newman se quedó en la escuela durante las vacaciones de verano a causa de la crisis familiar. El período comprendido entre principios de agosto, al 21 de diciembre de 1816, Newman siempre lo consideró como el punto de inflexión de su vida. Sólo en la escuela y conmocionado por el desastre familiar, cayó enfermo en agosto. Más tarde llegó a ver esta época como una de las tres grandes enfermedades providenciales de su vida, ya que fue en el otoño de 1816 que tuvo una conversión religiosa bajo la influencia de uno de sus maestros, el Rev. Walter Mayers, quien recientemente se había convertido del calvinismo al evangelismo. Hasta este momento, Newman ha tenido una crianza convencional en un hogar fiel a la Iglesia de Inglaterra, donde se hizo hincapié en la Biblia en lugar de dogmas o sacramentos, y en donde alguna especie de "entusiasmo" evangélico habría sido mal visto.

Su fe se identificó entonces como evangélica y calvinista y llegó a sostener que el Papa era el Anticristo. Fue matriculado el 4 de diciembre de 1816 en el Trinity College, en Oxford, para entrar como residente en junio del año siguiente, y en 1818 obtuvo una beca de £60, por los nueve años siguientes. Pero esta suma habría sido imposible para que permaneciera en la universidad, y en 1819 el banco de su padre suspendió el pago. En ese año se matriculó en el Lincoln's Inn. La ansiedad por obtener buenos resultados en los exámenes finales produjo el resultado opuesto; fracasó y se graduó con apenas honores de tercera clase en 1821. Deseando a permanecer en Oxford, dio clases privadas y aplicó para una beca en Oriel, «el reconocido centro del intelectualismo en Oxford». Para su alivio y alegría fue elegido el 12 de abril de 1822. Edward Bouverie Pusey fue también elegido miembro de la misma sociedad en 1823.

Sacerdote anglicano

En la fiesta de la Santísima Trinidad, el domingo, 29 de mayo de 1825, Newman fue ordenado presbítero de la Iglesia de Inglaterra. Se convirtió, a sugerencia de Pusey, en párroco de St. Clement, en Oxford. Aquí, durante dos años, estuvo activamente comprometido con el trabajo parroquial, pero también encontró tiempo para escribir artículos sobre «Apollonius of Tyana», «Ciceron» y «Miracles», para la Enciclopedia Metropolitana. En 1825, atendiendo la solicitud de Richard Whately, se convirtió en vice-director de St Alban's Hall, pero desempeñó este cargo un año solamente. A su relación con Whately en esta época, Newman le atribuyó gran parte de su «desarrollo mental» y una conquista parcial de su timidez. Ayudó a Whately en su popular trabajo de lógica, y de él obtuvo su primera idea clara de la Iglesia cristiana. Su vínculo con él terminó en 1827, con ocasión de la reelección de Robert Peel como miembro del parlamento de la Universidad, elección a la cual Newman se opuso por motivos personales. En 1826 se convirtió en tutor de Oriel, y en el mismo año, Richard Hurrell Froude fue elegido becario, a quien Newman describe como «uno de los hombres más agudos, inteligentes y profundos que había conocido». Los dos formaron un alto ideal de la oficina tutorial como una oficina clerical y pastoral más que secular. En 1827 Newman era predicador en Whitehall.

A finales de 1827, Newman sufre una especie de colapso nervioso provocado por el exceso de trabajo y por los problemas financieros de la familia, agregado a esto la repentina muerte de su hermana menor, Mary, a principios de 1828. Hubo también un factor teológico crucial: su fascinación desde 1816 con los Padres de la Iglesia, cuyas obras comenzó a leer sistemáticamente en el tiempo de vacaciones de 1828. Esto se considera como su segunda enfermedad providencial.

El Movimiento de Oxford

Este movimiento trataba de demostrar que la Iglesia de Inglaterra era la descendiente directa de la Iglesia de los Apóstoles, lo que luego los llevó a reconsiderar la relación de la Iglesia de Inglaterra con la Iglesia Católica Romana. Newman argumentaba que la doctrina de la Iglesia, definida en el Concilio de Trento era totalmente incompatible con los Treinta y nueve Artículos del siglo dieciséis de la Iglesia Anglicana.

El año siguiente, Newman apoya y asegura la elección de Hawkins como preboste de Oriel, con preferencia a John Keble, una decisión de la cual se disculpó por el efecto que produjo en el Movimiento de Oxford, con todas sus consecuencias. En el mismo año fue nombrado vicario de St Mary's. Ese año Pusey es nombrado «Regius Profesor» de hebreo.

En esta fecha, aunque nominalmente relacionados con la doctrina evangélica, los puntos de vista de Newman fueron asumiendo progresivamente un mayor tono eclesiástico. Circuló entonces una carta anónima que sugería un método por el cual podría expulsarse a «Nonconformistas» del control de la sociedad. Esto dio lugar a su destitución del cargo, el 8 de marzo de 1830, y tres meses más tarde se retiró de la Sociedad Bíblica, completando así su separación de la «Low Church» de la Iglesia de Inglaterra. En 1832, se agudizó su diferencia con Hawkins en cuanto a la "naturaleza esencialmente religiosa" de un colegio y dimitió de ese puesto.

Últimos años como anglicano

En 1842 se retiró a Littlemore, y vivió bajo condiciones monásticas con un pequeño grupo de seguidores. Su vida fue de gran austeridad física, a la vez que de ansiedad. A sus discípulos les asignó la tarea de escribir sobre la vida de los santos ingleses, mientras que él escribía “Ensayos sobre el desarrollo de la doctrina cristiana”, y poco a poco fue reconciliándose con el credo y la liturgia de la Iglesia católica romana, gracias a sus estudios sobre la relación de la Iglesia de Inglaterra y la de Roma. En febrero de 1843 publicó un anuncio anónimo en el Diario Conservador de Oxford, una retractación formal de todas las afirmaciones que pronunciara contra Roma. En septiembre predicó su último sermón como anglicano, retirándose de Santa María, en Littlemore.

Dos años después de dejar Santa María, en 1845 se dio cuenta de que sus argumentos sobre la relación de la Iglesia Católica Romana con la de Inglaterra eran más fuertes de los que pensaba, y rindiéndose ante la autoridad de su propia argumentación, se convirtió al catolicismo. Fue recibido oficialmente en la Iglesia el 9 de octubre de 1845, y ordenado sacerdote Católico el 1 de junio de 1847, en Roma. Celebró su primera Misa el 5 de junio de 1847. En 1851 Henry Edward Manning, otro importante miembro del Movimiento de Oxford, siguió los pasos de conversión de Newman (también acabará siendo nombrado cardenal de la Iglesia Católica).

Muerte

Su última Misa la celebró el 25 de diciembre de 1889. Falleció al año siguiente, el 11 de agosto de 1890. Su epitafio dice Ex umbris et imagínibus in veritatem (Pasó de las sombras y las imágenes a la Verdad).

Vida privada

Newman declaró que había decidido permanecer célibe a la edad de 15 años. No obstante, se ha especulado con su probable homosexualidad. Se conoce su gran amistad con Ambrose St John (1815–1875), con quien compartió su vida desde 1843 durante 32 años.

Newman escribió tras la muerte de St John que "le había amado con tanta intensidad como un hombre a una mujer.",(1) y pidió ser enterrado en la misma tumba que él.(2) (3) La polémica se agrandó ante las perspectivas de beatificación, especialmente ante los planes de la jerarquía católica para cambiar el lugar de su tumba.(4)

Bibliografía:

—. John Henry Newman, Apologia "pro vita sua". Historia de mis ideas religiosas. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1977.
—. La fe y la razón. Encuentro. ISBN 84-7490-646-6. http://www.ediciones-encuentro.es/Muestra.php?&libro=1000007.
—. Perder y ganar. Encuentro. ISBN 9788474909920. http://www.ediciones-encuentro.es/Muestra.php?&libro=13000069.
—. Persuadido por la Verdad. Ediciones Encuentro, Madrid, 1995.. http://www.ediciones-encuentro.es/Muestra.php?&libro=1000009.
—. Apologia pro Vita sua. Historia de mis ideas religiosas. Ediciones Encuentro, Madrid, 2010.. http://www.ediciones-encuentro.es/Muestra.php?&libro=1000424.
— (1996). Cartas y diarios. Ediciones Rialp. ISBN 9788432131257. http://books.google.es/books?id=vW_0AUTiH8UC.
—, Carta al Duque de Norfolk. Rialp, Madrid, 1996.
— (1997). Esperando a Cristo. Editorial Rialp. ISBN 9788432131462. http://books.google.es/books?id=T2gHW0sT5wYC.
—, Calixta (novela). Ediciones Encuentro, Madrid, 1998.
—. Suyo con afecto. Encuentro. ISBN 84-7490-646-6. http://www.ediciones-encuentro.es/Muestra.php?&libro=10000198.
—. Sermones parroquiales.. 8 vols. Ediciones Encuentro, Madrid, 1995.. http://www.ediciones-encuentro.es/Muestra.php?&libro=10000302.
—, Acerca de la Idea de Universidad, Ediciones del Umbral Tlalpan, 2002
— (2002). Las armas de los santos. Ediciones Palabra. ISBN 9788482395944. http://books.google.es/books?id=Tw1IGnf2SpYC.
— (2003). El sueño de Geroncio. Encuentro. ISBN 9788474906875. http://books.google.es/books?id=YXuCDbU-AwwC.
— (1981). Discursos sobre la fe. Ediciones Rialp. ISBN 9788432120824. http://books.google.es/books?id=Z7ob1IdXyc4C.
— (2009). Ensayos críticos e históricos. Encuentro. ISBN 9788474909517. http://books.google.es/books?id=7Kp5NI2yNR8C.

1.       Charles Dessain, The Letters and Diaries of John Henry Newman Volume IX: Littlemore and the Parting of Friends May 1842-October 1843, London

2.       "I wish, with all my heart, to be buried in Fr Ambrose St John's grave — and I give this as my last, my imperative will." Geoffrey Wansell, "Buried secrets: Cardinal Newman is set to become Britain's newest saint. First he must be exhumed from the grave he shares with another man - the greatest love of his life", Daily Mail, 29 August 2008

3.       Francis Phillips. "Fr Ian Ker brings clarity to the question of Newman and his male friends", CatholicHerald.co.uk, 14 July 2010.

4.       "El País": "Los amores del cardenal Newman", 29-9-2008

domingo, 21 de agosto de 2011

Día del catequista

PRIMERA LECTURA
Is 22, 19-23
SALMO
Sal 137, 1-3. 6. 8
SEGUNDA LECTURA
Rom 11, 33-36
EVANGELIO
Mt 16, 13-20
Jesús es la respuesta … pero ¿cuál es la pregunta?
La forma en que los otros nos nombran y las palabras que nos designan tiene una profunda significación sobre nuestra propia identidad. Las palabras no son neutras. Tienen un profundo contenido revelador de capas profundas de pensamiento, sentimientos y actitudes. La forma en que se nos designa no es un tema neutro. La identidad y el reconocimiento de dignidad y ubicación en el panorama social son fuertemente influidos en la forma en que otros nos nombran y designan.
Las personas comprometidas en promoción de derechos y dignidades sabemos muy bien las consecuencias de las palabras que forman el sustrato sobre el cual, muchas veces, se construyen estigmas y prejuicios.
Así comienza a reflexionar Lisandro Orlov, un teólogo que actualmente divide su tiempo entre conferencias y el cuidado de personas con VIH-SIDA.
En la actualidad -prosigue- esas personas que viven en situación de vulnerabilidad a la epidemia del vih también se hacen la misma pregunta: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?». En ese proceso hemos podido contemplar como esas personas y esos grupos ya no permiten que los demás les designen y se han apoderado de las palabras, de los rótulos, de las etiquetas y de las ideologías que esas palabras transmiten. Esos grupos vulnerables al estigma y al prejuicio que culmina con exclusiones diversas, deciden la forma en que quieren ser nombrados. Ya no permiten que otros y otras hablen por ellos y ellas. En su decisión de nombrarse a si mismos también han roto con los silencios impuestos por lo que tienen diversos poderes. Los márgenes han comenzado a decir claramente quiénes son y que quieren. No delegan en nadie la palabra ni permiten que otros los etiqueten o hablen por ellos.
Es interesante como la comprensión que tienen otros de una persona tiene perspectivas diversas. Nuestras identidades no son monocolor, unívoca, homogénea. Pera nosotros y para los demás nuestra identidad tiene diversidad de posibilidades y matices. No se agota en una frase, en una palabra, en un nombre, en un acrónimo, o en un rótulo Las etiquetas y las palabras nunca limitan la riqueza de la identidad de una persona, de una vida, de una existencia.
Es significativa de esa riqueza de miradas, la simbología que en la religiosidad popular tenían las tres figuras que evoca la acción y la palabra de Jesús de Nazaret. Juan el Bautista que paga con su vida su fidelidad a la denuncia profética, es comprendido como un preanuncio de la sombra de cruz. Elías, que como figura apocalíptica de los últimos tiempos es un signo de esperanza y de acción divina en situaciones críticas en que la cruz se hace presente y realidad. Es importante recordar que la literatura apocalíptica no tiene como objetivo aterrorizar sino que, muy por el contrario, busca con todos sus símbolos mostrar la presencia y solidaridad de Dios en situaciones de calamidad. El nombre de Jeremías nos sorprende porque no forma parte del elenco estable de las figuras que se consideraban como precursoras de tiempos mejores, pero si coloca la comprensión de Jesús de Nazaret en la perspectiva de la cruz porque Jeremías es el símbolo del profeta perseguido y ultrajado por su fidelidad al proyecto del Reino. Estas tres figuras muestran la riqueza de toda identidad y de toda acción que promueve justicia y establece desafiantes propuestas de políticas públicas.
Así como las palabras no son neutras, tampoco lo son los espacios geográficos. Esta escena del evangelio ocurre en un espacio político que adquiere una significación teológica. Evidentemente hay aquí una estrategia. La región de Cesarea de Filipo es un área heterogénea desde el punto de vista religioso y político. Esta zona está alejada de toda agitación nacionalista y limitada a pueblos, personas o culturas. Esta confesión se enmarca en un espacio abierto a lo universal y a los márgenes de la comunidad política y de fe. Este espacio es parte de la confesión. Al igual que muchas de nuestras afirmaciones centrales de fe adquieren una dimensión impensada, revolucionaria, escandalosa cuando las proclamamos y vivimos en medios de las personas vulnerables al estigma y al prejuicio asociado al vih. ¿Qué puede pensar y cómo puede vivir el anuncio de Cristo un usuario de droga en plena carrera, una trabajadora sexual esperando su cliente en las esquinas de nuestras ciudades, un hombre que ama a otro hombre? ¿Qué dicen las personas y los grupos vulnerables al vih de Jesús de Nazaret? ¿Cómo lo ven a través de la imagen y la proclamación que las comunidades de fe hacen del Evangelio?
La confesión de Pedro, sobre la cual se ha de construir la comunidad de Jesús de Nazaret, nombra al Dios vivo que proclama que el mañana será mejor si comenzamos hoy una etapa de transformación, justicia y amor. El Hijo del Dios vivo, no es solo promesa de un futuro mejor sino un desafío y un escándalo para este presente de sombras y pocos gozos. Jesús de Nazaret es a la vez revelación de un futuro en el cual se cumplirá la voluntad de Dios pero también de una acción presente que en la fe busca la justicia del amor incondicional e inclusivo. Se nos hace una pregunta que busca, no definiciones dogmáticas, sino acciones transformadoras del presente para que el futuro sea posible.
Pedro, aquel que se opondrá al camino de la cruz y que le negará tres veces, en esta proclamación se asume como confesor que corre todos los riesgos de esa confesión. ¡Qué desafío es para nosotros recuperar el riesgo y el escándalo de nuestras confesiones de fe! Pedro en tanto que confesor arriesgado se transforma en la piedra sobre la cual se construye la iglesia. Nuestro llamado y vocación también es para ser una iglesia confesante en contextos de riesgo. Anunciar al amor incondicional de Dios en el contexto de las personas y grupos vulnerables es un espacio de riesgo y escándalo porque muchos de nuestros hermanos quisieran que allí anunciemos la ley, la condena y el juicio, cuando estamos llamados a confesar y anunciar la buena noticia del Hijo de Dios vivo que nos muestra al Amigo que se queda con nosotros en el atardecer de todos nuestros días y comparte nuestra mesa sin condiciones y sin reparos.
Esta confesión tiene su fundamento e iniciativa en Dios Padre porque no la ha revelado ni la carne ni la sangre. La iniciativa de toda confesión siempre tiene la misma fuente: la gracia sorprendente del Creador con todas sus hijas e hijos.
Sobre esta confesión que tiene su fuente en Dios mismo se construye el ministerio de atar y desatar, de perdonar y condenar. La delegación de este poder es dinámica. Es un futuro que depende de la permanencia en la fidelidad a la confesión. No es algo que se posee de una vez para todas sino que es una gracia cotidiana que se relaciona con la continuidad de nuestra confesión escandalosa y de riesgo. Estas llaves no tienen nada que ver con puertas o con porterías sino con acceso a la sabiduría de enseñar las llaves hermenéuticas de la cruz. Estas llaves tienen que ver con la hermenéutica, con la enseñanza y con la vida que confiesa que Jesús de Nazaret es el Hijo del Dios vivo, con todos los riesgo de martirio que significa anunciar esa inclusividad y esa universalidad en espacios que por naturaleza excluyen, esclavizan, tratan a las personas como mercaderías. Solamente desde la cruz se puede ejercer este ministerio de atar y desatar, que no es un poder, sino una confesión.
Este es el secreto de cruz en el que vivimos el riesgo y el escándalo de afirmar que Jesús de Nazaret es el Hijo del Dios vivo, aquí y ahora.
Jesús es la respuesta … pero ¿cuál es la pregunta?
«Tú eres el Mesías, el hijo del Dios vivo.»
¿Qué significa «Mesías» e «hijo de Dios» hoy? En tiempos de Jesús, los judíos tenían esperanzas muy vivas sobre la venida de Dios para salvarles; las palabras de Pedro solo tienen sentido dentro de aquella esperanza. Por eso, cuando Jesús nos pregunta hoy «¿quién soy yo para ti?», nos está pidiendo mucho más que la repetición de una frase hecha; mucho más que la repetición de una frase aprendida.
¿Dónde ponemos nuestra felicidad, cuál es La Pregunta de nuestra vida?. Cuando sepamos eso, tendrá sentido decir que Jesús es la respuesta.
(Por cierto, Jesús, ¿y quién dices tú que somos nosotros?)

sábado, 20 de agosto de 2011

Evangelio de Lucas según la Biblia Queer II

JESÚS Y EL REINO QUEER DE DIOS

Jesús predicó el “reino de Dios”, un símbolo rico, polivalente de la teología bíblica y apocalíptica judía. La noción de Jesús acerca del reino de Dios es un símbolo queer, que vuelve cabeza abajo y del revés algunas tradiciones teológicas judías conservadoras, para transformarlas en más universales e inclusivas. Cuando Jesús predicaba el reino de Dios, no lo hacía sobre una realidad trascendente, de otro mundo. El reino de Dios es inmanente, presente y queer, en nuestro medio. Desafía a las lealtades étnicas y políticas; su mensaje se comprendería como desafiando a los intereses políticos de varias fracciones judías y últimamente del imperio Romano.

Jesús es un “rompedor” de límites, transgrede los códigos de pureza de los fundamentalistas y desafía a la hegemonía proto-heterosexual. Usa comparaciones provocadoras, parábolas y actos simbólicos, para desafiar a las normatividades religiosas. Michael Warner define lo queer como un paradigma transgresor, que representa “una más profunda resistencia a los regímenes de lo normal". (Warner 1993: xxvi) No se cuestiona que desde el nacimiento de Jesús a su resurrección, hay una dinámica queer en la narración de Lucas sobre la actividad de Dios y de Jesús. Para Jesús, el reino de Dios está fuera de lugar; es socialmente provocador, políticamente explosivo, y profundamente queer. Desafía a muchas formas de restricción cultural, a normatividades culturales hegemónicas y patriarcales. En Lucas 17.21, Jesús proclama que el reino de Dios está “entre ustedes”. Jesús predica la buena nueva de que Dios es activamente presente, cambiando las vidas, creando totalidad humana, y transformando al mundo. El reino de Dios no puede ser limitado al lenguaje metafórico de Jesús en sus parábolas y proverbios. Está tan activo en sus acciones parabólicas, curaciones y exorcismos, participación en la mesa, inclusividad y acción de parar el templo en Jerusalén. Lucas pinta a Jesús como un profeta queer, que realiza acciones dramáticas con un tono queer. El reino de Dios tomará forma en un liderazgo servidor, pobreza voluntaria y cuidado por los excluidos, hospitalidad y acciones compasivas. Dios creará un espacio queer; la transgresión de las normas de género, creando nuevas familias, y volviendo de cabeza el mundo simbólico de muchas fracciones religiosas judías.

DISCIPULADO: LIDERAZGO Y SERVICIO

Jesús llamó a hombres y mujeres a un discipulado de iguales, y en su cultura patriarcal del mundo romano, Lucas ciertamente rebaja la libertad original de las mujeres como discípulas. Jesús llamó a los discípulos a un igualitarismo compartido, pobreza voluntaria, liderazgo de servicio e inclusividad. Había una sola norma para el discipulado en el reino de Dios. Al discípulo que quería enterrar a su padre, le dijo: “Dejemos que los muertos entierren a sus muertos” (9.60) El reino de Dios toma precedencia sobre la obligación de enterrar a nuestro padre. Esto impacta a su audiencia como la urgencia de ser discípulo para el reino de Dios, porque este no puede esperar ni siquiera 24 horas.

Jesús modela el reino de Dios como una persona que sirve en la mesa. Define al más grande, no como el que se sienta a la mesa, sino el que sirve humildemente. Invita a la imitación de su propio servicio a la mesa (22.27) Llama a los discípulos varones a cruzar papeles de género y papeles económicos; deben actuar como mujeres y como esclavos, dejando su papel de machos dominantes. Alerta a sus discípulos sobre la ambición, que imita el liderazgo patriarcal de los gentiles (22.24-5) La humildad (14.7-11) y el servicio son las herramientas de su crítica a las relaciones políticas y económicas según el modelo de dominación romana y sus amigos los líderes judíos. Los buenos discípulos son líderes que utilizan su poder y sus recursos económicos en servicio de aquellos sin poder ni riqueza. La verdadera grandeza como líderes servidores viene del reconocimiento acerca del valor de los pequeños (9.47-8) También surge de la práctica de la pobreza voluntaria, del dar sin esperar retribución, de la hospitalidad y la compasión.

EVANGELIO DE LUCAS / Robert E. Goss, en The Queer Bible Commentary. Traducción: M.C.R.P.

Parte 1                                                                                              Parte 3

viernes, 19 de agosto de 2011

Carta abierta a los integrantes de la JMJ2011

A los integrantes de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid:

Adopto el saludo franciscano para dirigirme a ustedes, Paz y bien hermanos.

Ser católico es una bendición inestimable. La belleza y profundidad de nuestras liturgias y rituales; la claridad de las interpretaciones de las Sagradas Escrituras, la siempre clara aplicación práctica de los Concilios, desde el de Jerusalén hasta el Vaticano II, nos dan una increíble y clara guía al respecto del Camino de la Salvación en la imitación del ejemplo de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, y la Virgen María, su Santa Madre.

Mi deseo es expresar una clara felicitación a todos los jóvenes que ayer impidieron el acceso a la Plaza del Sol en Madrid a todos los manifestantes de la llamada Marcha Laíca. Y hago esta felicitación a esos jóvenes católicos porque supongo y espero que su objetivo fuera vilipendiar a nuestra amada madre Iglesia y meterla en un escándalo tan grande como lo han hecho algunos de nuestros sacerdotes con sus pésimos testimonios.

“Por sus frutos los reconocerán” (Mt. 7, 16), nos dice el Evangelio. Y hoy, cuando me levanté y vi la noticia en Internet sentí tanta vergüenza por ser católico como nunca había sentido en la vida. Mas en poco tiempo la Luz del Espíritu Santo me hizo mover a no sentirme así por mi catolicismo, que como ya dije es una bendición inestimable, además de ser una cuestión de gran orgullo. Lo que realmente me dio un bochorno terrible fue pensar que gente como ustedes se autodenominan católicos, pero actúan de forma que un ateo o un judío por su propia dignidad jamás harían.

¿Debo recordarles que la Fe cristiana está regada por la Sangre preciosísima de Cristo y nuestros mártires? La Fe católica nunca ha necesitado valentones agresivos, sino de corderos que van silenciosos al matadero. Los mártires romanos hicieron crecer el número de los fieles cristianos. Pero actitudes como las que ayer se vieron reflejadas en Madrid son reprobables, pues atentan contra el espíritu del Evangelio y las enseñanzas del Magisterio, que en el 28 de la constitución pastoral Gaudium et Spes nos habla clarísimamente sobre nuestra forma de actuar con aquellos que son diferentes a nosotros en materia social, política e incluso religiosa.

Pero lo que más tristeza me da es que se comportaron peor que los soldados romanos en el tiempo de la ocupación de Palestina. Queriendo defender al Papa añadieron patadas, escupitajos, insultos y más dolores a la ya de por si dolorosísima Pasión de nuestro Señor. Recordemos que “cuando lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo.” (Mt. 25, 40) Y me pregunto ¿Qué necesidad había de que un sacerdote tirara la bandra del colectivo LGBT para pisotearla? O peor aún, ¿Qué necesidad había de patear al manifestante que se arrodilló para recogerla, según indica la prensa española?

Espero se convenzan del mal que han hecho a nuestra Iglesia y pongan en práctica una de las más altas enseñanzas de nuestro Señor: perdonar y pedir perdón. En este caso a los manifestantes españoles de la Marcha Laíca a fin de evitar que se propague más el escándalo provocado con su actitud anticristiana y antievangélica.

Finalmente, ruego a la Virgen María para que interceda ante Dios por ustedes y nosotros a fin de que seamos cada vez más capaces de encontrar el punto de equilibrio con las distintas ideologías que se desarrollan en el mundo sin perder el sentido cristiano de nuestra fe, y se nos facilite así la conservación del Reino de Dios que Jesús instauró con su muerte y resurrección a través del Espíritu Santo en nosotros.

Con esperanza cristiana:
Arturo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Matón homofóbico detenido en España

Esta persona no es ni puede ser considerada cristiana. Yo tampoco apoyo esa marcha laica, pero matar y querer matar en nombre de Dios es un pecado y una abominación. Gracias a Dios, el intento fue frustrado. Lo que más vergüenza me da es que ese tipo es mexicano, igual que yo. Está de suerte, tal vez aproveche la visita del Papa a España para confesarse y adquirir la absolución, si es que está arrepentido, lo que tristemente dudo.

"A matar maricones durante sus manifestaciones en contra de la iglesia católica"

Público.es   17/08/2011

El voluntario de las JMJ detenido ayer había dejado varios mensajes en la página del diario digital La voz libre en los que anunciaba su intención de 'reventar' la marcha laica que se celebra esta tarde para protestar contra la visita del papa Benedicto XVI a Madrid.

En dicha página 'Bagman 69' había dejado mensajes como "Animo compañeros, ya casi estamos listos. Las molotov ya están listas, ¿Quién será el valiente que arrojará una sobre la espalda de un maricón de mierda antipapa?".

Fuentes policiales han confirmado a Público que el usuario 'Bagman 69' era utilizado por el detenido, José Alvano Pérez Bautista, de 24 años, quien supuestamente pretendía atentar en la manifestación laica utilizando sustancias químicas. La policía arrestó al joven tras investigar los mensajes del foro.

 "Hay que matar a todos los homosexuales"

En el diario La voz libre el detenido escribió varios mensajes donde animaba a arrojar cócteles molotov contra los "maricones de mierda antipapa" y llamaba al exterminio de los homosexuales en nombre de Dios.

'Bagman 69' aseguraba poseer sustancias explosivas y y enlazaba a páginas web con instrucciones para fabricar bombas caseras. Pérez Bautista, que se encontraba en España estudiando en el Instituto de Química Orgánica General del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha pasado hoy a disposición judicial.

Varias asociaciones laicas han convocado a las 19:30 horas en la plaza de Tirso de Molina de Madrid una manifestación contra el empleo de fondos públicos en la visita del Papa y para la Jornada Mundial de la Juventud.

lunes, 15 de agosto de 2011

Carta abierta de un homosexual católico al Papa

Querido Padre:

Dentro de unos días estará en mi país encontrándose con jóvenes católicos de todo el mundo. Su venida no me deja indiferente. Yo, como cristiano católico reconozco en su persona “el fundamento perpetuo y visible de la unidad de la fe y de la comunión” (L. G. 18). Por eso, para mí como creyente y español, su venida es un motivo de gozo y de afianzamiento en la fe que hemos recibido de los apóstoles y que sigue anunciándose a todos los hombres a través de su Iglesia.

Perdone el atrevimiento en mis palabras, al querer hablarle con sinceridad y franqueza. Creo firmemente como dice el Concilio que “es función de la jerarquía eclesiástica apacentar al pueblo de Dios y llevarlo a los mejores pastos” (L. G. 45) y que, “es deber de los fieles, acoger con prontitud lo que los sagrados pastores, representantes de Cristo, decidan como maestros y jefes en la Iglesia” (L. G. 37). Pero de la misma manera no olvido otro párrafo que dice que los laicos “hemos de manifestarles nuestras necesidades y deseos con la libertad y confianza que deben tener los hijos de Dios y hermanos en Cristo… tienen el derecho e incluso algunas veces el deber de expresar sus opiniones en lo que se refiere al bien de la Iglesia… siempre con sinceridad, con valentía y prudencia, con respeto y amor, a aquellos que por su función sagrada representan a Cristo” (L. G. 37).

Querido padre, yo soy homosexual, se lo digo con franqueza pero sin vergüenza. Desde hace unos años, ningún debate después de los debates de la esclavitud en el siglo XIX se ha visto la Iglesia en una cuestión tan problemática, candente y divisoria como la orientación sexual. Usted mismo no ha cesado de pronunciarse siempre que tiene ocasión contra nuestros derechos, convirtiendo este tema, según muestras sus palabras en una de las preocupaciones más importantes de su pontificado. Yo he escuchado con dolor sus palabras y por eso voy a hablarle con sinceridad y valentía, porque me perece que en sus manifestaciones está representado todo el miedo eclesial hacia un cambio social, cultural casi me atrevería decir, al que la Iglesia actual no sabe como hacer frente. Durante siglos la Iglesia ha sido la principal institución que ha legitimado la discriminación contra las lesbianas, los gays y las personas bisexuales en la cultura occidental. Pero al mismo tiempo la Iglesia ha representado a través de la vida clerical y de la vida religiosa la alternativa “oficial” al matrimonio heterosexual impuesto como normativo y exclusivo en Occidente.

Usted, es un intelectual, y yo, que soy un aficionado, un creyente, que busca la voluntad de Dios quiero compartir algunos puntos de vista distintos. Creo que no me negará que las fuentes principales de la Revelación cristiana son la Escritura, la Tradición, la razón y la experiencia.

Respecto a la Biblia sólo hay que decir que la Biblia no podía conocer la orientación homosexual, sino simplemente los actos homosexuales, pues la orientación sexual es algo que se empieza a descubrir en el siglo XIX.

Pero la Escritura va más allá del ofrecimiento de normas de conducta específica, sino que nos empuja hacia la transformación de nuestras vidas sexuales de forma que respondan a la irrupción del Reino del Dios de la Gracia. Respóndame, padre, como teólogo, como papa, y como cristiano, ¿es pecado amar? ¿Porque entonces se me condena cuando no llevado por la lujuria, sino como respuesta a mi naturaleza que me lleva a buscar la complementariedad afectiva en un semejante, me abro a un amor puro, generoso y también fecundo? Sí, fecundo, porque la fecundidad no sólo está en la “producción”, sino también en los frutos espirituales del amor, pues el amor es siempre fecundo.

La tradición de la Iglesia, que supuestamente siempre nos ha condenado, ha de ser revisada desde una valoración positiva de la sexualidad. Los que no son célibes, saben muy bien, que la procreación no encierra la plenitud ni agota el significado cristiano del sexo genital. Eso sucede en los animales, pero no en la sexualidad humana, que es mucho más rica por deseo expreso del mismo Creador. Cuando se ve en el sexo tantas sospechas, el sexo no procreador se convierte en la cumbre de un instinto pecaminoso. Piensan los que así ven el sexo, entre ellos, usted, padre, que el sexo de los homosexuales es el incumplimiento deliberado del orden natural que, a su vez, socava la sociedad. Pero esto no es más que la expresión del miedo que los heterosexuales y la ética patriarcal, de la que la Iglesia es la mayor garante y la más beneficiada, tienen hacia las relaciones homosexuales, que son puramente gratuitas, basadas en el amor, y la entrega mutua, en la que dos varones o dos mujeres pueden entregarse sin los estereotipos de dominación- sumisión, sino como reciprocidad gratuita. Los nuevos conocimientos sobre la sexualidad humana, y concretamente sobre la orientación homosexual invitan a una revisión de los antiguos principios, a un mayor esfuerzo de coherencia en su aplicación y a un recurso más frecuente y creativo, a la virtud de la prudencia. A fin de cuentas, esta virtud moral ha de considerar los matices aplicables al juicio concreto de discernimiento sobre los valores que entran en conflicto en cada situación.

Usted es de la opinión que somos enfermos, personas que no han llegado a una madurez plena de su personalidad. Pero las ciencias humanas han clarificado de un modo significativo la naturaleza compleja de la orientación sexual. Llamarnos enfermos hoy día, es como seguir creyendo que la tierra no es redonda o que el sol gira alrededor de la Tierra, aunque la Biblia haga entenderlo así, y la Iglesia así lo defendió para ser, según creía, aunque erróneamente, fiel a la Palabra de Dios.

Mi propia experiencia personal me ha llevado a sentirme y saberme amado y querido por Dios en mi condición sexual. Y por otro lado, he tenido la suerte de acompañar a muchos hermanos míos, que después de haber durante años intentado vivir según la doctrina de la Iglesia en esta materia, han terminado destruidos, profundamente heridos, cuando no, aborreciendo de Dios e incluso intentado acabar con su propia vida. Seguir a Jesucristo siempre es fuente de vida, pero cuando un homosexual quiere vivir de acuerdo a la doctrina de la Iglesia termina en la muerte, la desesperación y el resentimiento. Esto, padre, no puede venir de Dios. Gracias a Dios, cada día más homosexuales católicos, pasan de la experiencia del infierno a la vida, cuando se descubren amados por Dios, y bendecidos por la Él en la realización de sus vidas como creyentes homosexuales y experimentan el poder amar a otra persona de su mismo sexo, sin remordimientos y sin angustias.

Yo soy hijo de la Iglesia, pero no puedo dejar de decirle esto. Le anuncio lo que he visto y oído, lo que he vivido. Soy homosexual, es mi natural, y estoy absolutamente feliz de serlo. Soy católico y sufro sus palabras, y creo que también sus equivocaciones. No nos tenga miedo, padre, con nosotros, viviendo nuestra sexualidad como un don de Dios puede entrar en la Iglesia un sano escepticismo frente a una interpretación rígida de la naturaleza y a favor del valor del sentimiento frente a esas mentes cuadriculadas que sólo ven al hombre de un color, secándoseles así el corazón, incapaces de reconocer la diversidad y la diferencia como un don del Dios Trinidad y diverso. NO siga, padre, cerrando la Iglesia a la maravillosa creatividad de Dios, Padre de todo lo que existe, también de nosotros, los homosexuales. Voy a ser duro, pero muchas veces el amor sano y puro, que Dios pone en el corazón de dos hombres y dos mujeres, es emponzoñado, ensuciado, y convertido en impuro por sus palabras. A cuantos jóvenes homosexuales, he tenido que anunciar el amor de Dios en sus vidas, y a cuantos he visto salir de la muerte cuando han podido amar a Dios y a sus parejas, sin sentirse culpables, sucios, manchados. No siga, Padre, manchando el amor; llamando pecado a lo que es don de Dios; extendiendo el miedo a los que quieren ser libres para amar.

Quiero ser hijo de la Iglesia; en ella he nacido y en ella quiero morir. En la carta que nos escribió a los jóvenes con motivo de la JMJ, nos dice algo muy bello: “Cuando comenzamos a tener una relación personal con ÉL (Jesucristo), nos revela nuestra identidad, y con su amistad la vida crece y se realiza en plenitud”. Así lo he vivo yo como homosexual. Cristo ha iluminad mi vida, me ha revelado mi identidad como un don de su amor, y va creciendo a su plenitud”. Seguir la doctrina de la Iglesia, la que usted nos propone, muchas veces es un camino más fácil; así no tenemos que sufrir las incomprensiones sociales, la discriminación ni el rechazo, ni soportar el dolor de nuestras familias, y así se cumplen sus mismas palabras cuando dice: “os presentarán caminos más fáciles, pero vosotros mismo os daréis cuenta de que se revelan como engañosos, no dan serenidad ni alegría”. Pues eso es lo que pasa, cuando un homosexual quiere vivir según la doctrina de la Iglesia. Su vida se convierte en un infierno, y Dios en un juez terrible que ha condenado a una persona a vivir siempre sola, sin amor, y sin realizar su vida al lado de otra, en una complementariedad auténtica de donación mutua.

Santo Padre, usted vive fascinado por el mundo de las ideas platónicas, de las esencias de un mundo ilusorio creado para evadirnos de nuestra propia realidad. Es hora de que baje de ahí y así pueda bajar la Iglesia dejando así de tener miedo a la modernidad. Podría así ayudar a evitar tantos prejuicios que se han ido acumulando en la religión cristiana acerca del hombre considerando en él sólo lo que la cultura o la religión han definido como su esencia, un hombre teórico, ideal, en vez de comprender al hombre natural, completo, con todas sus complejidades.

No es mi intención ofenderle, sino expresarle con respeto y confianza lo que siento. Y manifestarle desde la realidad que es muy fácil creer que hacemos el bien, cuando lo que hacemos es hacernos cooperadores del mal y enemigos del Reino de Dios. Así lo hicieron en su día los Sumos sacerdotes, auténticos ministros de Dios, que llevaron a la muerte al Hijo de Dios, creyendo que así cumplían y hacían cumplir la Ley del mismo Dios.

Los homosexuales católicos necesitamos y queremos seguir viviendo nuestra fe en la Iglesia. Queremos que sus pastores nos propongan un camino de vida, en la que viviendo nuestra realidad podamos llegar a la plenitud en Cristo. La experiencia, padre, nos ha enseñado que el camino propuesto hasta ahora, de renunciar a vivir el amor, en una castidad para la que muchos no son llamados, sólo engendra muerte, pero no sólo muerte espiritual, sino también el suicido o el sinsentido que a veces es peor. Necesitamos que la Iglesia nos proponga un camino de realización cristiana que nos lleve a una vida plena.

Beso su mano, santidad, y pido por los frutos espirituales de estos días, sin dejar también de pensar en tantos hermanos nuestros, que en África están viviendo una situación de muerte. Espero de corazón, que así como se compromete por activa y por pasiva en la negación de nuestros derechos, se comprometa de la misma forma en clamar contra esta injusticia que está sucediendo ante la pasividad de no sólo de tantos gobiernos, sino también de tantos cristianos.